El Dream Team definitivamente tiene un porvenir.


Con 37 años, a Kevin Durant no le queda mucho baloncesto… pero sí le queda baloncesto. Lo está demostrando nuevamente en Houston Rockets, donde en su primera temporada promedia 26,2 puntos, 5,4 rebotes y 4,5 asistencias. El alero es el sexto máximo anotador de la historia de la NBA y ya tiene a la vista al quinto, Michael Jordan. También ha sido desde su primera representación en el Team USA, uno de los jugadores más comprometidos en la historia de la Selección de Estados Unidos. En su impresionante currículum destacan un oro mundial (2010) y cuatro oros olímpicos: 2012, 2016, 2020 y 2024, una cita -en París- que se sintió como un último baile para él, Stephen Curry y LeBron James. Nadie ha anotado más puntos o recogido más rebotes en partidos olímpicos con la camiseta de EE UU.

Sin embargo, Durant no descarta participar en la próxima cita olímpica, que se celebrará en Los Ángeles, suelo estadounidense. Y como anfitrión, el campeón querrá subir al podio por sexta vez consecutiva. Si forma parte de la selección, Durant aspiraría a su quinto oro y ampliaría un récord único en el baloncesto masculino, aunque estaría detrás de íconos del Team USA femenino como Diana Taurasi (seis oros, 2004-24) y Sue Bird (cinco).

KD confirmó que la puerta sigue abierta hace unos días, en una conversación con ESPN donde, además, resaltó la tradición y el nivel del baloncesto estadounidense ahora que muchos creen que en el relevo de referentes (el propio Durant, LeBron, Curry…) habrá dificultades y tal vez derrotas para el Team USA en un periodo donde otras selecciones (Francia, por ejemplo) están apuntando alto y donde la NBA ha visto como los no estadounidenses acaparan los MVP y los lugares en el Mejor Quinteto. “Ustedes, los periodistas, son los que proyectan esa sensación, esa narrativa. ¿De dónde salió lo del último baile? Yo no dije que no iba a jugar en 2028; tampoco lo dijo LeBron, ni Stephen (NDA: LeBron luego confirmó que no jugaría más en grandes torneos con la Selección). Yo sí quiero jugar, me encantaría. Pero debo seguir a mi mejor nivel, demostrar que puedo ayudar al equipo. No quiero que me lleven solo por ser quien soy, por los récords, quiero probar que soy útil. Si me preguntan hoy, sí, pondría mi nombre en esa lista.”

Para uno de los mejores jugadores de la historia, se exagera al hablar de cómo se han reducido las distancias entre Estados Unidos y otros equipos: “No me gusta cómo se discute esto, sobre las diferencias en estilos. Se afirma que el juego AAU (NDA: las competiciones amateur donde el talento individual sobresale) está destruyendo nuestro baloncesto, que los europeos son los que juegan bien y nosotros, no. Se dicen muchas tonterías. Se puede leer entre líneas: es un ataque hacia los jugadores negros estadounidenses. Están cansados de que dominemos este deporte. Dicen que Francia viene a por nuestra corona. ¿En serio? Acabamos de crujir a esos chicos.”

KD se refiere a la final olímpica donde el Team USA venció a Francia en París, aunque no fue fácil. No tanto, de todos modos, como en la semifinal contra Serbia. Necesitó un tramo final histórico de Stephen Curry, a base de triples, para asegurar el oro y evitar sorpresas en los últimos minutos, en un partido que dominaba pero en el que no se escapó. Sin embargo, la Selección cerró los Juegos con otro oro y sin derrotas. Y el de los Rockets quiere más: “En la Federación saben que amo a la selección. Es familia. Nada iguala la pasión que siento por ese equipo y por su gente, así que me gustaría formar parte mientras siga jugando. Pero también sé que será difícil y que hay muchos jugadores extraordinarios entre los que elegir. Pero adoro jugar con las letras del Team USA en el pecho, representar a mi gente.”

