El Gobierno reanuda el tren fantasma de Madrid y comienza la carrera electoral por el sur de la ciudad.


El Ejecutivo de Pedro Sánchez ha reactivado la extensión del Cercanías entre Móstoles y Navalcarnero, conocido como el tren fantasma de Madrid, en la mitad de la legislatura y con las inminentes elecciones autonómicas y municipales a la vista. El Ministerio de Transportes y Agenda Urbana ya trabaja en la posibilidad de hacerse cargo de la infraestructura, promovida por la Comunidad de Madrid en los tiempos de Esperanza Aguirre, mientras que el PSOE de Madrid destaca el área del cinturón sur metropolitano como su gran oportunidad para transformar la región.

El ministro de Transportes, Óscar Puente, comunicó la medida a finales de julio del año pasado, junto al delegado del Gobierno en Madrid, Francisco Martín, y el alcalde socialista de Navalcarnero, José Luis Adell. La única administración ausente en este proceso fue la de Móstoles, cuyo alcalde, Manuel Bautista, pertenece al PP. Una puesta en escena que evidencia el trasfondo político de la obra.

«Necesitaremos otra colaboración por parte de la Comunidad de Madrid, una fase adicional en la que requerimos que se nos ceda la parte de infraestructura que ya está construida. Sin esas dos colaboraciones no podremos finalizar la construcción», afirmó Puente, trasladando la presión al gobierno de Isabel Díaz Ayuso y sentando las bases para lo que será la contienda electoral. La Administración regional, sin embargo, ha manifestado públicamente en múltiples ocasiones su deseo de que Transportes complete la vía, aunque las solicitudes que envían rara vez reciben respuesta, según el consejero del sector, Jorge Rodrigo.

La expansión de la C-5 entre Móstoles y Navalcarnero no es un proyecto cualquiera. La infraestructura está también vinculada a los años de corrupción en la Comunidad de Madrid. La línea, inaugurada en 2005 por Aguirre, nunca ha estado operativa y ha representado un agujero negro para las finanzas públicas desde hace años. Como ya informó este periódico, el Gobierno regional tuvo que abonar más de 188 millones de euros a la concesionaria en 2022, mientras que destinaba hasta 170.000 euros anuales solo para la vigilancia y mantenimiento de la vía.


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El Gobierno de Aguirre presentó un nuevo proyecto ferroviario de 15 kilómetros, pero en 2010 se paralizó dejando la obra inconclusa y sin un solo tren en circulación. Desde entonces, el proyecto ha representado un verdadero dolor de cabeza para los populares. Primero, por la disputa legal con la adjudicataria, Cemonasa (filial de OHL, ahora OHLA), que ha estado envuelta en litigios constantes sobre los costos del tramo terminado. Y después, por sus presuntas conexiones con el caso Lezo, tras emergir supuestas comisiones ilegales de ejecutivos de la constructora a altos funcionarios de la Comunidad de Madrid para obtener la ampliación.

El Ministerio de Transportes ya había manifestado su disposición a encargarse de la culminación de la obra en 2023, aunque hasta ahora no se había concretado. Y es evidente que el sur de Madrid es una prioridad absoluta para el PSOE. El secretario general del partido, Óscar López, ya había posicionado el conocido como cinturón rojo como una prioridad, con la intención de movilizar a casi medio millón de abstencionistas que han dejado de votarlos en la región. «Si el sur se despierta, el PP no tiene nada que hacer«, sostienen en la formación, a pesar de la mayoría absoluta de Isabel Díaz Ayuso.

La estrategia por la línea entre Móstoles y Navalcarnero contrasta con la situación del Cercanías en la Comunidad de Madrid, que se encuentra en un caos total desde hace más de un año, con constantes retrasos, interrupciones y averías. Solo en 2024, de acuerdo a datos del Consorcio Regional de Transportes, hubo un total de 1.014 incidencias, sin que este año la situación haya mostrado mejoría. Este aspecto se ha convertido, precisamente, en uno de los principales argumentos del PP contra el Gobierno en la región y seguirá siendo crucial antes de las elecciones de 2027. La precampaña ya está en marcha.

El Ejecutivo de Pedro Sánchez ha reactivado la extensión del Cercanías entre Móstoles y Navalcarnero, conocido como el tren fantasma de Madrid, en la mitad de la legislatura y con las inminentes elecciones autonómicas y municipales a la vista. El Ministerio de Transportes y Agenda Urbana ya trabaja en la posibilidad de hacerse cargo de la infraestructura, promovida por la Comunidad de Madrid en los tiempos de Esperanza Aguirre, mientras que el PSOE de Madrid destaca el área del cinturón sur metropolitano como su gran oportunidad para transformar la región.

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