El Kremlin designa a Deutsche Welle como «organización no grata» y advierte sobre sanciones por cualquier relación con este medio | Internacional


El Ministerio de Justicia de Rusia ha catalogado a la televisión pública alemana Deutsche Welle como una “organización indeseable”. Esta calificación conlleva penas de hasta seis años de prisión por colaborar con el canal, así como multas e incluso el encarcelamiento de aquellos espectadores que compartan o den “me gusta” a alguna de sus noticias. Las autoridades rusas no han proporcionado explicaciones sobre los motivos que llevaron a este veto contra el medio germano. “Este último intento de silenciar a los medios libres evidencia el flagrante desprecio del régimen ruso por la libertad de prensa y revela su temor a la información independiente”, declaró la directora general de Deutsche Welle, Barbara Massing, antes de que se confirmara la restricción en Rusia.

“A pesar de la censura y el bloqueo, el servicio en ruso de Deutsche Welle tiene más usuarios que nunca”, sostuvo Massing en un comunicado. “Continuaremos proporcionando cobertura periodística independiente sobre la guerra de agresión contra Ucrania y otros temas sobre los que la información es casi inaccesible en Rusia, para que la gente pueda formarse su propia opinión”, anticipó la directora del medio alemán.

Este veto final representa la culminación de la persecución del Kremlin hacia Deutsche Welle, aunque la presión sobre los medios occidentales comenzó anteriormente. En 2021, Moscú expulsó al periodista neerlandés Tom Vennink de Volkskrant y a la británica Sarah Rainsford de la BBC. Con el inicio de la invasión a Ucrania en 2022, Berlín prohibió la emisión del canal ruso Russia Today en alemán, a lo que Moscú respondió designando a Deutsche Welle como agente extranjero. Aunque esta etiqueta no implicaba un veto total, limitaba su operativa a tal punto que se volvió prácticamente imposible informar tanto a rusos como al resto del mundo. Finalmente, Deutsche Welle cerró su oficina en el país, pero el Kremlin habilitó una clasificación individual de su periodista en Rusia, Alexánder Smirnov, como agente extranjero. Hoy en día, tras varias reformas legales, dicha clasificación puede conllevar encarcelamiento si no se identifica como tal en las redes sociales.

Deutsche Welle decidió cesar su colaboración con colaboradores en Rusia en 2024, año en que el Kremlin aumentó su presión sobre los medios europeos, expulsando a varios corresponsales y bloqueando el acceso a 81 sitios web de periódicos y agencias de información, incluido este diario. Sin el uso de una VPN, estos sitios siguen siendo inaccesibles, así como las llamadas a través de WhatsApp y Signal, o YouTube, un servicio que ha sido extremadamente ralentizado y que, este martes, el Parlamento ruso ha anunciado que bloqueará por completo en un plazo de seis meses.

El Kremlin instauró la ley sobre “organizaciones indeseables” hace una década, en 2015, para silenciar cualquier voz crítica. Bajo esta normativa, se han prohibido 280 entidades, incluyendo organizaciones internacionales como Human Rights Watch, Amnistía Internacional y Greenpeace; medios independientes rusos como Nóvaya Gazeta y Meduza; el diario noruego The Barents Observer; así como otras iniciativas informativas europeas, como el Proyecto de Denuncia de la Corrupción y el Crimen Organizado (OCCRP) y Reporteros Sin Fronteras.

Incluso la simple mención de una organización de la lista en redes sociales puede acarrear multas de entre 5,000 y 15,000 rublos (aproximadamente de 53 a 160 euros), aunque la reincidencia o tener antecedentes puede llevar al inicio de un caso penal contra el supuesto infractor.

Según el presidente de la Comisión sobre la Interferencia Extranjera de la Duma Estatal, Vasili Piskariov, Deutsche Welle “lleva a cabo propaganda antirrusa” y “forma a especialistas en desinformación a través de su academia de medios». Precisamente, en marzo de 2022, el Parlamento ruso aprobó una ley que castiga con prisión “la desacreditación de las fuerzas armadas rusas”. Es decir, difundir cualquier información sobre presuntos crímenes de guerra rusos en la “operación militar especial” contra Ucrania, el nombre oficial de un conflicto que la legislación se niega a calificar como “invasión” o “guerra”.

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