Para el nuevo seleccionador, el ya legendario Erik Spoelstra (Miami Heat), las palabras de Durant son una gran noticia: “Que diga algo así es increíble para nosotros, demuestra la cultura que hemos creado. Quieres a los mejores del país levantando la mano y mostrando que quieren estar, sintiendo la emoción que les produce ponerse la camiseta de la selección. Durant ha hecho cosas increíbles con ella y parece que su juego no envejece nunca. Es un gran ejemplo para los jóvenes por su ética de trabajo y su preparación.” El reconocimiento es mutuo: “Desde la distancia, siempre me ha impresionado Coach Spo. Pero estar en el mismo vestuario que él, cuando ha sido asistente en la selección, viendo su intensidad y entusiasmo… es un gran entrenador y no tuvo problema en ser asistente, trabajando en las pequeñas cosas con nosotros, rebotando nuestros tiros… hacía que quisiéramos entrenar a todas horas,” concluye Durant sobre quien fue asistente de Kerr, y ahora toma el testigo en París.

Llega una nueva ola de estrellas

Partiendo de ahí, la cuestión es, considerando que Durant llegaría a esos Juegos de L.A. con 39 años, cómo resistirá el paso del padre tiempo y hasta qué punto tendría un espacio en esta nueva versión de la selección. Es probable que se haya exagerado al pronosticar malos tiempos para el Team USA, problemas de relevo generacional en un país que sigue siendo el mayor productor de talento en el baloncesto mundial. Y que puede que ahora mismo no tenga a ninguno de los tres mejores del mundo, en este preciso instante, pero sigue siendo, con gran margen, el que más puede llegar a incluir en un top 10, un top 15…

Paralelamente, las estrellas generacionales de otros países tampoco han tenido un boom a la altura de ese nivel. Eslovenia apenas ha producido talento de primer nivel tras el histórico ascenso de Luka Doncic, que ha tenido muy poco apoyo en los últimos torneos internacionales. Serbia y Grecia son grandísimos equipos, pero Nikola Jokic y Giannis Antetokounmpo son excepciones, casos únicos que dejarán un vacío en sus selecciones cuando su rendimiento decline: y los dos tendrán 33 años en la próxima cita olímpica. El ascenso de Canadá sufrió un revés en París 2024, pero es una realidad a priori segura para los próximos años, al igual que Turquía y sobre todo Alemania, vigente campeona de Europa y del mundo. Y, claro, todo el mundo señala a la Francia de Victor Wembanyama como, tal vez, el próximo gran equipo internacional. Desde luego poseen un jugador único, que está en camino de transformar el baloncesto, y una cantera que actualmente no para de producir jóvenes de vastas posibilidades y con un perfil físico idóneo para poner en problemas a Estados Unidos. Pero aún no hay certezas sobre quiénes formarán parte de ese prometedor equipo olímpico y cuándo se encontrarán en el auge de sus carreras.

A su vez, las cosas en Estados Unidos no parecen tan mal como pensaban algunos catastrofistas, y eso incluye drafts como el último, el de 2025 (Kon Knueppel, Dylan Harper y sobre todo Cooper Flagg, otro aspirante a estrella generacional) y, por lo que parece, el próximo, uno de los más prometedores de la historia reciente de la NBA: Darryn Peterson, AJ Dybantsa, Cameron Boozer, Caleb Wilson… Es difícil, como en el caso de Francia, prever el desarrollo de esos jóvenes, aunque es probable que, para cuando lleguen los próximos Juegos, Flagg estará, igual que Wembanyama (este ya lo está, de hecho), entre los mejores del mundo. El primero acaba de cumplir 19 años, el segundo tiene 22. Y, como siempre, habrá que considerar los problemas habituales que lastran al Team USA: la necesidad de ensamblar un nuevo proyecto de forma fundamentalmente exprés para competir contra selecciones que están mucho más cohesionadas, y en muchos casos formadas de bloques continuistas; y la eterna necesidad de adaptarse al baloncesto FIBA, con sus drásticas diferencias de filosofía basadas en la regla de tres segundos en la zona, la diferencia en el goaltending o la distancia en el tiro de tres…

Los que dudan de EE UU tienen un argumento con sentido: si selecciones de talento histórico como la última de 2024 rondaron la zozobra por factores como los citados y el avance de una competición realmente dura, con selecciones que durante años han sido formadas casi en su totalidad por jugadores de la NBA, el destino puede ser complicado para una versión menos sideral de lo que, en todo caso, sigue siendo el mejor equipo del mundo. Pero lo cierto es que el relevo sí se está produciendo, que Estados Unidos no cesa en impulsar talento joven y que sigue pareciendo capaz de formar un equipo con muchos de los mejores jugadores del mundo el día de hoy y el que está por venir; con picos de talento de techo histórico y una potencia física incuestionable. Con que quedan dos años, ¿cómo podría ser la versión de la selección estadounidense para Los Ángeles?

