El ejército israelí intensifica sus ofensivas contra Hezbolá, arrasando edificios residenciales y un puente en Líbano | Internacional


Con intensidad y efectos desiguales, el ejército israelí y la milicia libanesa Hezbolá han intensificado su intercambio de ataques tras cinco semanas de conflicto abierto. Las fuerzas israelíes, cuya ofensiva ha causado al menos 54 muertos entre el viernes y este sábado según fuentes de Beirut, han afirmado haber llevado a cabo ataques en las afueras de la capital libanesa contra supuestas instalaciones de Hezbolá, destruyendo un puente sobre el río Litani, que delimita la zona que Israel busca controlar en el sur de Líbano, y han anunciado un inminente bombardeo al principal paso fronterizo que conecta Siria con Líbano para impedir que Hezbolá lo use como ruta de abastecimiento de armamento. Además, han bombardeado viviendas en varias aldeas fronterizas, según la agencia estatal de noticias. Las acciones de la milicia libanesa mantienen al norte de Israel en alarma constante, donde no se reportan heridos, aunque sí se han ocasionado daños materiales.

Ambas partes aseguran que sus ataques se dirigen a objetivos de interés militar del adversario, pero el pulso bélico está causando estragos en infraestructuras civiles a ambos lados de la frontera. En Ain Baal, un municipio del sur de Líbano cercano a la histórica ciudad de Tiro, medios nacionales han reportado que un ataque israelí ha dejado cuatro muertos, tras confirmarse que una familia entera se encontraba bajo los escombros. En Habouch, al norte de Tiro, un misil ha causado la muerte de dos niñas y ha dejado a 22 personas heridas.

Desde el 2 de marzo, cuando Hezbolá activó a Líbano en la guerra regional disparando proyectiles hacia Israel, los ataques israelíes han dejado 1,422 muertos y 4,300 heridos en el país árabe, según informó el sábado el Ministerio de Sanidad. La infraestructura sanitaria, que Israel acusa a Hezbolá sin pruebas de utilizar para fines militares, sigue bajo ataque. El ministerio ha denunciado un asalto que dejó 18 heridos —incluyendo tres paramédicos— y “daños de distinta gravedad” en el Hospital Libanés Italiano de Tiro. Este centro médico, agrega Beirut, sigue funcionando, a diferencia de otros seis en el sur de Líbano que han tenido que cerrar debido a la presión militar.

El Gobierno israelí tiene el objetivo explícito de ocupar el 10% del territorio libanés al sur del río Litani para eliminar las capacidades de Hezbolá en la región. Las órdenes de desalojo y la campaña militar han convertido esa área en un campo de batalla. Los recientes ataques han incrementado la devastación en municipios como Kfardounine, Bint Jbeil o Burj Qallawiyeh, aumentando el número de personas sin hogar y desplazadas, que Beirut estima en más de un millón. Entre ellas, 370,000 son niños y 13,500 embarazadas, según la agencia de la ONU para la salud sexual y reproductiva (UNFPA). Se espera que al menos 1,500 mujeres den a luz en los próximos 30 días, muchas de ellas en refugios públicos sin privacidad y compartiendo baños con otras familias.

Las tropas israelíes, que están presentes en numerosas aldeas del sur, han capturado este sábado a un hombre libanés descrito por la prensa local como ganadero. Esto ocurrió en Shebaa, un municipio fronterizo con los territorios ocupados por Israel en el sur de Siria, y ha provocado preocupación en Líbano. Hace dos semanas, Israel liberó a un hombre pocas horas después de capturarlo en un incidente similar, en contraste con otros 20 que se encuentran incomunicados en prisiones israelíes desde 2023, cuando Hezbolá lanzó un primer ataque contra Israel para desviar la ofensiva israelí hacia su aliado Hamás en Gaza.

Además, el portavoz de las fuerzas israelíes en árabe, Avichay Adraee, ha comunicado que bombardearán el principal paso fronterizo entre Siria y Líbano. En particular, se refirió al cruce de Masnaa “debido al uso que Hezbolá” hace de esta vía terrestre, que el ejército acusa de utilizar “para fines militares y contrabando de armas”. Este ataque destruirá la principal conexión entre Líbano y Siria por segunda vez en dos años. Tom Fletcher, jefe de la acción humanitaria de la ONU, ha señalado que más de 200,000 personas han huido de Líbano a Siria en las últimas cinco semanas; la mayoría son refugiados sirios que han acelerado su regreso ante la llegada de un nuevo conflicto, mientras que otros, alrededor de 25,000, son libaneses.

