El escándalo de las apuestas sigue sin ceder en la NBA.


Diversos equipos, siendo Los Ángeles Lakers uno de ellos, según datos proporcionados por algunos pesos pesados de The Athletic (Sam Amick, Joe Vardon), han sido solicitados para entregar documentación y teléfonos móviles de sus empleados por una NBA que amplía la investigación sobre el delicado y escandaloso tema de las apuestas ilegales. Este asunto llevó hace tres semanas a la detención de un entrenador (Chauncey Billups) y un jugador (Terry Rozier), así como de otras personalidades como Damon Jones, exjugador y exasistente que estuvo vinculado a LeBron James y, por ende, tuvo acceso directo al ámbito laboral de los Lakers, convirtiendo al equipo en uno de los mencionados en la pesquisa del FBI. Esta investigación abarca desde partidas de póker fraudulentas hasta el manejo de información para realizar apuestas, e involucra también a organizaciones mafiosas estadounidenses. Para muchos, esto es una prueba más del error que representa, a largo plazo, el vínculo entre la NBA (y otras importantes ligas estadounidenses) y las casas de apuestas, y su capacidad atrayente pero sumamente riesgosa de generar grandes flujos de dinero.

El Congreso de EE. UU. ha apretado las tuercas a la NBA, cuestionando la profundidad de su investigación, especialmente considerando que Rozier participó en más de cien partidos desde que se detectó actividad sospechosa en torno a él hasta su detención en octubre. La Liga, en este sentido, aseveró que no encontró elementos que justificaran un castigo para Rozier, quien pudo recibir una sanción de manera encubierta (si la NBA no quería escalar el escándalo) mediante una supuesta lesión que lo dejó fuera del cierre de la temporada 2022-23, justo cuando emergía un movimiento sospechoso en un encuentro en el que el guard salió por una supuesta lesión, antes de alcanzar las estadísticas requeridas por las casas de apuestas para ese partido. «La NBA contrató a un despacho de abogados independiente para investigar estas alegaciones tan pronto como se hicieron públicas», aclara a The Athletic una liga que sostiene que está “colaborando plenamente” con el caso federal.

Tras su reunión con miembros del Congreso, nuevas informaciones indican que el despacho (Wachtell, Lipton, Rosen & Katz) encargado de la investigación para la NBA comenzó a contactar a diversas franquicias para solicitar los teléfonos, listas de llamadas, mensajes y otros documentos como parte de una fase ampliada del caso. En el caso de los Lakers, por ejemplo, diez empleados han tenido que proporcionar esos datos y la documentación necesaria. Entre ellos se encuentran el asistente Mike Mancias y el ejecutivo Randy Mims, ambos cercanos a LeBron, quienes según The Athletic están colaborando plenamente con los investigadores y, hasta el momento, no han sido acusados de ningún delito por el Departamento de Justicia.

La conexión que salpica a los Lakers está relacionada con el entorno de LeBron y el detenido Damon Jones, quien formó parte de manera no oficial de los Lakers para acompañar al alero, con quien había jugado en Cleveland Cavaliers y mantenía una estrecha amistad. Se le acusa de vender información relativa al estado físico y la disponibilidad de ciertos jugadores del equipo angelino para determinados partidos. Aunque no se mencionan nombres concretos, lo que se ha revelado apunta directamente a la presencia o ausencia de las estrellas que más impactan en el resultado de un encuentro: LeBron James y Anthony Davis. Inicialmente, al menos un miembro del staff técnico estaba proporcionando esa información a Jones. Hasta ahora, no existen pruebas que indiquen que LeBron tuviera conocimiento de las actividades delictivas ni de las filtraciones de Jones, quien se declaró «no culpable» el 6 de noviembre y fue liberado tras abonar una fianza de 200,000 dólares.

A raíz de este escándalo, que seguramente continuará desarrollándose, la NBA se ha comprometido públicamente a revisar sus normas y políticas relacionadas con las apuestas, un ámbito que ha pasado de ser un tabú a convertirse en un partner estratégico (tanto para la liga como para sus grandes socios mediáticos), buscando nuevas formas de proteger a los jugadores y transformar el sistema mediante el cual se informa oficialmente sobre el estatus físico de estos antes de los partidos: «Esta es una excelente oportunidad para recalibrar la regulación de las apuestas deportivas y cómo las ligas pueden mejorar la protección de sus jugadores y aficionados».

El Gobierno estadounidense considera que Jones vendió, al menos en dos ocasiones, información sobre el estado físico de un “jugador prominente de la NBA”, al que se refiere en la investigación como jugador número 3. Se plantea que aprovechó su relación cercana con dicho jugador para obtener esas actualizaciones que resultan valiosas para quienes apuestan en función de lo que ocurrirá en los partidos, el qué y el cómo. Los partidos en cuestión pertenecen a la temporada 2023-24. El primero fue un Lakers-Bucks, donde se pudo apostarse considerable cantidad de dinero al enterarse que ese jugador número 3 no iba a participar, aunque no se había reflejado en los informes médicos oficiales. Posteriormente, ocurrió algo similar con un jugador número 4 en un encuentro contra Oklahoma City Thunder.

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La investigación, además de los casos conocidos de Billups y Rozier, abarca otros clubes: se sospecha que un “jugador titular de Orlando Magic”, por ejemplo, filtró a un apostador que el equipo planeaba dar descanso a todos sus titulares en un partido de abril de 2023 contra los Cleveland Cavaliers. Este jugador ya no forma parte del Orlando Magic, según el Departamento de Justicia, que aún no ha contactado oficialmente a la franquicia de Florida.

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