Cunningham, Edwards, Flagg…

Quizás, efectivamente, llegue Kevin Durant, y seguramente ya será parte del equipo (y para muuuuchos años) Cooper Flagg, la nueva esperanza de Dallas Mavericks. El primero un ala-pívot (en FIBA) con un rango de tiro inigualable y el segundo un alero/base/ala-pívot/lo que sea/jugador total con una capacidad defensiva formidable y un juego de ataque pleno de posibilidades, tanto con la bola como sin ella. También parece evidente que esta temporada ha confirmado el ascenso al primer rango del estrellato de Cade Cunningham (base de Detroit Pistons, 24 años) y Anthony Edwards (escolta de Minnesota Timberwolves, 24). El primero promedia más de 25 puntos, 5 rebotes y casi 10 asistencias como eje absoluto del mejor equipo de la Conferencia Este durante la regular season. El segundo (campeón en París) está en casi 30 puntos y 4 asistencias con más de 5 rebotes. Dos jugadores que, además, deberían estar en plena forma, en un momento óptimo de sus carreras, para esa próxima cita olímpica. Uno es ya uno de los mejores bases del mundo, el otro tal vez el mayor aspirante a convertirse en el nuevo rostro, también mediáticamente, del lado estadounidense del baloncesto. Ambos son, a más de dos años vista, aspirantes obvios a titulares en ese próximo gran Team USA.

En una de las noticias más relevantes para la NBA en los últimos meses, Jayson Tatum ha completado su recuperación y ha regresado a las canchas a tiempo para llegar en forma a los próximos playoffs. Antes de lesionarse el tendón de Aquiles, el alero de los Celtics era considerado uno de los cinco mejores jugadores de la NBA: seis veces all star, cuatro en el Mejor Quinteto (y uno en el Tercero) y, claro, campeón en 2024. Ahora tiene 28 años y, si la lesión no ha mermado (no debería) su excepcional arsenal como jugador, en ataque y defensa, tendría que estar en el equipo de L.A. y, probablemente, como titular. Tiene dos oros olímpicos (2020 y 2024) y no se ha distanciado radicalmente del proyecto olímpico tras vivir una situación compleja en París, donde Steve Kerr apenas lo utilizó en la rotación a pesar de ser una estrella completamente consolidada. Una que venía de ganar el anillo con los históricos Celtics.

Pívots, tiradores, defensores…

En los últimos años, el juego interior ha sido uno de los grandes rompecabezas para los arquitectos del Team USA, con escasez de estrellas grandes en un baloncesto cada vez menos orientado hacia el juego en la pintura y que, adicionalmente, se ha centrado en producir jugadores de perfil óptimo para la NBA pero no tanto para el baloncesto FIBA. Sin embargo, incluso en este ámbito las cosas pueden estar mejor de lo que algunos esperaban en el próximo ciclo de competición. En este momento, parece claro que una plaza irá para Chet Holmgren, el pívot de 23 años que es vigente campeón con los Thunder y que mide 2,16 con una envergadura de casi 2,30. Un unicornio, con capacidad intimidatoria y movimientos y tiro de alero, que todavía está familiarizándose con un potencial que, al florecer completamente, debería convertirlo en una de las estrellas de la NBA por muchos años.

