Están a punto de alcanzar el máximo de horas de vuelo.
Un nuevo desafío afecta a los pilotos de helicóptero que forman parte de los servicios de extinción de incendios en Castilla-La Mancha. La reciente ola de incendios forestales que ha golpeado a la región en el último mes, al igual que a gran parte del país, los acerca al límite de 80 horas de vuelo mensuales que establece la normativa, a apenas una semana y media de que termine agosto.
En el peor de los escenarios, esta limitación burocrática podría significar que algunos helicópteros en Castilla-La Mancha no puedan operar en los próximos días debido a la falta de personal autorizado.
El coordinador general del Sindicato Libre de Trabajadores Aéreos (SLTA), Enrique Durán, considera que la solución podría estar en una moratoria similar a la que se concedió en 2022, un verano particularmente complejo en la lucha contra el fuego.
«La Agencia Estatal de Seguridad Aérea aprobó una excepción a la norma que permite ampliar las horas de vuelo hasta 120 mensuales, siempre que haya un control de fatiga por parte de las empresas y el trabajador consienta en exceder esas horas», explica.
A pesar de que Castilla-La Mancha no es de las comunidades autónomas más afectadas por el avance de las llamas, sí se han registrado numerosos incendios que, gracias a la pronta intervención de los servicios de extinción, no han llegado a ser más que conatos en la mayoría de los casos.
«Casi en todas las comunidades, los pilotos están al límite», reconoce Durán, quien añade que «desde el sindicato sabemos que el Ministerio para la Transición Ecológica, junto a la Agencia Española de Seguridad Aérea, que depende del Ministerio de Transportes, están en conversaciones para implementar nuevamente la misma excepción que se otorgó en 2022″.
Sin embargo, el líder sindical considera que esta opción no es más que un «parche» que «contradice la lucha contra la fatiga de los trabajadores».
«Entendemos que es una situación de emergencia, pero el exceso de horas puede resultar en accidentes que pongan en riesgo la vida de los pilotos«, añade.
Huída de talento
En el SLTA tienen claro que este problema específico proviene de las condiciones de «precariedad» que enfrentan estos trabajadores, lo que ha llevado al sindicato a abrir conflictos laborales con Pegasus Aero Group y Avincis Aviation Critical Services SAU, empresas que operan tanto en la extinción de incendios como en el Servicio de Salud de Castilla-La Mancha.
«La patronal argumenta que en España hay escasez de pilotos, pero no estamos de acuerdo. Existen suficientes licencias para satisfacer la demanda, sin embargo, estamos experimentando una grave fuga de talento hacia el extranjero debido a las condiciones laborales ofrecidas», afirma.
En este contexto, expone que «una persona que aspire a ser piloto necesita invertir entre 120.000 y 135.000 euros en todos los cursos requeridos para ser contratada por una empresa privada». Sin embargo, al entrar al mercado laboral, indica que «en los primeros cuatro o cinco años, probablemente solo trabajará durante la campaña de incendios en verano con un salario que se compone del salario mínimo interprofesional más las dietas de los días trabajados».
«Así es extremadamente difícil atraer a jóvenes a un sector que además debe hacer frente al relevo generacional de muchos de sus profesionales«, lamenta.
Ante esta situación, Durán solicita a la administración y a las empresas que «reconozcan la gravedad de la situación» y dejen de «parchear» un problema que también debe abordarse desde la óptica de la «prevención», o de lo contrario «el próximo verano continuaremos enfrentando incendios de sexta generación, incontrolables y extensos que volverán a crear el mismo desafío en el personal de extinción».


