«El exministro se convierte en el chivo expiatorio, una forma de desviar la atención de otras responsabilidades»


Desde que José Luis Ábalos decidiera en octubre de 2025 terminar su relación profesional con el abogado José Aníbal Álvarez por «diferencias irreconciliables», la defensa del exministro está a cargo de Chabaneix Abogados Penalistas. Luis Chabaneix, el fundador del bufete que comparte la defensa del que fuera dirigente socialista, advierte en entrevista con ABC sobre los riesgos de convertir a su cliente «en un chivo expiatorio».

-Da la sensación de que en cada causa en la que aparece su defendido todo gira en torno a su figura. ¿Por qué?

-Creo que estamos llegando a un fin de ciclo político, hay un desgaste de quienes están en el poder. Se pueden haber cometido errores, y siempre que se llega a un final, se necesita hacer una limpieza o purga. Para que la sociedad esté en paz, hay que buscar una persona que no solo sea relevante por sus funciones, sino también por su estilo de vida y lo que representa. Se busca dar una imagen de pulcritud y encontrar a un chivo expiatorio. Ábalos es un blanco fácil; su figura, si se evalúa solo desde la moral y su estilo de vida, resulta ser un blanco sencillo, y por eso los focos se dirigen hacia él.

Se le está sobrevalorando, tanto en lo que hacía como en sus funciones, y es esencial tener cuidado para que no se desvíe la atención de la verdadera búsqueda de responsabilidades. Se intenta involucrarlo en todos los casos, en obra pública, en hidrocarburos… hay una prisa.

-Pero hay un cúmulo de decisiones, al menos cuestionables, como las declaraciones a los medios antes de entrar en prisión…

-Pueden interpretarse como torpezas y demuestran que no tiene la responsabilidad que muchos le atribuyen. Se piensa que una persona en alta posición está preparada, y él no lo estaba. No es el causante de todos los problemas que se le imputan a la política española. Tal vez se busca desviar atención de él para evitar abordar lo que realmente importa. Ábalos no es la causa de todos los males en España.

-¿Considera que el contexto judicial, mezclado con el clima político actual, puede jugar en su contra?

-Nosotros somos abogados, no políticos. Ábalos es un político consumado, nosotros nos dedicamos al derecho. Confío en que el mundo mediático es diferente de lo que sucederá en los tribunales, y tengo fe en la experiencia de los jueces y en que actuarán con justicia al juzgar los hechos que se le imputan. Espero que no haya interferencias y lo deseo.

-Pero parece que el futuro de Ábalos va inevitablemente ligado al del PSOE o a Pedro Sánchez.

-Para mí, es el chivo expiatorio. Esta es una causa muy particular. Existen causas de penal común, y luego están las causas políticas. Pero esta tiene un nivel adicional, es de esas causas que considero sociales, que preocupan a toda la nación. Es un problema de cómo viven los políticos. El problema con Ábalos no es un asunto PP-PSOE, es un problema de España contra él. Hay un gran número de personas que están tan cansadas que necesitan atacar a alguien, y esa persona es Ábalos. Sin embargo, quiero enviar un mensaje a la sociedad española: cuando algo parece tan evidente, tengan cuidado, porque en realidad no lo es tanto. Defiendo a Ábalos porque no me agrada que un país entero, de forma simplista y para desahogarse, dispare contra un solo hombre. No soporto que se dispare a las ambulancias ni que se ensañen con alguien que ya está prácticamente en el suelo.

«Lo defiendo porque no me gusta que todo un país de forma fácil, sin profundizar y para desahogarse dispare contra un hombre»

 Si al final la justicia condena a José Luis Ábalos, garantizo que no resolverá los problemas de España. Se le persigue a un tipo de persona: hombre blanco, mayor de 60 años, divorciado, con un estilo de vida peculiar. Es más atractivo como blanco que un funcionario del Ministerio de Transportes que estaba gestionando pliegues de autopistas. Hay un aspecto del personaje que genera mucho morbo en la sociedad, y eso tiene un precio.

-Sin entrar en la estrategia de defensa, ¿van con su inocencia hasta el final?