Además, esta temporada ha sido un periodo de ascenso al primer rango de la Liga para Jalen Duren, el pívot de los Pistons (22 años, 2,08) que ha sido all star por primera vez y que es, junto a Cunningham, la principal razón por la que la franquicia de MoTown ha liderado el Este durante gran parte de la temporada. Promedia más de 18 puntos y 10 rebotes por partido y está perfeccionando el uso de su impresionante físico como finalizador en jugadas de pick and roll y, más importante aún, como ancla en defensa, área en la que ha mejorado enormemente después de un comienzo de carrera complicado (número 13 del draft en 2022). Duren aporta en rebotes y defensa en el poste, aspectos cruciales en el juego FIBA y en los que el Team USA no ha contado con opciones de primer nivel en los últimos años. Además, su química con Cunningham podría resultar muy beneficiosa en una selección que casi siempre debe construirse sobre la marcha.

Y hay más, claro: Bam Adebayo (Miami Heat) tiene solo 28 años y ha sido parte de los equipos campeones en Tokio y París. Tres veces all star, es una opción sólida y confiable aunque tal vez ya sin el potencial de los mencionados Holmgren y Duren. O Evan Mobley, que también debería aparecer ya en la lista de candidatos: 24 años, la pasada temporada all star y Defensor del Año. Actualmente promedia más de 17 puntos y 8 rebotes con casi 4 asistencias con los Cavaliers, el equipo que le seleccionó con el número 3 del draft de 2021 y que intenta convertirlo en uno de los ejes de un proyecto que busca ser campeón de la NBA. A Mobley solo le falta continuidad, capacidad de imponer unas cualidades casi infinitivas. Si lo logra en esta fase de madurez de su carrera, será un fijo en los All Star y seguramente también en el Team USA de la próxima década.

Otra opción para la rotación interior, de perfil más bajo, podría ser Isaiah Hartenstein (27 años), que no es una estrella pero sí un jugador clave en el campeón, los Thunder, y un pívot que ha estado un poco infravalorado, pero que ya se reconoce como un fuerte defensor, muy competitivo y, además, inteligente en ataque. Muy útil. Sin olvidar a Walker Kessler, que estuvo en el equipo de 2023 y que solo tiene 24 años y mide 2,18, ha mostrado señales muy prometedoras para el futuro aunque solo ha podido ver acción esta temporada, debido a lesiones, en cinco partidos con Utah Jazz. O a Anthony Davis, un histórico que tiene ya 32 años; o Jaren Jackson Jr., recién adquirido por los Jazz (donde jugará con Kessler) y un jugador que defiende, intimida y tira… aunque ha tenido problemas con los rebotes, algo que quedó claro con el equipo del Mundial 2023. En los Blazers, mientras tanto, avanza Donovan Clingan, un 2,18 de 22 años que fue la séptima elección del draft en 2024.

Aún no se han mencionado jugadores como Devin Booker (29 años, Phoenix Suns), cinco veces all star y campeón en 2020 y 2024. En París demostró que puede adaptarse perfectamente a un rol secundario, siendo escolta suplente con la madurez suficiente para entender el sentido colectivo de la rotación y el juego, pero con la capacidad de estrella para generar puntos cuando sea necesario. O Donovan Mitchell (29, siete veces all star), que formó parte del equipo que fracasó (acabó séptimo) en el Mundial 2019. El escolta es uno de los mejores creadores en la NBA: más de 28 puntos y casi 6 asistencias en promedio esta temporada. Dos guards que para la llegada de los Juegos Olímpicos podrían haber sido superados por el mencionado Kon Knueppel, el número 4 del último draft (Charlotte Hornets) y un jugador de solo 20 años que está brillando en su debut en la NBA, compitiendo por el Rookie del Año con Flagg y que tiene algo que el Team USA siempre necesita: tiro. El ex de Duke anota 3,5 triples por partido con un 44% y ya ha batido el récord de lanzamientos desde más allá de la línea de tres convertidos por un novato.

Para esa rotación exterior, hay más opciones: Tyrese Maxey (25 años, Philadelphia 76ers) ya es uno de los mejores guards en la Liga, veloz y cada vez más completo como anotador: dos veces all star y Jugador Más Mejorado en 2024, promedia esta temporada casi 29 puntos y 7 asistencias por partido. Amen Thompson (23 años, Houston Rockets) es una máquina física que puede cumplir perfectamente el rol de especialista defensivo, un área en la que puede ser devastador a nivel internacional. Además, también va progresando poco a poco en el manejo de la bola, aunque tiene un evidente problema con el tiro exterior. En un perfil similar también avanza, en Detroit Pistons, su hermano gemelo Ausar.

