El bar de vinos en Madrid que el New York Times sugiere por sus «deliciosas tapas».


Madrid se reafirma como el epicentro gastronómico de Europa; existen locales que reflejan esta transformación sin necesidad de alardes.

Uno de estos lugares es Cuenllas, el bar de vinos que ha sido destacado en la guía de Madrid del The New York Times como una parada obligatoria, elogiándolo por sus “excelentes tapas” y su auténtico carácter castizo.

El diario neoyorquino sitúa a Cuenllas en una ubicación privilegiada, cerca del Templo de Debod y el Parque del Oeste, enfatizando su esencia de “wine bar tradicional” en una ciudad que, según la misma publicación, experimenta un auge culinario sin precedentes.

Madrid, recuerda el medio, ha dejado atrás una escena dominada por locales tradicionales como los asadores para dar la bienvenida a una oferta más atrevida, internacional y vinculada al producto de sus campos y costas.

En este nuevo panorama, Cuenllas se presenta como un puente entre lo antiguo y lo moderno. Su historia es parte fundamental de su atractivo.

Originado como una mantequería de barrio en la posguerra, el negocio evolucionó en los años sesenta hacia un espacio pionero, donde ya se podían degustar grandes vinos de Burdeos y quesos franceses cuando aún eran rarezas en la ciudad.

Dos décadas después, se estableció como uno de los primeros bares de vinos con cocina en Madrid, un concepto que hoy es común pero que en ese entonces marcaba tendencia.

Lo que el The New York Times reconoce actualmente —esas “excelentes tapas”— es el resultado natural de una filosofía que se ha mantenido constante. Aquí no existe un menú fijo ni se cede a las modas: el vino determina el menú y la cocina responde con creaciones que fusionan tradición y delicadeza.

Desde los clásicos callos hasta opciones como alcachofas con almejas, canapé de anguila ahumada o arroz cremoso de trufa y setas, cada platillo parece diseñado para acompañar perfectamente a la copa.

Una mesa en Cuenllas.

La selección de vinos, cambiante y casi secreta, convierte cada visita en una experiencia única. Es recomendable que el comensal se deje guiar por un profundo conocimiento y una intuición bien afinada, lo que resulta en maridajes sorprendentes.

El repertorio abarca desde champanes de pequeños productores, tintos del Piamonte hasta joyas del Jura que encuentran su combinación ideal en tapas que, a primera vista, parecen sencillas.

En la descripción que hace el diario estadounidense, Madrid se presenta como una ciudad “artísticamente densa, culinariamente rica y extraordinariamente acogedora”, donde los barrios se entrelazan creando una identidad vibrante y diversa.

Cuenllas es un recordatorio de que, en medio de la euforia gastronómica, aún hay lugar y demanda para espacios donde el tiempo parece haberse detenido y donde la excelencia se mide en la permanencia.

Así, mientras la capital española continúa conquistando a viajantes y nuevos residentes, este bar de vinos preserva su liturgia intacta. Y quizás por eso, cuando el The New York Times recomienda Cuenllas, no solo indica un buen lugar para comer, sino que resalta una forma de comprender Madrid.

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