El Banco de España registra ganancias nuevamente tras disminuir la compensación por los depósitos bancarios.
Los recientes resultados completos tras la llegada de José Luis Escrivá como nuevo gobernador del Banco de España en septiembre de 2024 muestran que la institución ha recuperado la rentabilidad. Sin embargo, esto se ha logrado gracias a una reducción en la remuneración de los … depósitos a los bancos, dado que, al igual que las entidades financieras han ajustado sus tasas a sus clientes, el Banco Central Europeo (BCE) ha hecho lo propio con la mayoría de los bancos centrales del Eurosistema.
La reducción en la remuneración que ha permitido el regreso a los beneficios se origina de las decisiones del BCE de recortar tipos entre 2024 y 2025. Así, la tasa de la facilidad de depósito del BCE se estableció en el 3% al finalizar diciembre de 2024, después de un recorte de 25 puntos básicos acordado en la reunión del 12 de diciembre, marcando el cuarto ajuste del año; estos recortes continuaron en el ejercicio posterior, situándose en diciembre de 2025 en el 2%.
Para marzo de 2026, la rentabilidad de los depósitos bancarios en España comienza a moderarse después de las subidas previas, encontrando las mejores ofertas entre el 2,5% y algo más del 3% TAE. Los bancos tradicionales suelen ofrecer tipos más bajos (frecuentemente por debajo del 1% o relacionados con productos vinculados), mientras que la banca online y extranjera proporciona las rentabilidades más atractivas.
De cualquier forma, el Banco de España cerró 2025 con unos beneficios de 234 millones de euros, los cuales fueron transferidos íntegramente al Tesoro Público, poniendo fin a dos ejercicios consecutivos de pérdidas operativas. A pesar de esto, en 2023 y 2024, el resultado final fue neutro, gracias a que el Banco de España contaba con colchones financieros suficientes para compensar las pérdidas derivadas del cambio en la política monetaria del BCE para mitigar el impacto de la inflación.
El organismo, bajo la dirección del exministro Escrivá, señala que para 2023 y 2024 tuvo colchones financieros suficientes que permitieron compensar dichas pérdidas, gracias a su política de provisiones en años anteriores, resultando en un beneficio cero en ambos ejercicios.
«Estas menores pérdidas -asegura el organismo supervisor- se deben, por un lado, a la reducción de los gastos por intereses generados por los depósitos de las entidades de crédito en el Banco de España, a causa de la menor liquidez y el menor tipo de remuneración (que disminuyen de –8.036 millones a –4.448 millones)».
Por otro lado, añade, «los resultados negativos de las cuentas intra-Eurosistema y la redistribución de ingresos monetarios también son menores, en gran medida por la disminución en los tipos oficiales (de –6.884 millones a –3.709 millones).
Entre enero y diciembre, el Banco de España reportó 708,42 millones de euros en gastos de explotación, un 5,9% más. De esta cifra, los costos de personal alcanzaron los 378,1 millones, con un aumento del 6,8%, y los gastos en bienes y servicios llegaron a 242,68 millones, incrementándose en un 9%. Los gastos asociados a la fabricación de billetes disminuyeron un 10,6%, situándose en 61,1 millones de euros.
Casi la totalidad de las provisiones del organismo, 18.879 millones de euros, estaban destinadas a cubrir riesgos financieros, que sumaban 18.749 millones, mientras que el resto, 130,4 millones, se clasificaba como otras provisiones.
El exgobernador del Banco de España, Pablo Hernández de Cos, anterior a Escrivá, había indicado que en 2024 anticipaba que la situación de 2023 se repetiría y que no sería hasta 2025 cuando «posiblemente» el Banco de España llegara al equilibrio o incluso lo superara ligeramente.
El organismo reportó en 2023 pérdidas antes de provisiones de 6.611,94 millones frente a un beneficio de 4.009,41 millones en 2022. Desde 2014, el Banco de España ha registrado beneficios por un importe medio de 2.116 millones, en un contexto donde los tipos de interés se encontraban en negativo, lo que le permitía cobrar en lugar de pagar por los depósitos mantenidos por los bancos, mientras su cartera de política monetaria, compuesta por activos adquiridos en programas de compra, se revalorizaba mínimamente.
El Banco de España concluyó el ejercicio 2024 con beneficio cero, tras compensar las pérdidas operativas de 7.549 millones de euros mediante la utilización de provisiones para riesgos financieros. Estas pérdidas operativas temporales se produjeron, al igual que en 2023, por el cambio en la política monetaria desde 2022 para combatir la inflación. La política de provisiones y la distribución de resultados en años anteriores han permitido al Banco de España contar con colchones financieros suficientes tanto en 2024 como en 2023, cuando las provisiones para riesgos financieros cubrieron pérdidas de 6.612 millones.



