El buque cisterna ruso arribó a Cuba, mientras Trump afirma que aceptará la asistencia a la isla porque «está en crisis» | Internacional



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El barco ruso Anatoly Kolodkin, que partió hace 20 días desde el puerto de Primorsk con una carga de más de 730.000 barriles de petróleo, ha llegado este lunes al puerto de Matanzas, en la costa norte de Cuba. Esto se produce tras la decisión de Estados Unidos de flexibilizar el bloqueo que había mantenido sobre la isla durante varios meses, donde enfrenta una crisis energética caracterizada por apagones constantes y racionamiento de combustible.

La llegada del carguero ha sido confirmada este lunes por Dmitri Peskov, portavoz del Kremlin. Este envío de petróleo representa un alivio inmediato para una isla que se encuentra al borde del colapso económico y en una crisis humanitaria debido a la escasez generalizada de productos por el embargo estadounidense.

“Actualmente, el barco se encuentra a la espera de descargar su carga en el puerto de Matanzas, a unos 100 kilómetros de La Habana”, informa el comunicado de las autoridades rusas, que catalogan la carga del petrolero como “suministros humanitarios”. Peskov sugirió que Rusia había conseguido el visto bueno de Washington para enviar el carguero con la asistencia a Cuba. «Este tema fue tratado previamente durante los diálogos con nuestros socios estadounidenses», declaró a la prensa. El vocero ruso subrayó que el “brutal bloqueo pone en riesgo los sistemas de soporte vital y la generación eléctrica”, además de obstaculizar la atención médica en la isla. “Rusia siente que es su deber no permanecer indiferente y ofrecer la ayuda necesaria a nuestros amigos cubanos”, agregó Peskov.

Poco antes de las declaraciones del portavoz ruso, Estados Unidos optó por permitir que el petrolero ruso cruzara la línea de control marítimo establecida por la Guardia Costera estadounidense desde enero. Tras una operación militar para arrestar al expresidente venezolano, Nicolás Maduro, en Caracas, la Casa Blanca impuso un estricto embargo petrolero sobre Cuba. Desde entonces, la isla ha dependido de reservas limitadas, ya que ningún buque cisterna había arribado con petróleo para operar sus centrales eléctricas.

Cuba solía depender en gran medida del petróleo que le suministraba el régimen chavista de Venezuela, pero desde enero, cuando Estados Unidos tomó control sobre Caracas, las importaciones se han detenido.

Donald Trump ha marcado a Cuba como su próximo objetivo, tras Venezuela e Irán. El presidente estadounidense declaró el domingo por la noche que no le preocupa la llegada del petrolero ruso a la isla. “Hay un buque cisterna ahí afuera. No me importa que alguien entregue un cargamento porque ellos (el pueblo cubano) lo necesitan. Tienen que sobrevivir”, afirmó el mandatario republicano durante su usual encuentro con periodistas en el Air Force One, retorno a Washington desde Miami.

Trump: “Cuba está acabada”

Trump reiteró que, tras meses de crisis energética, ahora permitirá que se envíe petróleo a la isla. «Si algún país quiere enviar petróleo a Cuba en este momento, no tengo inconveniente, sea Rusia o no”, dijo cuando le preguntaron si había autorizado el paso del petrolero ruso. «No tendrá impacto alguno. Cuba está acabada. No importa si consiguen o no un barco de petróleo”, enfatizó.

Luego, la portavoz de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, aseguró que la llegada del petrolero ruso a Cuba “no representa un cambio de política”. En la rueda de prensa semanal, afirmó: “No ha habido un cambio formal en la política de sanciones. Permitimos que este barco llegara a Cuba para satisfacer necesidades humanitarias del pueblo cubano. Estas decisiones se toman caso por caso. Y, como ha subrayado la administración, la economía disfuncional de Cuba no podrá ser reparada a menos que haya un cambio drástico en su sistema político y liderazgo. Pero no ha habido cambios formales en la política de sanciones”.

