El colapso de la universidad pública en Madrid.
La renuncia o destitución de la dirección de la Consejería de Educación, Ciencia y Universidades de la Comunidad de Madrid tomó por sorpresa incluso a los más conocedores del entorno de Isabel Díaz Ayuso. Resultaba complicado imaginar que la caída del consejero Emilio Viciana desencadenaría un efecto dominó que involucrara a dos directores generales, tres diputados y quien parece ser el mentor de todos: Antonio Castillo Algarra, director artístico del Ballet Español de la Comunidad de Madrid. Este 7×1 ha significado la eliminación de un clan del PP madrileño, un movimiento que podría traer más repercusiones, dada su conexión con las artes escénicas.
Este cambio se ha tratado de relacionar oficialmente con el deterioro de las universidades públicas madrileñas y la mala relación entre los rectores y Emilio Viciana. Sin embargo, la realidad es que el deterioro se arrastra desde mucho antes de que asumiera el cargo en junio de 2023, siendo así que lleva apenas un poco más de dos cursos al frente de la consejería. La infrafinanciación de la universidad pública madrileña es un problema que se ha acumulado durante años y está estrechamente ligado a los modelos defendidos por el PP de Madrid desde la época de Esperanza Aguirre, quien propuso establecer el cheque escolar, lo que hubiera implicado una asignación directa de recursos a las familias por cada estudiante, permitiendo que eligieran gastar en el centro que desearan, ya fuera público, concertado o privado.



