El PSOE de Madrid se encuentra con el Polisario y desafía la postura de Albares respecto a Marruecos.


La federación madrileña del PSOE ha accedido a mantener una reunión con un representante del Frente Polisario, un hecho inédito desde que hace tres años los socialistas establecieron el histórico cambio de postura en el conflicto del Sáhara Occidental, alineándose en contra de las demás formaciones políticas del arco parlamentario. Esta semana, la portavoz del PSOE en la Asamblea de Madrid, Mar Espinar, se encontró con el delegado saharaui en la comunidad, Jalil Mohamed, en un acto al que asistieron todos los grupos parlamentarios, salvo Vox.

Además, los socialistas madrileños han decidido participar en el intergrupo de amistad con el pueblo saharaui en la Asamblea, una elección que contrasta con el boicot constante que tanto el PSOE como Vox han impuesto al grupo homólogo en el Congreso de los Diputados.

La apertura del PSOE madrileño resulta sorprendente si se considera que en el acuerdo firmado entre Marruecos y el ala socialista del Gobierno se subrayó que ninguna de las partes realizaría gestos unilaterales que pudiesen incomodar a la otra. Esta directriz ha guiado la política de José Manuel Albares, quien siempre ha mostrado disposición a respaldar las posturas de Marruecos y su posición ante la UE, a pesar de que Rabat ha permitido comentarios de funcionarios sobre la marroquinidad de Ceuta y Melilla y ha promovido medidas como el cierre aduanero, que buscan estrangular económicamente a las ciudades autónomas.

De acuerdo con dicho compromiso, el PSOE había evitado hasta ahora cualquier fotografía con representantes del Frente Polisario, mientras, con el apoyo de los socialistas marroquíes, promocionaba en la Internacional Socialista al Movimiento Saharauis por la Paz, una organización que el CNI señala como una fachada de los servicios secretos marroquíes, careciendo de un respaldo real entre la población saharaui, más allá de la adherencia pública de socialistas relacionados con el lobby marroquí como José Luis Rodríguez Zapatero o José Bono.

Por su parte, Vox no ha logrado establecer una postura coherente respecto al conflicto del Sáhara Occidental, la ex provincia número 53 que ha sido ocupada ilegalmente por Marruecos desde 1975. Dentro de Vox coexisten líderes que apoyan la causa saharaui y otros que la critican abiertamente. La postura del ultraderechista español está plagada de incoherencias y contradicciones, influenciada por su discurso populista sobre la inmigración, la ausencia de un programa definido a nivel internacional y la falta de homogeneidad en el conocimiento de sus dirigentes, evidenciada en declaraciones opuestas.

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