Fallece el actor Robert Duvall, ícono de ‘Apocalypse Now’ y ‘El Padrino’, a los 95 años | Cine: novedades y reseñas
“Para el mundo, era un actor ganador del Oscar, un director, un narrador. Para mí, era todo”. Así anunciaba Luciana Duvall en sus redes sociales el fallecimiento de su esposo, la leyenda del cine Robert Duvall, quien falleció el domingo a los 95 años en su rancho en Virginia.
Duvall permanecerá en la memoria como el consigliere Tom Hagen en El padrino, famoso por hacer ofertas irresistibles como asesor de la familia Corleone, y como el coronel Kilgore, que adoraba el olor a napalm en las mañanas, en Apocalypse Now, ambas de Francis Ford Coppola. Su talento lo llevó a trabajar en el cine durante siete décadas. Ganó el premio Oscar por Gracias y favores, y recibió otras nominaciones por las películas de Coppola mencionadas, así como por El don del coraje, Camino al cielo, Acción civil y El juez. No está mal para alguien que, en su primera película, no pronunció una sola palabra (interpretó al silencioso y solitario Boo Radley en Matar a un ruiseñor en 1962), aunque ya contaba con experiencia en teatro y televisión.
“Su dedicación a su trabajo solo era comparable con su profundo amor por los personajes, una buena comida y su capacidad para ganarse el corazón de los demás. En todos sus numerosos papeles, Bob entregó su alma por sus personajes y la esencia genuina que representaban. Al hacerlo, nos deja un legado duradero e inolvidable. Agradecemos los años de apoyo que brindaron a Bob y por permitirnos el tiempo y la privacidad para honrar los recuerdos que nos deja”, expresó en un comunicado su esposa Luciana, actriz y directora argentina, con quien compartía su pasión por el tango.

Duvall fue también un apasionado del arte dramático y un talentoso jinete, así como un amante de la música, especialmente de los temas country. En su rancho pudo disfrutar de todas estas pasiones, añadiendo a su colección un interés por la historia: con el tiempo, reunió diversos objetos de la guerra civil estadounidense que halló en su propiedad. Cerró su carrera con fuerza en 2022, participando en dos películas destacadas: Los crímenes de la academia, de Scott Cooper, con quien había trabajado en Corazón rebelde, y Garra, un filme de baloncesto protagonizado por Adam Sandler. Durante una visita al festival de San Sebastián, donde recibió el premio Donostia, comentó: “Estoy abierto a las sorpresas, a todo lo que pueda aparecer por cualquier esquina, mucho mejor que las cosas tan planificadas”. En la actuación y en la vida: conoció a su esposa Luciana en 1996 en Buenos Aires, mientras rodaba una película. Iba a comprar flores y, al encontrar la floristería cerrada, se dirigió a una pastelería cercana. Allí se topó con Luciana, quien, sin saber quién era, lo invitó a la inauguración de un salón de tango.
En ese mismo festival de 2009, Duvall afirmó: “Los cineastas independientes de hoy habrían sobrellevado la presión de entonces [en el Nuevo Hollywood]. El problema es que el cine independiente se está marchitando debido a la situación económica, pero lo cierto es que en cualquier país, en cualquier parte del mundo, si hay alguien con una cámara deseando contar una historia, existirá material para hacer una película. Me impresiona el dinero que rodea a las grandes producciones. Todas son películas de 100 millones de dólares. Preferiría que se hicieran diez de 10 millones de dólares. No es difícil hallar buenas historias y personajes; lo complicado es financiar los proyectos. Estamos en un momento crítico al respecto”. Lo decía como actor del Nuevo Hollywood, además de ser director de cinco largometrajes en cuatro décadas. Un ejemplo de esta perseverancia es Camino al cielo (The Apostle) (1997), que escribió, dirigió y protagonizó, además de aportar cinco millones de dólares de su propio bolsillo cuando ningún estudio quiso respaldarla financieramente.

