Estudio para conmemorar a los vallecanos deportados por el franquismo con piedras de memoria: «Solo hubo un sobreviviente»
“No es habitual que en un barrio o pueblo con la considerable implicación social y política de Vallecas no hubiera un solo adoquín colocado”, sostiene Luis Sánchez-Grande. Él es parte de la Asociación Kascoviejo, muy activa en Puente de Vallecas. Recuerda que “como en todos lados, aquí también hubo víctimas en los campos de exterminio nazis”. Desde la agrupación vecinal, gracias a la invaluable labor investigativa de Isabel Martínez y Jesús Rodríguez (pilares del proyecto Stolpersteine en la capital), han identificado a 15 vallecanos que acabaron encerrados en esos lugares de horror. El objetivo es colocar pequeños adoquines de hormigón con una placa de latón dorado grabada con el nombre de la víctima. Estas se instalan en las aceras, frente a las casas donde residieron los deportados a campos de concentración nazi.
“Algunos estuvieron involucrados en la construcción de la Casa del Pueblo de Vallecas. Son historia viva que lo dieron todo por la democracia”, resalta Luis en una conversación con Somos Madrid. Precisamente en ese espacio, referente del socialismo en el barrio, llevaron a cabo la primera reunión con las familias de las víctimas hace unas semanas. Gracias a la reconstrucción de los árboles genealógicos a través del padrón municipal y otros documentos, han encontrado a descendientes de ocho de ellas. Los más directos han fallecido o son nonagenarios, lo que añade complejidad y valor a la reconstrucción de estas herencias.



