Gaspart: “De haber sido jugador, sería similar a Vinicius”


A pesar de que su DNI indique que acaba de cumplir 81 años, el corazón de Joan Gaspart (Barcelona, 1944) late con la intensidad de un adolescente enamorado al acercarse un Clásico. Vehemente y contumaz, el que fuera leal escudero de José Luis Núñez durante 22 años antes de dirigir el club durante tres más, no podrá presenciar el duelo en el Bernabéu. Y posiblemente tampoco de pie. Tras una vida vibrante pintada de azul y grana, con los sentimientos siempre a flor de piel, Gaspart ha aceptado hace tiempo que no puede luchar contra su naturaleza de aficionado impulsivo. Aún activo en sus negocios hoteleros y en la vida pública blaugrana, sueña con alargar la buena racha de su equipo ante el gran enemigo, aunque le quite el sueño Mbappé y entienda el temperamento díscolo de Vinicius.

—¿Se mantiene muy activo?

—Todo lo que puedo. Trabajo, cuido de la familia y sigo al tanto de mi Barça, que son las tres cosas que más me apasionan. De momento, mi salud me está respetando.

—¿Echa de menos su etapa como dirigente?

—No, porque sigo vinculado al club emocionalmente. Mantengo buena relación con los que están al frente, les ayudo cuando me lo piden y mi pasión sigue intacta, aunque ahora esté fuera. Nací culé y moriré así.

—¿Sigue siendo tan pasional?

—Creo que más (risas). Con los años me he vuelto más intenso. Muchas veces que voy a ver al Barça, me tengo que levantar e irme porque sufro demasiado, tal como ocurría hace treinta años. Esto va en la sangre y no se pierde.

—¿Verá el Clásico de este domingo?

—Poco. Quizás a ratos, dependiendo de cómo vayan las cosas. No me sentaré frente al televisor, pero mi mujer me irá informando y quizás miraré el móvil de vez en cuando. Durante ese tiempo, aprovecho para revisar documentos o ver una película para distraerme.


Gaspart: “Si hubiera sido jugador, me parecería a Vinicius”



Joan Gaspart posa para AS el pasado martes.
Rodolfo Molina

—¿El Clásico contra el Real Madrid es el partido que más nervioso le pone?

—Donde más nervioso me pongo es en las finales porque son a cara o cruz, pero contra el Madrid no hay duda de que es un partido especial. Lo bueno es que no será decisivo en absoluto y eso alivia un poco la tensión.

—¿Cuál es la anécdota que más cuenta?

—Ninguna en especial, a pesar de haber vivido muchas. Recuerdo cuando el Madrid me declaró persona non grata por mi actitud en momentos puntuales. Estuve un tiempo sin poder acudir al Bernabéu, pero con el tiempo todo volvió a la normalidad.

—¿Se arrepiente de algún comportamiento?

—Soy como soy, y si uno siente el fútbol y el Barça como yo, sería un hipócrita si no se calienta. Reconozco que me enfado con facilidad, pero siempre intento reconocer mis errores y pido disculpas. A aquellos a quienes he ofendido, les digo que no era mi intención.

—La pasada temporada, el Barça ganó todos los Clásicos que disputaron ambos equipos.

—Fue una gran felicidad. Cuando se sufre tanto y al final todo termina bien, ese mal rato se siente bien compensado. Tuvimos un buen desempeño, pero eso ya es pasado y ahora debemos enfrentar el presente.

—¿Tiene algún presentimiento para este Clásico?

—Por ahora, no, es un duelo impredecible, como siempre. El Madrid cuenta con un gran equipo y un jugador excepcional capaz de hacer cosas que otros no pueden. Nosotros lo tuvimos con Messi, es algo similar y sabemos lo que significa tener a un jugador tan diferencial de tu lado.

No sé si llamarlo miedo, pero Mbappé me impone mucho respeto. Es diferencial

Joan Gaspart, expresidente del Barcelona (2000-2003).

—Se refiere a Mbappé…

—Así es. Me parece un jugador fabuloso que está salvando al Madrid en cada partido. No sé si llamarlo miedo, pero Mbappé me impone mucho respeto. En general, todos los jugadores del Madrid son intimidantes, pero él lo es más, por mucho. Nuestro entrenador tendrá que encontrar la forma de detenerlo. El problema es que este chico supera la normalidad y tiene recursos para inventar y romper esquemas.

—Vinicius es muy visceral, como usted…

—Como jugador me parece excepcional y, cuanto a su comportamiento, poco le puedo aconsejar sabiendo cómo soy yo (risas). Si yo hubiera sido futbolista me habría parecido mucho más a Vinicius que a cualquier otro. Tiene un carácter muy especial y yo lo comprendo, pero con los años se irá calmando.

—¿Le vale un empate?

—Me vale ganar por 0-1 en el último minuto con un penalti injusto (risas). Realmente lo que quiero es ganar, de cualquier forma.

—¿Cómo valora la gestión de Laporta?

—Siempre me he considerado presidencialista, sin importar quién esté al mando. Ha sido muy valiente al involucrarse en una obra espectacular en el Camp Nou en un momento económico difícil. Eso quedará para la historia. En términos deportivos, las cosas van bien y está apostando por la cantera. En el lado negativo, creo que la grada de animación debería haber continuado por el apoyo que brindaba y que las obras del estadio se están retrasando más de lo esperado. Le pondría una buena calificación.

