El esplendor en oferta.
La historia está tejida con pequeños detalles, un ejemplo de una época en la que las prisas y la cultura de la inmediatez no formaban parte del día a día. Quizás por eso el tiempo destinado a los rituales cotidianos tenía un espacio protocolario y era respetado. Venerado incluso. En este contexto, se sitúa el mobiliario del baño que nos interesa. Fue el regalo de bodas que hizo Jacobo Fitz-James Stuart y Falcó, XVII duque de Alba a su esposa María del Rosario Silva y Gurtubay.
El duque deseaba ofrecerle un regalo «diferente». Por ello, contactó con Armand Albert Rateau, un joven diseñador residente en París que había comenzado su carrera y que brilló en la Exposición Universal de 1925. De hecho, era muy solicitado por la nobleza y poderosos de toda Europa, entre ellos el barón Eugène de Rothschild.
De aquella creación no queda nada en Madrid, donde estuvo, en el Palacio de Liria, hasta que los herederos del duque decidieron deshacerse de ella mediante una subasta pública en París, con el fin de afrontar los altos gastos de mantenimiento de las propiedades familiares.
Christie’s organizó en la capital francesa una exposición para mostrar los objetos a subastar en la misma disposición que Rateau los había diseñado para el baño de la familia Alba en Madrid.
Entre los objetos llevados a París para su venta se encontraban dos lámparas de pie de pájaros de bronce con tono verde oscuro; una mesa baja de pájaros de mármol y bronce; un tocador con pie de bronce y tapa de mármol gris; un canapé con respaldo y reposapiés reclinable de madera; un canapé de cuellos de cisne de madera y una bañera de mármol de Carrara. Todos los objetos de bronce estaban patinados en el característico verde antico, sello distintivo de su creador.
Al parecer, estos objetos habían estado en desuso durante años. Un baño tan suntuoso no se ajustaba, como mencionamos, a la dinámica de la sociedad apresurada de hoy. Por eso, la familia Alba tomó la decisión de venderlo para obtener recursos que ayudaran a mantener sus propiedades. A lo largo de su trayectoria desde París, estas piezas únicas de Rateau lograron eludir las bombas lanzadas sobre Madrid durante la Guerra Civil, ya que la familia decidió resguardar gran parte de su patrimonio. El Palacio de Liria, situado junto a la calle Princesa, sufrió severos daños por los bombardeos en la zona de la Gran Vía y los accesos desde La Moncloa, donde el ejército del general Varela enfrentó una fuerte resistencia durante los tres años del conflicto.
A pesar de todo, pocos sabían que el baño de Rateau había sobrevivido a la contienda… pero así fue. Estaba allí, listo para la subasta.
Se ofrecieron seis lotes, de los cuales las piezas más costosas fueron las dos lámparas de bronce patinado decoradas con motivos de pájaros, que alcanzaron 1,6 millones de euros cada una, así como una mesa baja del mismo material, que logró el mismo importe. Una cama de descanso con respaldo y reposapiés reclinable, elaborada en madera tallada y dorada, con motivos de drapeado y borlas de bronce, se vendió por 421.500 euros. La bañera de mármol de Carrara que ocupaba el centro del baño, alcanzó los 61.500 euros, mientras que el canapé de cuellos de cisne en madera tallada y dorada, estimado entre 200.000 y 300.000 euros, no encontró comprador. En total, el baño art déco del duque de Alba se subastó en Christie’s por 6.129.500 euros. En la actualidad, aquel patrimonio de la ciudad se halla dispersado, habiendo perdido la coherencia de conjunto para la que fue diseñado. Algo, por demás, demasiado habitual.