En la carrera de Duvall, dos figuras fueron fundamentales: Coppola y el guionista y dramaturgo Horton Foote. Con Coppola trabajó en cinco películas: Llueve sobre mi corazón, los dos primeros El padrino, La conversación y Apocalypse Now. Podría haber habido una colaboración más, pero Duvall pidió un sueldo que Coppola consideró excesivo para interpretar una vez más a Hagen en El padrino III. Así fue como murió Hagen y apareció el nuevo consigliere interpretado por George Hamilton. Sin embargo, su relación no terminó mal. “Coppola nos dio a todos una oportunidad, fue el catalizador de toda una generación de actores. Le debemos mucho”, decía Duvall. Y sobre la célebre escena del bombardeo y los helicópteros en Apocalypse Now, le contó a Roger Ebert: “No había tiempo. Escuché por el intercomunicador que solo podíamos usar los aviones durante 20 minutos. Un sobrevuelo y nada más. Me metí en el personaje, y si él no se inmutaba, yo tampoco”. La filmaron en una sola toma.

Ese personaje, aunque breve, demuestra cómo Duvall aprovechó cada momento en pantalla: “Soy un actor de carácter y eso nunca me ha molestado. A veces, los actores como yo pueden sentir celos de los protagonistas. Te preguntas si podrías interpretar cierto tipo de papeles para los que nunca te llaman. Pero ser un actor de carácter tiene muchas ventajas. Realizas grandes trabajos y recorres el mundo sin tener que cargar con el peso de la película. Eso es genial”.
Horton Foote, el otro pilar en su carrera, fue el guionista de Matar a un ruiseñor. Lo descubrió en Nueva York en la obra The Midnight Caller, donde hacía el papel de un borracho, y lo propuso para el clásico dirigido por Robert Mulligan que adaptaba la novela de Harper Lee. Además, Foote escribió los guiones de Tomorrow (1972) y Gracias y favores (1983), films destacados en la filmografía de Duvall.
Robert Selden Duvall nació en San Diego la víspera de Reyes de 1931. Su padre, un militar, trasladó a la familia a la costa Este cuando Duvall tenía 10 años. Su madre era descendiente del general Robert E. Lee, un detalle que Duvall solía mencionar. Tras estudiar teatro en la universidad y servir en el ejército durante dos años, a finales de los años cincuenta se mudó a Nueva York para continuar su formación y buscar trabajo. Compartió departamento con Dustin Hoffman, y ambos solían conseguir comida en la casa de Gene Hackman, cuya esposa cocinaba para ellos.
Duvall, que ya mostraba signos de calvicie, era versátil, con mirada profunda y una voz potente, capaz de interpretar tanto a un personaje inocente como a un villano despiadado. Por eso tuvo tanto éxito. Comenzó a trabajar en televisión y teatro, y llegó a Matar a un ruiseñor, junto a personajes secundarios en Bullitt, La jauría humana, Valor de ley y M*A*S*H*… y a la vez, Coppola influyó en su carrera. También protagonizó otra película seminal del Nuevo Hollywood y de la ciencia ficción: THX 1138, de George Lucas.

Duvall también tuvo una prolífica carrera cinematográfica. Para mencionar solo un puñado de títulos, trabajó en Network, un mundo implacable; Ha llegado el águila; El mejor; Colores de guerra; Días de trueno; El precio de la ambición; Gerónimo, la leyenda; The Paper (Detrás de la noticia); Un día de furia; Un asunto de familia; Camino a la gloria; Open Range; La noche es nuestra; La carretera; Jack Reacher y Viudas.
En 2013, protagonizó Una noche en el viejo México, el segundo largometraje de Emilio Aragón, quien en su promoción recordó de Duvall: “En el día a día, claro que mostraba su carácter. Pero así como se enojaba, también era generoso con sus compañeros”. A pesar de su impresionante trayectoria, Duvall citó la miniserie Paloma solitaria (1989), donde interpretó a un antiguo ranger de Texas, como su favorita. “Para mí, es El padrino de los wésterns”.



