El gran reloj de autómatas de España vuelve a sonar en Leganés.
Durante más de diez años, el reloj de autómatas de la Plaza Mayor de Leganés estuvo inactivo, transformándose en un monumento silencioso que contemplaba la vida cotidiana de la ciudad desde la fachada trasera del Ayuntamiento. Este lunes 19 de enero, el carrillón volverá a operar a plena capacidad, mostrando el desfile completo de sus autómatas y el sonido total de sus campanas, devolviendo a Leganés uno de sus símbolos urbanos más icónicos.
El reloj, considerado uno de los más grandes en su categoría en España, fue inaugurado coincidiendo con la apertura de la Plaza Mayor y marcó un hito en la relojería monumental de la Comunidad de Madrid. Diseñado por el maestro relojero suizo François Junod, el conjunto tuvo un costo aproximado de millón y medio de euros e incluye seis figuras articuladas de más de dos metros de altura que recorren cerca de 15 metros de fachada al ritmo de un carillón con más de 20 campanas.
No obstante, el desgaste del tiempo y la falta de mantenimiento llevaron a que quedara fuera de servicio. El carrillón dejó de funcionar en 2014, acumulando averías y largos períodos de inactividad. “Dejó de funcionar en 2014, no se hacía el mantenimiento, se abandonó, la verdad”, admite el primer teniente de alcalde y concejal de Obras, Carlos Delgado. “Se trata de un reloj que costó más de un millón de euros, un millón y medio”.
La complejidad y el valor de la instalación hacían especialmente notorio ese abandono. “Era una maquinaria especial que llegó de Suiza, con el maestro artífice del reloj, los muñecos articulados y el carrillón. Era un proyecto muy costoso”, explica Delgado. Sin embargo, durante años su reparación no fue una prioridad municipal, hasta que el actual Gobierno local decidió impulsar su restauración.
“Nos pusimos en marcha para volverlo a revivir”, indica el concejal. Un proceso que no ha sido sencillo. La primera intervención permitió que el reloj volviera a marcar la hora, incorporando mejoras técnicas como un motor eléctrico y una antena GPS para asegurar la precisión. Pero la parte más complicada se presentó con la reparación del sistema del carrusel y de los autómatas. “Esto no es un reloj Casio que puedes llevar a cualquier relojería”, enfatiza Delgado. “Ha requerido muchas llamadas y mucho esfuerzo, porque las personas que manejaban estos materiales estaban jubiladas o ya no se consideraban capaces”.
Durante semanas, el mecanismo ha sido sometido a pruebas para asegurar su correcto funcionamiento. “Hemos estado un par de meses haciendo pruebas, porque si lo vamos a poner en marcha, lo hacemos en serio, no para que luego esté otra vez con los vallos a la semana”, afirma el primer teniente de alcalde.
Figuras simbólicas
El resultado es un reloj que vuelve a desplegar todo su potencial simbólico y visual. El desfile de los autómatas, que dura cerca de cinco minutos, presenta seis figuras articuladas que representan diferentes aspectos de la identidad local. “Tenemos un heraldo, que es el pregonero, quien anuncia la presencia del resto de figuras”, detalla Delgado. Entre ellas destacan “un niño y una niña practicando deporte, uno con la camiseta del Lega, que identifica a nuestra ciudad como una ciudad unida al deporte y a nuestro Lega”.
«Es el carrillón más grande que hay en toda España. No tenemos constancia de que exista alguno de estas características»
El conjunto se completa con otras figuras cargadas de simbolismo. “También tenemos un caballo, símbolo de nobleza y elegancia, porque seguimos siendo una ciudad castellana, con agricultura, huertas… por eso también nos llaman pepineros”, explica el concejal. Se suma “una mujer vestida de goyesca, representando nuestra tradición madrileña” y “una señora mayor, simbolizando que Leganés es una de las ciudades más longevas”.