Austin Reaves ya demostró en el equipo que quedó cuarto en el Mundial 2023 que su finura en ataque y su inteligencia en la cancha lo convierten en un buen jugador de banquillo para el baloncesto FIBA. Desde entonces, no ha dejado de mejorar en los Lakers y siempre podría ser una opción para completar una convocatoria. Una opción mucho más destacada sería, claro, Jaylen Brown, el alero todoterreno de los Celtics (29 años, cinco veces all star) que fue MVP de las Finales en 2024 y ha destacado como jugador franquicia puro en ausencia del lesionado Tatum. En plena madurez, más completo que nunca, sin fisuras en defensa y con un juego de ataque mucho más refinado que en su participación, como Mitchell, en el equipo que flaqueó en 2019. Ahora promedia más de 28 puntos, 7 rebotes y 5 asistencias en la regular season. Como vigente MVP de las Finales, en el verano de 2024, no recibía bien su ausencia en el equipo de París y culpó a Nike de malmeter contra él. Sin embargo, desde entonces, varias informaciones han asegurado que ni mucho menos están quemadas las vías de comunicación entre el alero y la Federación de Estados Unidos, donde Grant Hill es responsable de tomar las decisiones principales.

Jalen Williams (24 años, OKC Thunder, all star y campeón la temporada pasada) ahora no está en mente de muchos porque las lesiones han frenado lo que debería ser la temporada de su saltón definitivo al estrellato. En los últimos playoffs ya mostró que era un generador secundario de primer nivel al lado de Shai (más de 21 puntos y casi 5 asistencias de media y brillantes momentos en la Final aunque compitió con una mano lesionada), pero en esta campaña solo ha podido jugar, por ahora, 26 partidos. En cualquier caso y bajo su proyección normal, debería llegar a 2028 como una opción muy lógica para la rotación del Team USA.

Existen otras estrellas que podrían ser consideradas, según las circunstancias, como fijas en el equipo: Tyrese Haliburton fue uno de los últimos de la rotación en 2024, pero formó parte de ese histórico equipo que ganó el oro en París antes de una campaña mágica con los Pacers que finalizó de la peor forma posible, con una ruptura del tendón de Aquiles en el séptimo partido de las Finales, contra los Thunder. Aun así, tiene solo 26 años y, si regresa a su mejor nivel en el próximo curso, tendrá su plenitud de carrera por delante. Su velocidad, creatividad, habilidad de pase e intuición ofensiva en finales ajustados lo convierten en un jugador ideal para revolucionar el ritmo del equipo. En otro perfil completamente distinto, Jalen Brunson (29 años, tres veces all star) se ha establecido en los Knicks como uno de los bases anotadores más productivos de la NBA, una estrella con enorme capacidad para generarse sus puntos.

Ya se han mencionado algunos posibles especialistas defensivos como los hermanos Thompson. Pero en ese rol, crucial porque suele ser clave para que Estados Unidos asfixie a los rivales y pueda jugar en transición, evitando los ataques masticados del baloncesto FIBA, también hay opciones muy interesantes. En el campeón, unos Thunder que son uno de los mejores equipos defensivos de la historia, sobresalen un veterano todoterreno como Alex Caruso (32 años) y un guard de 22 como Cason Wallace que, además, va evolucionando como director y tirador. Stephon Castle (21 años, vigente Rookie del Año con los Spurs) es un prodigio físico que puede defender varias posiciones y ya es muy eficiente generando desde penetraciones. Necesita mejorar su tiro (tanto en la mecánica como en las decisiones de cuándo utilizarlo), pero su proyección sugiere que puede ser un jugador realmente importante en dos años, cuando se acerque Los Ángeles 2028. Jalen Suggs (24 años) se ajusta a un perfil más bajo, pero es un obrero muy efectivo con los Magic cuando las lesiones no se lo impiden, y Scottie Barnes (Toronto Raptors, 24 años, Rookie del Año en 2022 y dos veces all star) es otro candidato a jugador total que puede integrarse como defensor físico y polivalente, además de como director, reboteador, anotador…

