Génova 13 instruye a Azcón a agilizar su acuerdo con Vox para resolver la situación en Extremadura.
Los resultados de las últimas elecciones autonómicas ponen a prueba las relaciones entre el Partido Popular y Vox para las respectivas investiduras. Mientras la situación se complica en Extremadura, Génova confía en que las negociaciones en Aragón sean más fluidas, especialmente por la buena relación que existe entre Jorge Azcón y Santiago Abascal.
Una sintonía cultivada a lo largo de los años que puede facilitar el entendimiento en esa comunidad y, a su vez, desbloquear la situación en Extremadura. La dirección nacional del PP ha pedido calma mientras esperan que las conversaciones en Aragón suavicen estas negociaciones.
Negociación en Extremadura
Desde el 21 de diciembre, día de las elecciones extremeñas, PP y Vox solo han tenido tres reuniones. La presidenta en funciones, María Guardiola, ha confirmado que se presentará a la investidura en las próximas semanas -el 3 de marzo es el plazo límite para el primer pleno- aunque sin apoyos. Guardiola, que ganó las elecciones con 29 diputados -43,2% de los votos- sostiene que su «deber» es formar Gobierno. «Somos la primera fuerza política, con una significativa ventaja, y sumamos más que toda la izquierda», ha recordado recientemente.
Por su parte, Vox -a través de su secretario general, Ignacio Garriga- anunció este martes su «no rotundo» a apoyar la investidura porque el PP «no ha comprendido el mandato de las urnas» y no ha ofrecido «garantías» para implementar las políticas de su formación, aunque ha señalado que están «dispuestos a negociar».
Por el momento, el desacuerdo persiste. PP y Vox no lograron un consenso para la formación de la Asamblea de Extremadura -Vox aspiraba a la presidencia- ni para el puesto de senador autonómico que, en la anterior legislatura, Guardiola concedió a los de Abascal.
Vox no tiene prisa por alcanzar un acuerdo y tampoco teme una repetición de elecciones. El PP, mientras tanto, espera una respuesta de Vox a la propuesta que enviaron la semana pasada para negociar, un documento programático inspirado en sus propuestas para los presupuestos que Guardiola rechazó en ese momento, lo que llevó al adelanto electoral.
Vox aborda este ciclo electoral desde una posición de fuerza que antes no tenía. En Aragón, pasaron de siete a 14 escaños; en Extremadura, de cinco a 11. Sin embargo, el PP reivindica que ellos han ganado ambos comicios –26 diputados en Aragón y 29 en Extremadura-. Alberto Núñez Feijóo reclamó este lunes la oportunidad de «entenderse con responsabilidad» y Abascal advierte que cualquier negociación debe incluir «un cambio de rumbo político».
A pesar de ello, en Génova existe confianza en que el acuerdo en Aragón sea relativamente sencillo y sirva para desbloquear la negociación en Extremadura -si Guardiola no tiene éxito en la primera votación, se abrirá un nuevo plazo hasta el 4 de mayo para buscar apoyos- y también en Castilla y León.
Esta región, que irá a las urnas el 15 de marzo, fue la primera en la que PP y Vox compartieron gobierno. El pacto se rompió en el verano de 2024 tras la decisión de la cúpula nacional de Vox de dar por finalizados los acuerdos autonómicos con los populares por el reparto de menores extranjeros no acompañados.
Desde entonces, Mañueco ha reivindicado su mandato en solitario, aunque -con los antecedentes de Extremadura y Aragón- no cierra la puerta a futuros pactos. En los últimos días, ha enviado mensajes a Vox, recordando que tuvieron responsabilidades de gobierno y que decidieron abandonar.



