El barre, fusión de yoga, pilates y ballet, se apodera de los barrios más exclusivos de Madrid: 43 estudios en cuatro años | Noticias de Madrid


Una conquista que avanza lentamente pero de manera selectiva, una tendencia que no está al alcance de todos, por paradójico que pueda parecer. El barre, esta disciplina que fusiona ballet y pilates, ha pasado en un corto periodo de tiempo de ser casi desconocida a contar con una red creciente de aficionados. Estos se agrupan en estudios boutique en la Comunidad de Madrid, pequeños gimnasios más o menos especializados donde se paga por la exclusividad. En febrero de 2026, operan al menos 43 centros de este tipo, según el recuento de locales realizado por este medio. Chamberí, Salamanca y Chamartín son el núcleo fuerte; Centro y Retiro, sus satélites. Por ahora, el sur y el este observan desde la distancia. El barre se encuentra en auge, pero solo dentro de la M-30.

La distribución geográfica no es casual. El patrón es similar al del fitness boutique: locales de tamaño medio, experiencia guiada, comunidad cerrada y tarifas por sesión más elevadas que las de un gimnasio convencional. Distritos como Usera, Carabanchel, Villaverde, Puente de Vallecas, Latina, Moratalaz o San Blas-Canillejas no cuentan actualmente con estudios dedicados al barre. Este periódico solo ha logrado localizar uno: IBarre Madrid. Este centro se presenta como el primer local especializado en Barre y Ballet del sureste de Madrid, según su página web.

Tampoco hay presencia en grandes municipios metropolitanos como Getafe, Leganés, Fuenlabrada, Móstoles, Parla, Alcalá o Torrejón. Sin embargo, sí se encuentran en localidades de mayor renta del noroeste como Pozuelo, Aravaca, Las Rozas, Alcobendas-La Moraleja, Boadilla y Tres Cantos, donde el concepto boutique ya forma parte del panorama deportivo.

El algoritmo actúa como un prescriptor deportivo. La entrada a esta tendencia se realiza, cada vez más, a través del móvil. TikTok e Instagram funcionan como el principal escaparate: rutinas breves, salas minimalistas, calcetines antideslizantes, espejos, un matcha después de clase y frases motivacionales. Varias fundadoras coinciden en que muchas alumnas llegan porque desean convertirse en las mujeres que ven en sus pantallas.

“Las chicas, especialmente de la Generación Z, consumen mucho contenido de wellness y prueban los estudios que ven en redes sociales”, explica Paula Tabullo, de 36 años, experta en comunicación de moda y belleza y fundadora de Barre Latte. Su centro combina entrenamiento y ritual: barre con matcha ceremonial y aparatología cosmética sin coste adicional. “Quería crear un espacio único donde no solo se impartiera barre, sino que se ofreciera una experiencia completa en la que el deporte se fusionara con el ocio”. Conoció la disciplina como alumna y abrió casi por impulso: “Pensaba: ojalá abrir un centro. Hasta que un día decidí hacerlo. Aquí no se viene solo a entrenar: se viene a vivir la experiencia”.

Se ha apostado por un fenómeno que ya no es una rareza estadounidense. El mercado internacional del barre se estima en aproximadamente 1.200 millones de dólares en 2024, según datos de la consultora Verified Market Reports, una cifra que se espera duplicar antes de 2033. Hay razones sólidas para creerlo: una investigación realizada por el servicio de comparación en línea Compare the Market ha utilizado los datos de búsqueda de Google Trends para determinar que las clases de barre fueron la tendencia de clases de fitness más buscada en el mundo entre 2005 y 2020.

La llegada del barre a Madrid es reciente, predominantemente femenina y con influencia extranjera. El primer estudio dedicado exclusivamente a este método abrió en 2018, cuando el concepto boutique aún no había invadido el léxico deportivo local. Luego vinieron la pandemia, las clases en línea y salones convertidos en miniestudios con una silla haciendo de barra. El despegue real ocurrió tras la reapertura post-pandémica, y la explosión se produjo en 2024. Actualmente, hay listas de espera durante las horas punta, horarios que van desde primera hora de la mañana hasta la noche y una oferta diversificada: cardio, resistencia, técnica, fuerza y sesiones combinadas con recuperación y estética.