La idea de Florentino con la Superliga era buena y yo creía en ella

Joan Gaspart.

—Se está desvinculando de la Superliga…

—La propuesta de Florentino era buena y yo creía en ella. De hecho, los cambios que ha implementado la UEFA la acercan bastante a lo que era la Superliga. Sin embargo, luchar contra el poder no es recomendable, y el poder en Europa está en manos de la UEFA. Creo que Laporta ha sido inteligente. Florentino, con su influencia, puede permitirse estar enfadado, pero el Barça no, así que es prudente dejar el proyecto en el camino.

—Usted tuvo un papel clave en los fichajes de Maradona, Romario, Ronaldo, Rivaldo… ¿De cuál se siente más orgulloso?

—Solo intentaba ejecutar lo que me pedían los técnicos. Algún jugador se me escapó, especialmente Platini. Negocié con él, pero prefirió irse a la Juventus. Maradona, en particular, fue especial. No logré ficharlo en el primer intento, cuando estaba en Argentinos Juniors, pero luego lo conseguí cuando estaba en Boca. A todos les tenía mucho cariño y fueron amigos.

—Excepto uno…

—Por supuesto, Figo no. Su marcha fue un duro golpe emocional, sobre todo por cómo se dio. Al Madrid se fueron jugadores como Schuster y Laudrup, y otros hicieron el camino inverso, pero eso lo entendí como parte del juego. Sin embargo, lo de Figo fue una traición. Florentino, al que considero uno de los mejores empresarios del mundo, se comportó mal conmigo. Ambos tenemos parte de culpa, pero él dejó de lado los compromisos morales y personales que había asumido. Dolió mucho.

“No hay rencor; si un día Figo necesitase mi sangre, se la daría”

Joan Gaspart, presidente del Barça cuando el portugués fichó por el Real Madrid.

—Estuvo en el palco de Montjuïc como asesor de la UEFA…

—Y la afición me lo recriminó, como era de esperar. La gente tiene memoria. No me encontré con él, pero si lo hubiera hecho, no le habría saludado y seguramente él a mí tampoco. Es algo mutuo. No hay que odiar, pero tampoco olvidar. A mis nietos les explico por qué no me cae bien y ellos lo entienden.

—¿Aún le guarda rencor?

—Ya no. Ha pasado un tiempo. Además, si algún día necesita mi sangre, le aseguro que se la daría. Así de claro. Deportivamente nos hizo mucho daño, pero hay que separar las cosas.

Me habría gustado quitarle al Madrid a Butragueño y Casillas

Joan Gaspart, directivo del Barcelona entre 1978 y 2003.

—¿Qué jugador le habría gustado quitarle al Madrid?

—Muchos. Por ejemplo, a Butragueño y a Casillas. Y hubo uno que pudo ser culé y terminó triunfando en el Madrid cuando yo ya lo tenía firmado.

—¿Hugo Sánchez?

—Exacto. Cuando estaba en el Atleti, lo firmé y celebramos en un restaurante. Tenía el apoyo de la junta directiva, pero nuestro entrenador, Terry Venables, no lo quería y no hubo manera de convencerlo. Se fue al Madrid, ganó cinco ligas seguidas y fue cinco veces máximo goleador.

El madridismo debería haber hecho un monumento a Venables por haberles regalado a Hugo Sánchez

Joan Gaspart.

—¡Vaya favor le hizo Venables al Real Madrid!

—Los madridistas deberían haberle hecho un monumento (risas). Fue un verdadero regalo. La historia habría cambiado si hubiera venido con nosotros, porque no se trataba de un compromiso verbal, estaba todo concretado. Tengo el contrato en mi casa. Habría hecho en el Barça lo mismo que en el Madrid. Fue un gran error. En su lugar, trajimos al escocés Archibald…

—Laporta insinúa una mano blanca en los arbitrajes…

—No es un espectáculo ni una pose. Recuerdo cuando el Madrid nos robó a Di Stéfano. Tenerlo junto a Kubala habría sido histórico. Siempre hemos pensado que el Madrid ha tenido cierto favoritismo que solo hemos podido vencer cuando hemos sido claramente superiores.

—Pero el Barça ha estado pagando a Negreira 17 años…

—Es falso que hayamos pagado a Negreira para recibir favores arbitrajes. Tuvimos un acuerdo con él, pero para prestar otros servicios. Si hubiera sido para eso, alguno de los cientos de árbitros que nos han pitado habría dicho algo, y hasta ahora nadie lo ha hecho. Tal vez eticamente se podría discutir, pero no hicimos nada ilegal.

El tema de Negreira es una bandera que les conviene a nuestros enemigos; no hay pruebas de lo que nos acusan.

Joan Gaspart, exdirectivo del Barcelona.

—¿Cree que el caso acabará sin castigo?

—Eso espero, porque no hay pruebas de lo contrario. Negreira es una bandera que les conviene a nuestros rivales, pero espero que, cuando todo se aclare, aquellos que han puesto en duda la honorabilidad del Barça pidan disculpas.

—Se ha suspendido el Villarreal-Barça…

—Yo no estaba a favor de que se jugara ese partido en Miami, pero el fútbol moderno se mueve por dinero.

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