La llegada del barco representará un alivio importante para el país en medio de la escasez de combustible. Desde que comenzó el embargo estadounidense, los cortes de electricidad se han multiplicado y las autoridades están racionando el combustible. La crisis energética ha provocado serios problemas en los hospitales y ha limitado la movilidad en la isla debido a la precaria situación del transporte público. El país está al borde del colapso económico y enfrentando una crisis humanitaria por falta de productos básicos.

México y otros países han enviado barcos con ayuda humanitaria a la isla, buscando mitigar la precariedad y la presión económica generada por el bloqueo estadounidense.

La autorización de Estados Unidos marca un cambio de estrategia tras el asfixiante bloqueo implementado en busca de un cambio de liderazgo en la isla. Las políticas de Trump están transformando el sistema de alianzas global, pero la llegada de un barco ruso a Cuba evidencia que la isla aún mantiene vínculos con su aliado histórico en Moscú. Durante décadas, La Habana ha sido un punto de disputa entre Rusia y Estados Unidos, quienes compiten por la influencia sobre la isla.

La llegada de 700.000 barriles de petróleo al país significará un respiro significativo. Se espera que esta cantidad de crudo ayude a alimentar las centrales eléctricas de la isla durante al menos una semana. La mayor parte de las fuentes de energía en el país caribeño opera con combustibles fósiles, a pesar de los intentos de las autoridades cubanas por promover la energía solar y reducir la dependencia exterior.

Energía solo para unas semanas

Se prevé que su carga sea procesada en una de las tres refinerías de Cuba, localizadas en La Habana, Cienfuegos y Santiago, según explica The Washington Post. Una vez refinado, ese volumen de crudo podría abastecer la obsoleta red eléctrica del país durante “no más de unas pocas semanas”, según estiman los expertos.

El presidente cubano, Miguel Díaz-Canel, ha afirmado que el país ha estado sin recibir importaciones de petróleo durante tres meses. La administración de Trump ha mantenido un bloqueo sobre todos los envíos de combustible hacia Cuba, como parte de su política de presión sobre La Habana, que se intensificó tras la captura de Nicolás Maduro en Venezuela, en enero pasado.

Las autoridades cubanas han tomado algunas medidas para colaborar con Estados Unidos, como permitir la llegada de carburantes a la embajada estadounidense, luego de haber amenazado con aislar la instalación debido al casi total bloqueo impuesto por Washington.

El aislamiento energético de Estados Unidos hacia Cuba ha derivado en el racionamiento de gasolina y ha exacerbado una crisis energética que ha causado numerosos cortes de electricidad en toda la nación insular caribeña. Aunque Cuba ha padecido apagones durante años, estos se han intensificado en las últimas semanas a raíz del bloqueo del actual presidente estadounidense. El pasado viernes, desde Miami, afirmó que, tras la caída de Venezuela y el ataque a Irán, “Cuba será la siguiente”.

Con un ojo en Irán

Por su parte, Washington ha levantado temporalmente las sanciones contra Rusia para facilitar el flujo de petróleo y prevenir una crisis energética, debido al bloqueo que Irán impone en el estrecho de Ormuz. Las autoridades estadounidenses han flexibilizado las restricciones para que Moscú pueda comercializar el crudo que ya tiene embarcado.

En Cuba, se observa cuidadosamente lo que sucede en Irán. La Casa Blanca ha advertido que, una vez terminen los conflictos en Oriente Próximo, la isla caribeña será el siguiente objetivo, dado que está al borde del colapso por el embargo estadounidense.

En cualquier caso, es evidente que la administración Trump persigue un cambio de régimen en Cuba. El secretario de Estado, Marco Rubio, declaró el pasado viernes que la Casa Blanca desea que haya nuevos líderes en Cuba. «La economía cubana necesita transformación, y esto no sucederá a menos que se modifique su sistema de gobierno”, agregó.

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