El sarampión ya está presente en Madrid: la Comunidad identifica transmisión local del virus y fortalece la vigilancia | Sociedad
España comienza a adaptarse a una nueva realidad que, en esencia, implica retroceder más de una década: convivir una vez más con el sarampión. A finales de enero, la Organización Mundial de la Salud (OMS) retiró el estatus de país libre de esta enfermedad, un logro que se había alcanzado en 2017 tras erradicar la circulación autóctona del virus. Esta decisión se basa en las evidencias que se están acumulando en el terreno. En Alicante, al menos 30 personas han contraído el virus, el más contagioso que afecta a los humanos, en un brote originado en dos empresas que comparten edificio. Además, en un avance hacia la nueva normalidad, la Comunidad de Madrid ya ha reconocido en su último Boletín Epidemiológico que ”existe circulación comunitaria del virus” en la región, y ha indicado a los centros sanitarios que refuercen la vigilancia.
Solo en las seis primeras semanas de este año, Madrid ha confirmado 24 diagnósticos de sarampión, cuatro veces más que en todo 2025. “La distribución de los casos y su atención médica abarca diferentes zonas geográficas de la Comunidad. Esta situación indica que hay circulación comunitaria del virus en nuestra población, ya que la mayor parte de los casos no presentan antecedentes de viaje fuera de la Comunidad”, señala el Boletín Epidemiológico.
Seis afectados han requerido hospitalización, cuatro de ellos “debido a la afectación respiratoria” (la más grave y frecuente es la neumonía). De los pacientes, 13 son mujeres y 11 hombres. La mayoría son adultos, aunque hay tres niños (de 10 meses, nueve y doce años). El 54% de los positivos nacieron en España y el resto en Venezuela (cuatro), Perú (tres), Ecuador (dos), y uno cada uno en Honduras y Bangladesh.
De los 21 casos sobre los que se tiene información, 16 no estaban vacunados (el 71%), mientras que uno de ellos estaba vacunado de manera deficiente tras recibir solo una dosis hace 11 años (la pauta recomendada es de dos inyecciones). Los otros cuatro sí habían completado su vacunación. Que una persona debidamente inmunizada contraiga la infección es muy poco frecuente; sin embargo, cuando esto sucede, se presenta un cuadro leve, denominado “sarampión modificado”, que se manifiesta “sin clínica respiratoria y con un leve exantema”, según el Boletín.
“Hemos pasado de tener algunos brotes destacados, como los ocurridos el año pasado en el País Vasco y Extremadura, a que el virus haya comenzado a circular de forma comunitaria. Es un cambio significativo y un nuevo escenario al que deberán enfrentarse los sistemas sanitarios. Lo positivo es que España aún cuenta con altas coberturas de vacunación y menos casos que la mayoría de los países de nuestro entorno”, resume Gregorio Montes Salas, secretario general de la Sociedad Española de Medicina Preventiva, Salud Pública y Gestión Sanitaria (SEMPSPGS).
Isabel Jimeno Sanz es responsable del Grupo de Vacunas de la Sociedad Española de Médicos Generales y de Familia (SEMG) y trabaja en el Centro de Salud Isla de Oza de la Capital. “El regreso de la enfermedad representa un reto para todos. Para la sociedad, pues las familias ya no están familiarizadas con los casos de sarampión. Y para el sistema sanitario, porque la mayoría de los médicos jóvenes nunca han visto un caso. Es esencial reforzar la formación. Actualmente, en Madrid estamos ofreciendo sesiones informativas en los centros sanitarios sobre la sintomatología, la importancia del diagnóstico rápido, la toma de muestras…”, afirma.
Revisar el estado de vacunación de los pacientes para “realizar captación activa de las personas no inmunizadas” es otro de los objetivos, añade Jimeno. Un portavoz de la Comunidad de Madrid explica que las recomendaciones incluyen “la captación activa de niños que no hayan recibido la segunda dosis”, de “todo el personal en el entorno sanitario”, “personas nacidas en España a partir de 1978, sin historial de vacunación”, aquellos nacidos fuera de España “sin constancia documental” de las dos dosis y viajeros a “países con un alto número de casos”.
