El papel de los bomberos en el hogar
Los habitantes de Madrid han otorgado un 7,7 de nota a su experiencia de vida en la capital española. El análisis, revelado por la teniente de alcalde, Inmaculada Sanz, me atrevería a decir que no ha sido manipulado como los resultados de José Félix Tezanos en el CIS, que ha visto caer su credibilidad.
Los madrileños consideran que la ciudad está en un estado aceptable. Me temo que los políticos interpretarán estos datos como un respaldo a su gestión. Resulta curioso que los bomberos se lleven la mejor valoración, dado que, por fortuna, son un servicio utilizado por pocos vecinos.
El equipo de gobierno parece disfrutar de una situación cómoda, sin demasiada preocupación por el futuro, porque, a pesar del posible crecimiento de Vox, no representa una amenaza para el éxito continuo de Martínez Almeida. Los ciudadanos piensan que es un buen alcalde, además de contar con la ayuda del presidente Sánchez, quien cada vez genera más descontento tanto en la ciudad como en la Comunidad de Madrid.
Sería recomendable que Martínez Almeida y su equipo revisaran qué servicios municipales, a pesar de obtener buenas calificaciones, han perdido apoyo en comparación con estudios de años anteriores. Entre los que han perdido la confianza de los ciudadanos se encuentran el Samur, el Metro (no entiendo por qué), los intercambiadores, las aplicaciones para dispositivos y las oficinas de atención a los ciudadanos.
Los fracasos son evidentes: la gestión frente a la ocupación, la promoción de viviendas públicas y el apoyo a las pequeñas y medianas empresas. Un amigo policía me ha comentado que en seis años la policía municipal ha perdido cuatro décimas, aunque aún mantiene una buena puntuación. En los últimos días, cuando este caminante salió a la calle, sólo avistó un vehículo policial atrapado en un atasco, y debido a la fuerte lluvia, los agentes decidieron no salir a regular el tráfico, por no mojarse.



