El Carnaval en España: raíces y valor cultural
El Carnaval se aproxima y surgen las mismas preguntas de siempre. ¿Habrá tiempo para terminar los disfraces? ¿Lloverá o el clima permitirá disfrutar de esta festividad?
Esta fecha se ha vuelto clave en los calendarios españoles; aunque cambia cada año, muchos ya están planeando quién serán durante los carnavales. Precisamente, eso es lo que permite: hacerse pasar por otra cosa, animal o persona durante un día (o varios, según la Comunidad Autónoma).
Aunque es complicado saberlo con total certeza, lo cierto es que los Carnavales tienen raíces paganas, provenientes de las tradiciones griega y romana. En estas festividades se rendía homenaje a algunos dioses como Saturno o Baco, a través de bacanales o fiestas que marcaban el final del invierno.
Tras la caída del Imperio Romano, el Cristianismo se opuso durante mucho tiempo a estas celebraciones, aunque eventualmente las integró en su propio calendario. Hoy en día, esta festividad coincide con el inicio de la Cuaresma, lo que es 40 días antes del Jueves Santo. Estos 40 días comienzan el miércoles de ceniza, por lo que el Carnaval suele celebrarse el sábado anterior al inicio de la Cuaresma.
Evolución de la festividad
El Cristianismo asumió esta festividad como parte de su tradición y la justificó como una purificación previa a la Semana Santa. Es decir, como esta fiesta se ha considerado tradicionalmente un momento de desahogo, de pecado y transgresión, el Cristianismo permitió que esto continuara, pero como una forma de dejar atrás el pecado antes de la Semana Santa.
No obstante, a lo largo de la Historia, esta celebración ha sido prohibida en varias ocasiones. Es interesante analizar la relación de las monarquías con la festividad, ya que proporciona una mejor comprensión de su reinado.
Por ejemplo, Carlos V prohibió el Carnaval y los disfraces, con penas que incluían azotes y destierro; lo mismo ocurrió con Felipe V, quien también mantuvo la prohibición. Sin embargo, otros como Carlos III decidieron revivir el Carnaval, intentando imitar territorios como Nápoles o Venecia, donde la tradición continuaba.
Fiestas de invierno en la dictadura
Durante la dictadura, la festividad fue nuevamente prohibida, aunque en algunas regiones de España simplemente se cambió su nombre a Fiestas de invierno para continuar con su celebración.
Después de la muerte del dictador Francisco Franco, los disfraces resurgieron en las calles. Desde entonces, la celebración solo ha sido interrumpida por la pandemia de la Covid-19.
El Carnaval se presenta como una potente herramienta de expresión identitaria tanto a nivel individual como colectivo para pueblos y Comunidades Autónomas. Muchas de ellas, como Andalucía y Canarias al sur o Navarra y Galicia al norte, preservan tradiciones únicas y un sentido de pertenencia a sus tierras. Permite a comunidades y colectivos reivindicar su singularidad a través del humor, el disfraz y la crítica social.
Carnavales en la Comunidad de Madrid



