Es una elección extremadamente difícil basada en sentimientos profundos.


María e Irene son las creadoras de ‘Casa de Fieras’, un proyecto que ha abarcado tres jugueterías en Madrid y que cuenta con 10 años de trayectoria, las cuales se vieron obligadas a cerrar debido a circunstancias complicadas. «Es una decisión muy difícil tomada desde el corazón», han señalado en un comunicado a través de Instagram.

Desde sus inicios, ambas tuvieron la visión de establecer un lugar donde la creatividad y el desarrollo emocional de las familias y los niños fueran prioritarios. Inicialmente, se ubicaron en la calle Castelló, luego en Plaza de la Moraleja y, por último, en Conde Orgaz, completando así su presencia. Este trabajo les brindó «una gran felicidad» y les regaló «una década preciosa, inolvidable e inigualable», según afirman.

Han sido testigos del crecimiento de muchos niños, han acompañado a las familias y sus espacios han estado llenos de celebraciones… de todo ha ocurrido y se consideran «afortunadas» por haber «logrado hacer de nuestra pasión nuestra profesión». Sin embargo, reconocen que la vida no siempre permite hacer lo que se desea, y en muchas ocasiones «te obliga a parar y a mirar todo con otros ojos».

«Seguimos conviviendo con las secuelas de este proceso y todavía queda camino»

En 2024, el hijo de una de las propietarias, específicamente de Irene, fue «diagnosticado de cáncer y, desde entonces, nada volvió a ser igual», aseguran. Los últimos años han sido muy «duros para ellas». Han tenido que visitar muchos hospitales, recibir tratamientos y enfrentar diversos miedos… ha sido un desgaste emocional significativo para ambas.

A pesar de todo, «las revisiones de lo importante van bien, pero seguimos conviviendo con las secuelas de este proceso y todavía queda camino», aclaran. Nunca perdieron el entusiasmo por su negocio. De hecho, cuando el hijo de Irene parecía haber mejorado, «abrimos un nuevo local porque este proyecto siempre ha sido un motor, un refugio y una gran fuente de sentido», manifiestan.

Paralelamente a este largo proceso lleno de sufrimiento y preocupación, se les presentó «una decisión muy importante: la renovación del alquiler de nuestro primer local», anuncian. Al principio, con la ilusión que transmitieron a lo largo de su trayectoria, tenían la intención de renovar el contrato. Sin embargo, estas complicaciones las forzaron a sentarse juntas, reflexionar y reconsiderar esta decisión. Finalmente, comprendieron que «ahora mismo no podemos hacerlo».

«Hemos tomado una decisión importante, muy dura, pero muy necesaria»

La decisión no tuvo relación con la falta de ilusión, sino «precisamente por respeto a todo lo que ha sido y lo que es». Ambas están «cansadas», ya no pueden más, «necesitamos parar», por lo que cuidar de sí mismas es lo «más valiente que podemos hacer», destacan. Un nuevo capítulo ha llegado a sus vidas, uno más «alineado con nuestra vida actual» y con sus necesidades.

Aunque les duele, también han expresado que la clausura de ‘Casa de Fieras’ les proporciona «mucha paz»: «Hemos tomado una decisión importante, muy dura, pero muy necesaria», reiteran. Con esta nueva etapa tienen «la certeza de que todo lo que viene será diferente». Por último, han agradecido a todos sus clientes por elegir sus locales como el espacio donde sus hijos puedan crecer en paz y armonía.

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