El concejal de Hortaleza, David Pérez, frustra un proyecto innovador de reciclaje para los vecinos | Noticias de Madrid
David Pérez, conocido en Madrid como el “concejal aguafiestas”, ha quitado a los residentes del distrito de Hortaleza una iniciativa pionera en la ciudad: hace 10 años, un diverso grupo de vecinos se comprometió a reciclar la basura orgánica de sus hogares sin salir del barrio. La idea, aunque parecía nueva, se basa en una fórmula muy antigua. Consiste en mezclar residuos vegetales domésticos, como cáscaras de fruta, mondas de patatas o posos de café, con hojas secas y restos de poda. Esta mezcla de materia orgánica, al ser removida y oxigenada, se transforma casi mágicamente en un nutritivo abono natural que huele a bosque. “Por eso la naturaleza no produce basura, la vida no tira nada”, declara Javi Pino, presidente de la asociación Compostaje Comunitario de Hortaleza.
Pino, taxista de 63 años, fue uno de aquellos vecinos surgidos del movimiento 15-M que en 2016, junto con el Ayuntamiento de Madrid, que entonces lideraba Manuela Carmena, lograron que Hortaleza tenga el primer área de compostaje de la ciudad en la vía pública. “Queríamos mostrar que mediante esta forma de reciclaje se obtiene un gran beneficio ambiental sin prácticamente costos”, añade Javi durante una visita al recinto de la calle Arequipa, que apenas tiene 20 metros cuadrados.
En sus cinco composteras se han acumulado toneladas de desechos de cientos de hogares que, en lugar de ser llevados en un camión para ser incinerados en la planta de Valdemingómez, se han convertido en un abono de “alta calidad” y “apto para cultivos ecológicos”, como ha señalado el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC).
El innovador proyecto de compostaje comunitario de Hortaleza, gestionado a través de trabajo voluntario y altruista, sobrevivió al cambio político en Cibeles: con el Partido Popular en la alcaldía se inauguraron nuevas áreas de compostaje repartidas por este distrito del noreste de la capital. La más reciente, ubicada en el nuevo barrio de Sanchinarro, fue inaugurada en diciembre de 2023 por el actual concejal presidente de Hortaleza, David Pérez, quien apenas llevaba unos meses en el cargo.
“Nos dijo que quería colocar más áreas en el distrito”, recuerda Emilia Moruno, docente jubilada que participa en la asociación de compostaje. En ese acto, David Pérez hizo la entrega simbólica de la llave del nuevo espacio a Emilia, acompañada por Rufo Gómez, otro de los veteranos en este proyecto de reciclaje. Una imagen de colaboración que resultó efímera.
El concejal no tardó en solicitar la devolución de la llave. Lo hizo en mayo de 2024 tras romper unilateralmente, alegando un defecto de forma, el convenio firmado entre la Junta Municipal del distrito y la asociación de Compostaje Comunitario. David Pérez, político con una larga trayectoria en el PP madrileño, llegó al Ayuntamiento de la capital procedente del Gobierno de Isabel Díaz Ayuso, al que se unió en 2019 tras perder la alcaldía de Alcorcón, un municipio que dejó preparado para albergar Eurovegas, la fallida ciudad de casinos del magnate estadounidense Sheldon Adelson.
En Hortaleza, Pérez rápidamente tuvo roces con el tejido asociativo de este distrito de 200.000 habitantes. La primera controversia surgió cuando impuso una ‘ley seca’ a las festividades populares organizadas por colectivos vecinales que el edil del PP califica de “extrema izquierda”. A finales de abril de 2024, cientos de personas se manifestaron en Hortaleza contra la decisión del “concejal aguafiestas”, un apodo que los vecinos le han puesto por sus prohibiciones.
En la cabecera de la protesta, sosteniendo la pancarta, desfilaba Rufo Gómez, de la asociación de Compostaje Comunitario, el mismo al que David Pérez entregó la llave en Sanchinarro unos meses antes. “El concejal ya me reconocía, y al verme en la manifestación, puede que eso haya influido en su decisión de romper el convenio”, admite este ingeniero técnico jubilado, activo en causas sociales de su barrio.
En junio de 2024, durante el pleno del distrito, David Pérez defendió su decisión de retirar las áreas de compostaje a quienes promovieron el proyecto. “No puedo privatizar estas instalaciones a una entidad concreta”, se justificó. Ese mismo día, el edil del PP las sacó a concurso con un pliego que enterraba el espíritu comunitario del proyecto, llevándolo hacia una gestión empresarial. Sin embargo, el concurso fue desierto. Ni siquiera la asociación Compostaje Comunitario de Hortaleza se presentó.
“Las condiciones eran inasumibles para gente como nosotros, que dedicamos nuestro tiempo libre a esto”, comenta Javi Pino, el presidente de la asociación, quien solicitó una reunión con el equipo del concejal para intentar resolver la situación tras el desierto del concurso. La respuesta de los responsables del distrito fue establecer una fecha y hora para la entrega de llaves de todas las áreas de compostaje. “Las devolvimos en octubre de 2024, y en ese momento enviamos un correo a las 400 familias que participaban para informarles de la situación”, aclara Pino.
Las cinco áreas de compostaje de Hortaleza quedaron vacías, aunque la Junta Municipal niega que estén abandonadas, ya que su mantenimiento ha sido asumido por la Unidad Distrital de Colaboración, una iniciativa municipal para la reinserción laboral. Según uno de sus trabajadores, de las 400 familias que reciclaban sus residuos, ahora no lo hace ni un centenar. Las composteras de 1.000 litros, que antes se llenaban en solo 25 días, ahora tardan más de seis meses.
La asociación de Compostaje Comunitario denuncia que ha desaparecido el seguimiento de la participación de las familias, un método que contabilizaba la materia orgánica reciclada, que sumaba aproximadamente 44 toneladas desde 2016. El compost resultante se entregaba a las familias involucradas, mientras que ahora nadie sabe cómo se distribuye.
“Para que las áreas no se deterioren, hay que realizar un trabajo continuo de captación, difusión y formación”, sostiene Mar Sánchez, jardinera de 44 años que participó en muchos de los más de 200 talleres gratuitos que la asociación ofreció a quienes deseaban unirse al proyecto. En su opinión, la decisión de David Pérez tiene motivos “ideológicos”: “No le gusta el tejido asociativo ni le preocupa mucho el medio ambiente”.
En noviembre pasado, los grupos Más Madrid y PSOE preguntaron en el pleno de Hortaleza sobre la situación de las áreas de compostaje, criticando a David Pérez por haber detenido “un proyecto exitoso” donde el vecindario se involucraba en la gestión de sus residuos, mientras el Ayuntamiento imponía una controvertida nueva tasa de basuras. El concejal ni siquiera tomó la palabra, delegando en su segundo, Miguel Ángel López del Pozo, coordinador del distrito, quien anunció la creación de dos nuevas áreas de compostaje en el barrio de Valdebebas —sin especificar fecha— y concluyó su intervención con un comentario despectivo hacia los vecinos que promovieron este modelo de reciclaje en el distrito: “Afortunadamente y gracias a Dios, ya no es necesaria la asociación de Compostaje Comunitario, aunque a algunos les pese”.