No se trata de figuras estáticas. “Son articuladas, realizan movimientos. El balón se mueve de un lado a otro, la goyesca tiene un movimiento de bailarina”, destaca Delgado, subrayando el carácter único del conjunto en el panorama nacional.
Para el Gobierno municipal, la reactivación del reloj autómata representa recuperar un patrimonio que nunca debió perderse. “Es como una reinauguración de un monumento único, es el carrillón más grande que hay en toda España. No tenemos constancia de que exista alguno de estas características”, afirma el concejal. “Ya que lo tenemos ahí, nos parecía una pena no aprovecharlo. Es como descubrir la joya de la abuela y sacarla a la luz”.
“No es un reloj Casio que puedas llevar a cualquier relojería. Ha requerido muchas llamadas porque las personas que manejaban estos materiales estaban jubiladas o ya no se consideraban capaces”.
El acto oficial de puesta en marcha se llevará a cabo el lunes 19 de enero, a las 12.00 horas, en la Plaza Mayor. “Convocaremos a colegios, a entidades sociales del municipio y a los medios de comunicación para la inauguración oficial”, adelanta Delgado. La intención es que los más pequeños sean protagonistas de una jornada diseñada para acercar el patrimonio urbano a la ciudadanía desde una perspectiva educativa y lúdica.
Además, el Ayuntamiento no descarta integrar el reloj en futuras rutas y visitas turísticas. “Sí, se incorporará a visitas turísticas o guiadas para mostrarlo a la población”, confirma, en línea con la inclusión de Leganés en la Red de Turismo de la Comunidad de Madrid.
Otros relojes de autómatas en España y Europa

Los relojes monumentales con autómatas son parte de una larga tradición europea donde arte, ingeniería, precisión mecánica y espectáculo público se combinan para crear algunos de los hitos urbanos más reconocibles del continente. Desde la Edad Media, estos mecanismos han servido no solo para medir el tiempo, sino también para contar historias, transmitir valores cívicos y reforzar la identidad de las ciudades que los albergan.
El ejemplo más simbólico es el Reloj Astronómico de Praga, instalado en el siglo XV y considerado uno de los grandes tesoros patrimoniales de Europa. Cada hora, el desfile de sus figuras medievales —los apóstoles, la Muerte y otras alegorías— atrae a miles de visitantes, convirtiendo el paso del tiempo en un acontecimiento cultural y turístico. Más que un reloj, es una narrativa mecánica que conecta ciencia, religión y poder civil.
En España, la tradición de relojes monumentales con autómatas es mucho más limitada. Se trata de mecanismos con menos figuras y mecanismos de menor tamaño
Otro referente imprescindible es el Glockenspiel de Marienplatz, en Múnich, un conjunto monumental que recrea escenas históricas de la ciudad bávara a través de figuras móviles y campanas sincronizadas. En Estrasburgo, el reloj astronómico de su catedral es una obra maestra del Renacimiento, famosa por la complejidad de sus cálculos astronómicos y por su desfile diario de autómatas. Berna, con su Zytglogge, y Lyon, con varios carrillones históricos esparcidos por la ciudad, completan un mapa europeo donde estos relojes se han convertido en símbolos identitarios y poderosos atractivos culturales.
En España, la tradición de relojes monumentales con autómatas es bastante más reducida. Existen carrillones y relojes figurativos en ciudades como Vigo, Pamplona, Burgos o San Sebastián, principalmente integrados en edificios civiles o religiosos y con funciones más simbólicas u ornamentales. En la mayoría de los casos, se trata de mecanismos más pequeños, con menos figuras y una menor complejidad técnica, que no alcanzan la espectacularidad ni la magnitud de los grandes ejemplos europeos.
En este contexto, el reloj autómata de Leganés ocupa un lugar singular. Su carácter contemporáneo, su escala monumental, la cantidad y tamaño de sus figuras articulares, y la complejidad de su sistema de carrusel lo convierten en una pieza excepcional dentro del panorama nacional.



