El deplorable Don Francisco



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El domingo, antes de la batalla, durante un encuentro con gente buena de la Vuelta y Salva, un gran hombre que nos acompaña, discutimos sobre la invasión de Gaza y la presencia de miles de personas en más de 3.000 km de carretera. Todos los participantes coincidieron en que Israel está cometiendo un crimen contra la humanidad. Estuvimos de acuerdo en que ni ciclistas, ni guardias civiles, ni policías, ni la caravana creían que la violencia pudiera solucionar las cosas. Se han dado ataques injustificables contra corredores y motoristas, poniendo en peligro la vida de muchos profesionales del ciclismo y su seguridad. Finalmente, alcanzamos la conclusión de que era necesario dejar reposar lo sucedido.

Después de presenciar los hechos en directo, mi cuerpo me pide actuar con firmeza. Pero Salva tenía razón, es preciso dejar reposar y reflexionar. Sin embargo, eso no impide afirmar que aquellos que lanzaron botellas, que han agredido a ciclistas y motoristas, son personas violentas. No son como los soldados israelíes o los terroristas que han acabado con la vida de 60.000 personas o 1.700, pero también ejercen violencia. Los de aquí han atacado a ciclistas y motoristas, quienes podrían haber perdido la vida. Si no me cree, consulte Internet y verá los incidentes en Figueras, Navarra, Bilbao, Becerril de la Sierra o Madrid. Los ciclistas circulan a 50 km/h y las motos a 60/70. Reprimiendo mis impulsos, solo voy a disculparme por haber llamado «tonto» al delegado del Gobierno en dos artículos anteriores. Don Francisco Martín, le pido perdón. Tras escuchar su valoración sobre lo ocurrido en Madrid, retiro lo de «tonto».

Es usted un miserable, una mala persona que no merece ese cargo, carece de solidaridad hacia los ciclistas y sus guardias civiles y policías (20 heridos).

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