Familias de un colegio en Toledo deciden retirar a sus hijos debido a la «conducta violenta persistente» de un estudiante.
Las aulas de tercer grado de primaria del CEIP Gregorio Marañón, ubicadas en el barrio del Polígono de Toledo, están casi desiertas desde este jueves. Las familias de una de las clases han optado por no enviar a sus hijos al centro como medida precautoria ante una situación de convivencia que describen como «insostenible» debido a las «conductas violentas recurrentes» de un compañero.
La falta de asistencia comenzó el jueves, se prolongó el viernes y, según han confirmado los padres a EL ESPAÑOL de Castilla-La Mancha, los menores tampoco asistirán a clases el lunes, sin que se haya establecido una fecha para su regreso.
La adhesión a esta protesta ha sido notable: el pasado jueves, de 24 alumnos de la clase afectada, solo dos asistieron. Las familias explican que esta decisión surge del cansancio acumulado tras años de complicaciones en el aula que han impactado en el ambiente escolar. «No llevaremos a los niños; la forma en la que procedamos dependerá de las respuestas que recibamos», comentan.
Este medio ha contactado, de forma telefónica, con el centro educativo, que ha optado por no emitir declaraciones sobre el conflicto de convivencia. «No podemos comentar la situación y no diremos nada al respecto», han manifestado representantes del colegio.
Por otro lado, desde la Delegación de Educación en Toledo han informado a este medio que los Servicios de Inspección Educativa están presentes en el colegio desde el jueves y continuarán este lunes para evaluar la situación con el personal docente y en el aula.
Protesta difundida por los padres y madres.
Según fuentes de la Delegación, se está avanzando «dentro de sus competencias» y recopilando información en el lugar, aclarando que no se emitirá un informe definitivo hasta que esta fase concluye. En este contexto, se ha convocado una reunión este lunes con el equipo directivo y representantes de los padres para discutir el tema.
Apoyo de las familias al equipo directivo
María (nombre ficticio), portavoz de las familias, quiere aclarar que la protesta no está dirigida contra el colegio. «El equipo directivo ha estado informando prácticamente en tiempo real al inspector de Educación», afirma. Los padres enfatizan que el centro ha utilizado todos sus recursos. «La institución hace lo que puede con los recursos disponibles, pero las acciones que pueden emprender deben estar respaldadas por las del inspector. Sentimos que la escuela está haciendo su parte, pero el inspector no está elevando las decisiones a quienes corresponden».
La situación también afecta la estabilidad del personal docente. «Cada año ha habido ausencias; no ha habido ningún curso en el que hayamos tenido al mismo profesor», relata María. Este año, la docente del grupo está nuevamente de baja laboral. «Esto impacta en los niños; si un grupo pasa por varios profesores diferentes, el nivel académico disminuye y los alumnos pierden su referencia».
La portavoz describe un panorama de «hostigamiento constante» desde los tres años, incluso con «partes de lesiones». «Los menores sufren agresiones físicas y verbales recurrentes en el aula, en el recreo y en el servicio de comedor», señala. «En clase, te arranco una hoja, te tiro el almuerzo o te empujo. Los niños expresan miedo, tienen pesadillas y no quieren ir al colegio». Según las familias, se han normalizado «conductas que no deberían serlo».
Reclamación de un espacio seguro
Las familias insisten en que su objetivo es el cumplimiento de la ley y los protocolos de prevención de acoso de Castilla-La Mancha. «No solicitamos medidas específicas porque no somos expertos; pedimos que quienes tienen la autoridad actúen para que nuestros hijos crezcan en un entorno seguro», afirma María.
La decisión de no enviar a los niños al colegio se mantendrá hasta que reciban una respuesta formal. «Solo deseamos que la escuela sea un lugar seguro. Esperamos una respuesta de la administración, ya que no llevaremos a nuestros hijos en estas condiciones», concluye.