En los Hawks, un equipo que no es particularmente mediático, ha dado el salto a jugador relevante y aspirante a estrella Jalen Johnson, all star esta temporada y un alero de 24 años que realiza un poco (o un mucho) de todo, tiene un físico impresionante y aún está abriendo las puertas a un potencial que puede eclosionar definitivamente en los próximos años. En esta lista de jugadores cuya proyección se ve brillante se puede incluir ya también a Brandon Miller, el alero que los Hornets eligieron con el número 2 en el draft de 2023, el de Wembanyama. Esta temporada, con menos problemas de lesiones que en la pasada, está demostrando que es uno de los grandes anotadores del futuro y, seguramente, más que eso: tiene 23 años y promedia 21 puntos y 5 rebotes. Opciones muy válidas para aquellos que son optimistas de cara al futuro, para el que tampoco se debe descartar, aunque no está siendo una campaña brillante ni para él ni para sus Magic, a Paolo Banchero, que apenas tiene 23 años y ya ha sido Rookie del Año, all star y parte del equipo que finalizó en cuarta posición en el Mundial 2023. Trae Young es otro ejemplar (ya con 27 años) que podría aspirar a estar en los Juegos, aunque actualmente no parece entre las opciones más plausibles. Tendrán que cambiar mucho las cosas. Si se sale de ese primerísimo nivel de elecciones, Desmond Bane (Orlando Magic, también 27 años) podría ser un buen jugador para completar una rotación gracias a su capacidad de trabajo y puntería exterior.

Muchas opciones, en todo caso

Así que si se considera una rotación de doce con los roles lógicos cubiertos, y si se da por hecho que LeBron y Curry ya no están disponibles pero Durant sí, el Team USA podría formar, si hubiera una cita de primera magnitud este verano, un equipo similar a este: un quinteto titular con Cade Cunningham, Anthony Edwards, Cooper Flagg, Jayson Tatum y Chet Holmgren. Y un banquillo con Jalen Brunson, Donovan Mitchell, Tyrese Maxey, Jaylen Brown, Kevin Durant, Jalen Duren y Bam Adebayo. Sin duda, y aunque a algunos no les parezca similar a las mejores versiones del mejor equipo del mundo (1992, 2008, 2012, 2024), lejos de la recesión que se esperaba. Y es cuestión de opiniones: podrían entrar muchos de los mencionados que no están en el anterior equipo, solo un ejemplo de doce:

OTROS BASES Y ESCOLTAS: Tyrese Haliburton, Devin Booker, Kon Knueppel, Amen Thompson, Ausar Thompson, Stephon Castle, Cason Wallace, Austin Reaves, Alex Caruso, Jalen Suggs, Trae Young, Desmond Bane.

OTROS ALEROS E INTERIORES: Evan Mobley, Isaiah Hartenstein, Walker Kessler, Jaren Jackson Jr, Anthony Davis, Donovan Clingan, Scottie Barnes, Jalen Williams, Jalen Johnson, Brandon Miller, Jaren Jackson Jr, Paolo Banchero.

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Y a eso habría que añadir, pensando en 2028, otros jóvenes de mucho potencial más allá de los ya incluidos en estas listas, también los que lleguen a la NBA en unos meses (Peterson, Boozer, Dybantsa…) y que pueden hacer que estos artículos tengan que ser actualizados unas cuantas veces antes de los próximos Juegos. Así que, : la competencia global es cada vez mayor, un hecho tan cierto como que los Jokic, Doncic y Giannis son factores históricos pero más individuales que estructurales: sus selecciones tienen menos continuidad en la producción de talento que Estados Unidos. Si se combina ese volumen con el potencial de futuras megaestrellas de muchos de los mencionados, es posible que Estados Unidos llegue a Los Ángeles 2028 con más ventaja sobre el resto de la que, no sin argumentos también perfectamente razonables, varios pronostican. Eso es lo bello del baloncesto… lo emocionante del futuro: veremos.

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