Ataques de Hezbolá

Hezbolá, por su parte, ha afirmado haber realizado ataques contra concentraciones de soldados israelíes en el sur de Líbano, como en Ainata, y en el norte de Israel, como en la comunidad fronteriza de Misgav Am. También ha anunciado un ataque con misil contra un helipuerto usado por el ejército israelí en Kyriat Shmona, un municipio israelí a menos de cinco kilómetros de las aldeas libanesas donde se producen los combates.

No obstante, medios de comunicación israelíes reportan un proyectil que impactó entre viviendas y causó daños en una carretera de Kiryat Shmona, al noreste de Israel. Para preocupación de los residentes que han optado por quedarse, el disparo no hizo sonar las alarmas. Los ataques de la organización proiraní también causaron el viernes daños a una vivienda en Gsher Haziv, al noroeste del país, donde las imágenes muestran un dormitorio con un agujero en la pared por el impacto de un cohete.

La situación se complica aún más debido a la disparidad de recomendaciones: algunas autoridades locales han aconsejado a los habitantes que permanezcan cerca de los refugios, mientras que el ejército no siempre emite el mismo nivel de advertencia.

Las hostilidades continúan a pesar de que el Gobierno de Líbano solicita a Israel que acceda a negociar para detener la violencia. Así lo ha manifestado el ministro de Información, Paul Morcos, en declaraciones a una televisión griega, donde ha instado a la comunidad internacional a “presionar” al Gobierno de Benjamín Netanyahu para que responda a la oferta pacífica de Beirut, cuyo proyecto para desarmar a Hezbolá fue frustrado con el reinicio del conflicto.

El conflicto se agudiza a pesar de la misión de paz de las Naciones Unidas (Finul), cuyos miembros se encontraron de nuevo en medio del fuego cruzado el viernes. Una explosión de origen desconocido, según la misión internacional, detonó “dentro” de una de las posiciones de los cascos azules en el municipio libanés fronterizo de El Adeisse, resultando en tres heridos, dos de ellos graves.

La semana pasada, otros dos incidentes, cuyo origen también está bajo investigación, causaron la muerte de tres cascos azules de la misma nacionalidad en la misma zona del sureste de Líbano, donde el ejército israelí combate contra Hezbolá en su intento de ampliar su ocupación territorial. Israel ha responsabilizado de estos actos a la milicia libanesa, aunque sin presentar evidencia. Además, una fuente de seguridad indicó el sábado a la agencia AFP que Israel ha destruido 17 cámaras de vigilancia en un corto período en la sede principal de la Finul, localizada en el municipio de Naqoura.

Líbano, entre EE UU e Irán

La guerra entre EE UU e Israel contra Irán sumerge a Líbano aún más en el conflicto. El ejército israelí ha afirmado el sábado que llevó a cabo ataques el viernes contra supuestos centros de mando de la Fuerza Quds, el brazo de las autoridades iraníes que gestiona la relación con los grupos armados y financiados en la región, incluyendo a Hezbolá. El comunicado también señala otros ataques contra sedes y posiciones de la milicia libanesa y del grupo palestino Yihad Islámica en los suburbios de Beirut.

Después de que la Guardia Revolucionaria amenazara la semana pasada a las universidades regionales vinculadas a EE UU tras los ataques contra instituciones iraníes que Israel asocia a fines belicistas, Washington ha elevado su nivel de alerta sobre Líbano. En un comunicado, la Embajada de EE UU en Beirut recomendó el viernes a sus ciudadanos que abandonen el país “mientras haya vuelos disponibles”, anticipando posibles ataques sobre universidades. La advertencia se refiere a centros como la Universidad Americana de Beirut (AUB) y la Universidad Libanesa Americana, donde en los últimos días se han realizado algunas clases en línea por precaución.

La amenaza tiene precedentes. El jueves, la Casa Blanca instó a sus ciudadanos a salir de Irak tras el secuestro de una periodista estadounidense por una milicia pro iraní. En Beirut, en el contexto de una campaña de ataques contra intereses estadounidenses durante la guerra civil, la Yihad Islámica asesinó al presidente de la AUB, Malcolm Kerr, en 1984.

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