La Consejería de Sanidad ha enviado a los médicos de la región un documento titulado Medidas para reforzar la vigilancia epidemiológica del sarampión en la Comunidad de Madrid en el que insta a los profesionales a mantener una vigilancia especial. “En esta situación de incremento de casos sin poder identificar cadenas de transmisión, se aconseja mantener una alta sospecha de sarampión ante un cuadro exantemático febril, especialmente en los grupos de población más vulnerables”, señala el documento, al que ha tenido acceso EL PAÍS.
De acuerdo con el Plan de eliminación del sarampión y la rubéola acordado entre el Ministerio de Sanidad y las comunidades autónomas, los grupos vulnerables —además de los pacientes inmunodeprimidos por otras enfermedades— son las personas nacidas después de 1978 que no tengan acreditado haber sido vacunadas o haber padecido la enfermedad, así como los niños que aún no han recibido las dos dosis. “En el caso de las personas nacidas antes de 1978”, se asume “que han padecido el sarampión” y están inmunizadas de por vida, según el plan.
Los más vulnerables son los menores de 12 meses, ya que la primera dosis de la triple vírica —que inmuniza contra el sarampión, la rubéola y las paperas— no se administra hasta esta edad, y la segunda se da entre los tres y cuatro años (varía según la comunidad autónoma). Ante el aumento de casos, Andalucía ha decidido anticipar la segunda dosis a los dos años, un paso que es objeto de debate entre los expertos y que podrían adoptar más comunidades.
El regreso del sarampión a España ha sido como una serie de capítulos. Aunque la población en general tiene buena inmunidad, esta ha disminuido en los últimos años. Una de las razones ha sido la caída en las coberturas infantiles, especialmente con la segunda dosis. Según datos del Ministerio de Sanidad de 2024, solo tres comunidades —Andalucía, Castilla-La Mancha y Navarra— lograron ese año cumplir con el objetivo de inmunizar al 95% de los niños con las dos dosis. Este es el porcentaje necesario de inmunización en una población para que el efecto rebaño sea efectivo y el virus del sarampión no pueda circular.
Otra causa ha sido la llegada de población —casi cinco millones desde 2022— de países que en su mayoría presentan coberturas de vacunación inferiores. Finalmente, España ya contaba con una bolsa de población no protegida —de 1,4 millones de personas, según el Plan de Erradicación del sarampión—, en su mayoría nacidas en los años 70 del siglo pasado. “Son personas que no contrajeron la enfermedad ni fueron vacunadas. O, si lo fueron, recibieron solo una dosis y tienen una inmunidad menor”, explica Montes Salas.
A esto se ha sumado, en los últimos tres años, una intensa circulación del virus del sarampión en numerosos países de nuestro entorno. Esto se ha traducido en un flujo constante de casos importados que han generado brotes cada vez más frecuentes y grandes hasta llegar a la situación actual. Los primeros brotes tras la pandemia ocurrieron en 2024, iniciando una tendencia que ya no se ha detenido. El año pasado, por ejemplo, se diagnosticaron 397 casos en España, casi el doble que el año anterior.
Madrid y Alicante concentran la mayoría de los diagnósticos registrados en España durante este año, según el último Boletín Epidemiológico Semanal del Instituto de Salud Carlos III. El documento reporta 60 casos en total, aunque este recuento suele verse afectado por retrasos en las notificaciones recibidas desde las comunidades, por lo que la cifra real es mayor. En estos momentos, Canarias es el tercer foco del país, con 12 casos en investigación.
En Europa, ocho personas han fallecido de sarampión en los últimos 12 meses, según el Centro Europeo para el Control de Enfermedades. De ellas, cuatro han muerto en Francia, tres en Rumanía y una en los Países Bajos.



