El enfrentamiento entre Bad Bunny y Trump alcanza el núcleo de Sol | Noticias de Madrid
Durante su infancia, Donald John Trump solía acompañar a su padre a recaudar el alquiler de los inquilinos de los edificios en el Bronx. Benito Antonio Martínez Ocasio, conocido artísticamente como Bad Bunny, solía cantar en el coro de una iglesia católica en Puerto Rico. Ambos han alcanzado la riqueza y la fama en sus vidas, aunque ahora se han convertido en adversarios irreconciliables. El primero, en su rol como presidente de Estados Unidos, observó con asombro la actuación del segundo durante el descanso de la Super Bowl. Trump juzgó que Benito no canta bien y que sus bailes son ridículos. Además, sintió que era una provocación en su contra, y no estaba tan equivocado. Desde ese momento, el mundo parece dividido entre Trump y Bad Bunny, como si fueran las dos mitades de una misma naranja.
Este claro corte ha llegado hasta Madrid. Apenas habían pasado 24 horas desde el espectáculo cuando el Gobierno de Isabel Díaz Ayuso anunció la entrega de la medalla internacional de la región a Estados Unidos, con motivo del 250 aniversario de su independencia, ya que se considera un “faro del mundo libre”. La presidenta otorga este reconocimiento a una nación que, en el presente, es gobernada por una administración que acecha a los inmigrantes y desafía la soberanía de otros países. En el círculo de Ayuso se argumenta que es una distinción a la historia de Estados Unidos en su totalidad, no necesariamente al contexto actual, pero el guiño a la Casa Blanca es evidente.
El acercamiento entre la presidenta y el entorno de Trump -o viceversa- es palpable. Ayuso ha sido una de las figuras destacadas en un evento latino de ultraderecha que tuvo lugar el miércoles en Mar a Lago, la residencia privada de Trump. Aunque no pudo asistir personalmente, envió un vídeo en el que manifiesta su alineación con algunas de las políticas del magnate inmobiliario. Sus críticas al Gobierno de México fueron especialmente sorprendentes, comparándolo con las dictaduras de Nicaragua y Cuba. Trump ha hecho de México un blanco habitual de sus críticas y bromas. De hecho, su primera promesa electoral, cuando lanzó su candidatura a las primarias republicanas en 2015, fue construir un muro para detener la llegada de inmigrantes mexicanos.
Astutos como son, Ayuso y sus asesores evitan mencionar el nombre de Trump. Ni en el mensaje enviado a Mar a Lago ni en el comunicado sobre la entrega de la medalla se hace referencia a él. En España, el presidente de Estados Unidos no genera consenso. Aunque la crítica al régimen chavista es fuerte, el 61,5% de los españoles cree que la intervención militar en Venezuela y la captura de Maduro “puso en peligro la paz mundial”, según el CIS. Asimismo, el 67%, de acuerdo con un informe del Instituto Franklin de la Universidad de Alcalá, rechaza las políticas de Trump. En Sol deben estar al tanto de estos sondeos.
La oposición ha recibido con desagrado el tema de la medalla. Más Madrid, por ejemplo, ha solicitado que se otorgue a Bad Bunny, quien ha simbolizado la defensa de los inmigrantes y la identidad latina ante el mundo. Además, piden que se retire a Estados Unidos del Festival de la Hispanidad, donde será el país invitado este año. Estas dos propuestas han sido presentadas en el Parlamento, aunque como de costumbre, no tienen muchas probabilidades de prosperar debido a la mayoría del PP en la Asamblea.
Las distinciones otorgadas por Ayuso en la Casa de Correos, sede del Gobierno de Madrid, suelen generar controversia. El ministro y secretario general del PSM, Óscar López, ha expresado que Ayuso “avergüenza a Madrid” al reconocer a Estados Unidos en este momento. En los últimos meses, Trump ha criticado abiertamente a Pedro Sánchez, y apenas han pasado unos días desde que el presidente del Gobierno español tuvo un intercambio público con Elon Musk, una figura crucial para el fenómeno empresarial actual. López se indigna ante el hecho de que sea precisamente ahora: “el año del ICE, de las amenazas a Dinamarca, del apoyo a Netanyahu y de las guerras comerciales…”.
Con ironía, se ha cuestionado si el próximo en recibir un reconocimiento será Benjamín Netanyahu, el primer ministro israelí al que muchas naciones acusan de llevar a cabo una matanza en Gaza. Anteriormente, este reconocimiento ha sido otorgado a personas con una afinidad ideológica clara con Ayuso o su principal asesor, Miguel Ángel Rodríguez. Entre ellos se encuentran el excéntrico Javier Milei, el economista ultraliberal que preside Argentina, o Daniel Noboa, el hijo de un magnate bananero que gobierna Ecuador. Incluso Juan Guaidó, el opositor venezolano, ha sido distinguido. Ahora, la presidenta espera con los brazos abiertos la visita de alguien de la Casa Blanca.



