El ministro Urtasun evita el conflicto entre el Cervantes y la RAE: “Lamento no ofrecer un tema polémico” | Cultura
El ministro de Cultura, Ernest Urtasun, ha optado por no involucrarse en el enfrentamiento entre el director del Instituto Cervantes, Luis García Montero, y el de la Real Academia Española (RAE), Santiago Muñoz Machado. Antes de participar en una mesa redonda sobre el sector editorial en el Congreso Internacional de la Lengua Española (CILE) en Arequipa (Perú), Urtasun respondió a las persistentes preguntas de los periodistas sobre este tema: “Siento no haberos dado carnaza”.
Al ser cuestionado sobre el tuit del escritor y académico Arturo Pérez-Reverte, donde afirmaba que el Ministerio de Exteriores, “a través de su mediocre y paniaguado director del Cervantes (criatura de Albares) quiere intervenir también; colonizar el ámbito natural de la RAE”, Urtasun solo expresó: “No voy a entrar en ese tipo de polémicas”, a pesar de su conocida amistad con García Montero.
Respecto a la gestión de Muñoz Machado al frente de la academia, Urtasun concluyó: “Soy plenamente consciente de la polémica que ha existido, pero lo esencial es el congreso. Cuando se trata de proteger el español, no me van a encontrar en disputas”.
Sin embargo, el ministro se mostró “muy satisfecho” con este CILE, “que ha evidenciado una excelente organización”, un “éxito” que agradeció “al Cervantes, a la RAE, a las universidades peruanas y a sus instituciones”.
Aun así, destacó que el congreso “sirve para identificar algunos desafíos pendientes del español, como incrementar su presencia en las publicaciones científicas, mejorar su uso en la inteligencia artificial y optimizar las oportunidades de aprendizaje a través de la inmejorable labor del Cervantes”.
Finalmente, se refirió a la situación del español en Estados Unidos: “Los sesenta millones de hispanohablantes representan una corriente que, le guste más o menos a la Administración Trump, es imparable”. En este contexto, manifestó que no le han “gustado para nada las decisiones de los últimos meses” del Gobierno estadounidense, “como retirar el español de las comunicaciones gubernamentales”.



