García-Gallardo, el destacado discípulo de Abascal que podría frustrar las expectativas electorales de Vox.
Vox atraviesa un periodo favorable. En el último año, y tras haber superado un tiempo de inestabilidad, el partido liderado por Santiago Abascal ha experimentado un aumento constante en las encuestas, que le otorgan, en promedio, más del 17% de los votos y entre 50 y 60 escaños, mientras que el Partido Popular parece seguir estancado en cifras similares a las de 2023.
La organización, establecida como la tercera fuerza política del país durante más de seis años, tras el colapso de la izquierda alternativa, ha logrado atraer a un electorado joven que se vuelve cada vez más diverso y aprovechar el descontento con el Gobierno de Pedro Sánchez. Sin embargo, a pesar de este crecimiento, podrían estar surgiendo diferencias en su seno.
Recientemente, han habido acontecimientos significativos en el entorno del partido que han despertado inquietudes en Abascal. Por un lado, el ala más liberal, cercana al PP, donde el exportavoz en el Congreso Iván Espinosa de los Monteros se ha convertido en su figura más visible, presentó la semana pasada el think tank Atenea, llamando a la unidad con los populares.
Por otro lado, el sector más soberanista y joven ha encontrado un líder en una personalidad de Castilla y León, el exvicepresidente de la Junta y exportavoz de Vox en las Cortes autonómicas, Juan García-Gallardo, quien abandonó la política activa en febrero pasado tras dimitir como portavoz de la formación en el Parlamento autonómico.
Con un discurso firme y combativo, en los últimos meses ha expresado públicamente fuertes desacuerdos con la dirección del partido, particularmente en lo que concierne a su apoyo incondicional a Israel, su postura sobre la inmigración latina y la falta de un discurso que aborde los problemas de los jóvenes.
Este distanciamiento político y programático, sumado a la organización de encuentros con jóvenes en Madrid por parte de Gallardo, ha desatado rumores sobre la posibilidad de que el exvicepresidente de la Junta pueda estar formando un nuevo proyecto político que compita con Vox por el voto joven.
Fuentes cercanas a Gallardo han desmentido, en declaraciones a EL ESPAÑOL de Castilla y León, que el exvicepresidente esté «diseñando» un nuevo partido, aunque las referencias en redes sociales instando a que lo haga son notables, provenientes de jóvenes desencantados con Vox, que lo alientan a dar un paso adelante al considerar insuficiente al partido de Abascal en la actualidad.
La inmigración hispanoamericana
Desde que dejó la política activa, Gallardo ha manifestado su disidencia con Vox en varios ámbitos, siendo tres los aspectos principales: la inmigración, la posición del partido respecto a Israel y su, según él, insuficiente atención a los problemas de los jóvenes frente al «privilegio» de los boomers.
En el ámbito migratorio, el exvicepresidente fue uno de los líderes más combativos del partido durante su mandato, frecuentemente excediendo la línea oficial de la formación en este tema e incomodando a la cúpula de Vox.
En los últimos meses, Gallardo ha criticado la utilización que hace el partido de la Hispanidad para «justificar la inmigración masiva hispanoamericana», marcando así diferencias con Vox, que favorece la llegada de inmigrantes de América Latina en oposición a la inmigración musulmana.
Asimismo, el exvicepresidente ha abogado por «superar la falsa dicotomía entre inmigración legal e ilegal», mientras Vox tiende a enfocar su atención en esta última. «La realidad es que España enfrenta una invasión migratoria amparada por las normativas actuales, las cuales nos llevan hacia el colapso», afirmaba en su cuenta de la red social X en mayo pasado.
Gallardo también ha mencionado en múltiples ocasiones el beneficio que algunos grandes empresarios obtienen de la inmigración masiva, un tema que Vox ha evitado hasta ahora. «La inmigración masiva solo beneficia a quienes ven a los inmigrantes como mercancía», recordaba en agosto.
El ex portavoz de Vox en las Cortes ha exigido un debate serio sobre las consecuencias de la inmigración masiva, sin importar su procedencia, distanciándose del apoyo del partido a la llegada de inmigrantes latinos, utilizando como justificación los vínculos religiosos y lingüísticos con España, y ha denunciado que «cualquier crítica constructiva se tacha de racista».
«No me importa que hayan nacido en España y hablen español. Hay que deportarlos», escribió también Gallardo tras compartir una noticia.
La defensa apasionada de esta postura migratoria ha llevado a Gallardo a intensos debates en la red social X, en los cuales ha sido atacado directamente por miembros del partido. Por ejemplo, los eurodiputados de Vox, Hermann Tertsch y Juan Carlos Girauta, que vinculó al exvicepresidente con los «hispanófobos» por criticar la inmigración masiva hispanoamericana.