-No puedo revelar qué línea tomaremos, pero tenemos hasta el 8 de enero para presentar nuestro documento más importante, el de defensa, donde debemos presentar las pruebas que queremos usar y solicitar las pruebas anticipadas necesarias antes del juicio, y eso es lo que haremos. Nuestra defensa se basa en dos ejes: uno es una defensa fundamental que aboga por nulidades que podrían anular toda la causa, y el otro es la defensa individual, donde analizamos lo que se le imputa a Ábalos y qué pruebas existen en su contra. Si el juez no acepta nuestra teoría, no nos sorprenderá, ya que el juez de instrucción solo necesita indicios; es comprensible que prefiera dejar el caso en manos de la Sala y evitar comprometerse en un tema tan delicado.

-¿Qué significa para un despacho como el suyo un caso tan mediático?

-Este es un despacho que trabaja con rigor técnico y jurídico. Nos centramos en eso, el aspecto mediático no nos afecta en absoluto; para nosotros es solo una causa más. Hemos manejado casos más complejos. Esto no cambia nuestra dinámica, ya que no creo que un abogado pueda ganar un juicio a través de los medios. Confío en que los jueces valorarían ese trabajo. De hecho, recientemente recibimos elogios de la Sala de lo Penal por uno de nuestros recursos. Mi estrategia es no pensar en el resultado; eso me da igual. Si te enfocas en el resultado, te estresas, te preocupas y pierdes la concentración. Queremos estar satisfechos con cómo hemos manejado el aspecto jurídico.

-Pero hay tanto ruido político, tanta gente opinando…

-Esa es la razón por la que hemos asumido la causa; nos gustan los retos complejos y difíciles, no para obtener atención mediática, sino porque esta es la defensa más complicada en todo el panorama judicial. Y no nos afecta; de hecho, cuando se sugirió que Ábalos renunciara a su acta para ir a la Audiencia Nacional, ni a él ni a nosotros nos interesó, ya que no ganaríamos mucho tiempo, y nuestra intención es enfrentar las acusaciones con la mejor defensa jurídica. Luego, el resultado será lo que deba ser. Hay un combate, aunque todo el mundo diga que ya está muerto.

-¿Cómo está llevando el procedimiento desde la cárcel? ¿Esperan que salga tras la vista del 15 de enero?

-Él está bien, confía en la justicia y espera, y es su deseo, salir antes del juicio. Sin embargo, quiere enfrentarse al juicio lo más pronto posible. Cuando nos dedicamos al caso, un mes antes hubo una vista que resultó en su liberación. La instrucción ya estaba casi finalizada. Se conocían los delitos que se le imputaban. El juez sabía plenamente a qué se enfrentaba, y al sumar todo, los años de prisión son muchos. La única diferencia entre ese momento de libertad y la decisión de enviarlo a prisión sin fianza fue el escrito de la Fiscalía. ¿Y por qué sucedió eso? No lo sé. Eso debería preguntárselo al juez.

-¿Las estrategias de defensa de Koldo García y Ábalos son tan similares como se dice?

-Eso es un mito. En casos de coimputados, en la medida de lo posible, interactuamos entre abogados, pero cada uno tiene su propia defensa, no es común. Aunque se lleven bien o no, es vital hablar y ver qué camino tomará cada uno para lograr un resultado óptimo.

«No quiero un país de justicia transaccional donde se deja de hacer un trabajo técnico jurídico a fin de hacer trueques»

-¿Sopesa Ábalos, a juzgar por sus intervenciones, que si las cosas vienen mal dadas y cae, caer con todo el equipo?

-Desde nuestra perspectiva como abogados no, nos centramos en la guerra jurídica. Sin embargo, Ábalos es un político que sigue haciendo política desde prisión. Nosotros estamos en una guerra jurídica, no somos abogados transaccionales. Mi deseo es ganar el juicio como abogado y no mediante presiones.

-La figura del «arrepentido» Víctor de Aldama, ¿qué representa para ustedes?

-Es una de las razones por las que estamos involucrados en este caso. No quiero que España, ni Europa en general, se convierta en un país de justicia transaccional donde se deje de lado el trabajo jurídico técnico en favor de negociaciones. Creo que es muy peligroso, ya que la gente es capaz de traicionar a su propia madre por un beneficio. No me refiero a la conformidad, que considero excelente siempre que reconozcas lo que es tuyo. Pero una cosa es aceptar y otra muy diferente es involucrar a todos en el mismo problema.

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