El ejército israelí intensifica los bombardeos contra Hezbolá y arrasa con edificios habitacionales y un puente en Líbano | Internacional


Con intensidad y repercusiones desiguales, el ejército israelí y la milicia libanesa Hezbolá intensifican sus enfrentamientos tras cinco semanas de guerra abierta. Las fuerzas israelíes, cuyas acciones continúan provocando bajas, han anunciado este sábado ataques en las cercanías de Beirut dirigidos a supuestas instalaciones de Hezbolá, además de destruir un nuevo puente sobre el río Litani, que delimita en el sur de Líbano el área que Israel busca controlar. También han atacado residencias en varias aldeas fronterizas, según reporta la agencia estatal de noticias. Las acciones de la milicia libanesa, que en su mayoría se centran en soldados israelíes situados dentro de Líbano, mantienen en alerta continua al norte de Israel, donde no hay heridos, pero sí daños materiales.

Ambos bandos aseguran que sus ataques están dirigidos a objetivos militares del adversario, sin embargo, el conflicto está causando estragos en infraestructuras civiles de ambos lados de la frontera. En Ain Baal, un pueblo del sur de Líbano cercano a la antigua ciudad de Tiro, un misil israelí ha dejado a una familia “atrapada entre los escombros”, según informó la agencia de noticias libanesa al mediodía, sin especificar el número de afectados. La prensa local reporta que el suceso ha resultado en cuatro muertos y un herido.

Estas muertes, junto con otras tres recientes en un ataque en el puerto pesquero de Tiro y ante la mezquita en Sohmor, en la zona montañosa de la Becá, se añaden a las 1.368 víctimas mortales que el Ministerio de Sanidad ha documentado hasta el viernes. Este sábado, el ministerio ha denunciado un nuevo ataque israelí que ha impactado la infraestructura sanitaria del sur de Líbano, dejando 11 heridos —incluidos tres paramédicos— y “daños de diferente gravedad” en el Hospital Libanés Italiano de Tiro. Aseguran desde Beirut que el hospital continúa operativo, a diferencia de otros seis que han tenido que cerrar debido a la presión militar israelí.

Ataques de Hezbolá

Por su parte, Hezbolá ha reclamado la autoría de ataques en el norte de Israel dirigidos contra concentraciones de soldados en la aldea fronteriza de Misgav Am y contra un helipuerto utilizado por el ejército en el municipio de Kyriat Shmona. En el terreno, los ataques de la organización proiraní causaron el viernes daños en una vivienda en Gsher Haziv, donde las imágenes muestran un dormitorio con un orificio en la pared debido al impacto de un cohete. Otro proyectil lanzado desde Líbano, aunque sin activar las alarmas según la preocupación de los residentes israelíes que han decidido permanecer en la zona, impactó entre viviendas en Kiryat Shmona, causando daños en una carretera.

Los enfrentamientos entre los soldados israelíes y los milicianos libaneses continúan, a pesar de que el Gobierno de Líbano solicita al de Israel que acceda a negociar para detener la violencia. El ministro de Información, Paul Morcos, se ha expresado nuevamente en este sentido en declaraciones a una televisión griega. “El Estado de Líbano no desea ser parte de esta guerra”, ha afirmado, instando a la comunidad internacional a “presionar” al Gobierno de Benjamín Netanyahu para que responda a la oferta pacífica de Beirut, que no ha podido desarmar a Hezbolá.

La guerra se intensifica a pesar de los esfuerzos de la misión de paz de las Naciones Unidas (Finul), cuyos miembros fueron alcanzados el viernes por el fuego cruzado. Una explosión de origen indeterminado, según la misión internacional, se detonó “dentro” de una de las posiciones de los cascos azules en el municipio libanés fronterizo de El Adeisse, resultando en tres heridos, de los cuales dos se encuentran graves. Este sábado, el Centro de Información de la ONU en Jakarta confirmó que son de nacionalidad indonesia.

La semana pasada, otros dos incidentes, cuyo origen también está siendo investigado, resultaron en la muerte de tres cascos azules de esa nacionalidad en la misma zona del sureste de Líbano, donde el ejército israelí mantiene combates contra Hezbolá para ampliar su ocupación territorial. Israel ha responsabilizado de esos incidentes a la milicia libanesa, aunque sin proporcionar evidencia.

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