Los precios reflejan la exclusividad del servicio. Las mensualidades suelen oscilar entre 80 y 180 euros, dependiendo de la zona y el número de sesiones; las clases sueltas rondan los 30 euros y algunos bonos de cinco clases comienzan en 65 euros. Establecer un estudio boutique medio —de aproximadamente 300 metros cuadrados— requiere inversiones cercanas a los 300.000 euros, según explican las empresarias consultadas. A cambio, el ingreso por metro cuadrado supera notablemente al de un gimnasio low-cost, y los márgenes estimados en el segmento boutique oscilan entre el 20% y el 40%. Es un nicho altamente lucrativo.

La entrenadora Tabullo atribuye el atractivo al formato de clase: intensa, continua y de cuerpo completo. “Es muy divertido, pero muy exigente, aunque desde fuera parezca suave. Trabajas brazos, core, piernas y glúteos”. No lo considera una moda pasajera: “Es el hermano más dinámico del pilates”. Describe a su clienta típica como una mujer joven que integra la clase en su agenda social —entrenar y luego brunch, por ejemplo— y reconoce el componente económico: “Es un público que destina parte de su presupuesto mensual al bienestar”.

Ana Mireya Ortiz, de 27 años, es CEO y cofundadora de esBarré. Ingeniera de formación, conoció el método por recomendación médica debido a una escoliosis. “Lo probé en Casa Barré cuando la oferta era limitada. La mayoría de las alumnas eran latinoamericanas, sobre todo mexicanas”. Junto a varios socios lanzó una marca con enfoque en la expansión nacional. “Detectamos que era casi desconocido entre las españolas y quisimos crear un proyecto capaz de crecer”. No lo considera temporal: “Cubre una necesidad específica y ha llegado para quedarse”. Para Ortiz, sus salones son espacios seguros para las mujeres. “Si te das cuenta, los baños y todo están diseñados exclusivamente para mujeres”.

La influencia latinoamericana se manifiesta constantemente en el relato del sector. Vanessa, mexicana de 26 años y fundadora de Casa Bo, llegó a Madrid en mayo y abrió su estudio en septiembre después de años de práctica en México y certificación en EE. UU. “En México, el barre ya era popular hace unos 10 años. Aquí vi que apenas comenzaba a despegar”. Su propuesta incluye más carga de fuerza: “Nuestra clase estrella es barre strength, con mancuernas de dos kilos. Cargar un poco más de peso genera músculo”. También lo relaciona con la migración: “Mucha gente que ya lo practicaba en Latinoamérica quiere continuar haciéndolo aquí”.

Las usuarias mantienen la tendencia con una disciplina casi religiosa. María Romero, de 34 años, entrena cinco días a la semana: “Son clases muy estrictas y técnicas. He tenido profesoras dominicanas y mexicanas, y se nota la influencia latina. Muchas vienen de la danza y eso se refleja en la precisión”. Hace énfasis en el filtro económico: “No es un entrenamiento masivo ni barato. Requiere constancia e inversión”.

Ana Silvia, usuaria de 30 años, llegó probando deportes a través de ClassPass: “Tiene la delicadeza del ballet y la intensidad de un HIIT [High Intensity Interval Training, o Entrenamiento Interválico de Alta Intensidad]: no hay descanso ni un minuto. Moldea el cuerpo y mejora la postura”. Valora la técnica y la música: “Te impulsa a dar lo mejor de ti”. El método, creado en 1959 por la bailarina alemana Lotte Berk tras una lesión de espalda, combina barra de ballet, control de pilates y estiramiento de yoga. Siempre son sesiones de una hora: calentamiento, un bloque central exigente y estiramiento final. Bajo impacto, alto desgaste y mucha corrección postural: lo que muchas buscan. El resultado es un deporte importado, adoptado y reinterpretado con acento madrileño y un fuerte sabor latino, con estética de estudio y lógica de club. Crece en centros, en facturación y en presencia digital. Sin embargo, su mapa sigue siendo selectivo. El corazón de Madrid ya entrena en barra. El resto, ya se verá.

Start typing and press Enter to search