«Prueba de lo limitados que son: lanzo tres anzuelos a hispanófobos de derechas (esa aberración), se revuelven contra mí y, ¿qué tienen en común? Todos siguen y retuitean a un gallardo resentido. Lo sospechaba», escribió Girauta el pasado 6 de septiembre.
La postura de Gallardo, que defiende el control de la inmigración «venga de donde venga» y no centrarse exclusivamente en la ilegal, ha acercado al exvicepresidente a muchos jóvenes y no tan jóvenes que piensan que la posición de Vox es insuficiente para abordar el problema migratorio actual en España.
La postura sobre Israel
Otro importante aspecto en el que Gallardo difiere de Vox es la postura del partido respecto a Israel. La formación de Santiago Abascal es la que más apoya al Estado judío en España y defiende de manera acrítica las acciones del Gobierno de Benjamín Netanyahu en Gaza, vinculado a la defensa de Occidente en el Oriente Próximo.
El exvicepresidente de la Junta, por el contrario, ha criticado el apoyo incondicional de Vox a las acciones del Gobierno israelí, recordando que también han afectado a la población cristiana y subrayando que el partido debería centrarse en los problemas de los españoles en vez de seguir ciegamente a una potencia extranjera.
«Prohibido cuestionar el sistema de pensiones. Prohibido exigir firmeza en la política migratoria. Prohibido no aplaudir las acciones del gobierno de Netanyahu. Prohibido pensar», declaró Gallardo en su cuenta de la red social X, distanciándose de la postura oficial del partido.
La defensa de los jóvenes
Gallardo ha sido destacado en los últimos meses por su defensa de los derechos de los jóvenes españoles frente a los privilegios que, según él, han disfrutado los boomers, lo que ha dificultado el acceso a vivienda y salarios dignos para las nuevas generaciones.
El exvicepresidente ha enfatizado la necesidad de revisar el sistema de pensiones, un tema que también ha resonado entre jóvenes cercanos a Vox, pero descontentos con la falta de propuestas del partido al respecto.
Gallardo ha denunciado «la carga económica ruinosa que dejarán a los jóvenes» y la creciente «brecha» entre las generaciones actuales y anteriores. «Tu casera está jubilada. La pensión y la renta que le pagas se ajustan al IPC, pero tu salario no. ¿Justicia?», publicó el ex portavoz de Vox en su cuenta de la red social X.
El exvicepresidente de la Junta ha compartido múltiples artículos que abordan esta supuesta injusticia que enfrentan las generaciones jóvenes. «Mucha gente distinta entre sí llegando a conclusiones similares. Los jóvenes exigen justicia para su generación», apuntaba Gallardo.
Además, ha subrayado que «la brecha generacional se amplía y cada vez más jóvenes son conscientes», haciendo hincapié en que los jóvenes «pierden ingresos» mientras los jubilados «los aumentan». «Pedir justicia y exponer verdades dolorosas no es abrir una guerra generacional», afirmaba el exvicepresidente en otro mensaje en la misma red social.
Una legión de seguidores
El estilo combativo de Gallardo y sus posturas han logrado atraer a una legión de seguidores en las redes sociales, principalmente entre jóvenes que se identifican como patriotas y que están descontentos con la dirección política de Vox.
Muchos de ellos, a pesar de que fuentes cercanas al exvicepresidente de la Junta niegan que esté «diseñando» una nueva formación, le han instado repetidamente a liderar un nuevo proyecto que satisfaga sus demandas, llegando a etiquetarlo en algunos mensajes en X como el «líder natural de la España tradicional» y de los «jóvenes patriotas».
En varios de estos mensajes, sus partidarios mencionan a otras figuras jóvenes de Vox asociadas al ala más soberanista del partido, como la diputada Rocío de Meer o el diputado Carlos Hernández Quero, quienes se han enfocado en sus intervenciones en el acceso de los jóvenes a la vivienda y se han mostrado más firmes que la dirección del partido en temas migratorios.
Por el momento, Gallardo se mantiene a la espera, promoviendo intercambios de ideas con otros jóvenes tradicionalistas y expresando su posicionamiento político de manera clara en sus redes sociales. Además, resulta significativo que haya eliminado la frase «con Vox» de su biografía en X, sugiriendo que está actuando cada vez más de manera independiente.
Mientras tanto, el partido de Santiago Abascal disfruta de su momento positivo en las encuestas, sin perder de vista los movimientos a su izquierda y derecha que podrían amenazar sus expectativas electorales. La figura de Gallardo vuelve a resurgir, menos de un año después de su dimisión, y promete ser un tema de conversación importante a medio plazo en España.



