Grupos sociales de Tetuán discuten la exclusión y desigualdad en un barrio con dos caras y múltiples voces.


El 10 de marzo, aunque era un día laborable, el nuevo local de Espacio Bellas Vistas estaba abarrotado. Había más personas sentadas en el suelo y de pie que en las numerosas sillas organizadas en un gran óvalo, rodeando el espacio comunitario de la calle Adrián Pulido. La reunión, titulada Tetuán ante la exclusión, ofreció un espacio para discutir sobre desigualdad y apoyo mutuo, a nivel barrial. Fue convocada por Invisibles de Tetuán, quienes presentaron la quinta edición de su Radiografía social de Tetuán. Los oradores eran actores locales, ya fueran personas directamente excluidas o comprometidos en la lucha contra la desigualdad.

Jessica, de la Organización de Vivienda de Tetuán, compartió su experiencia personal, teniendo que enfrentar tres desahucios a lo largo de su vida y dedicando numerosas horas a la lucha contra este problema. Francisca, de la Despensa Solidaria de Chamberí, que ha estado ubicada en Tetuán por años, expuso el modelo de trabajo horizontal del colectivo, donde son los propios beneficiarios quienes recogen los alimentos en la entrada de los supermercados. Ana, del Sindicato de Vivienda de Tetuán, brindó una perspectiva más joven sobre la lucha contra los desahucios, mientras que Marta, representante del proyecto europeo JUST4CARE, introdujo conceptos de pobreza y desigualdad climática.

El debate fue dinámico, y varios representantes de otros colectivos intervinieron durante las preguntas, enganchando a los estudiantes de Integración Social del Instituto Príncipe Felipe del Barrio del Pilar, quienes también participaron en la conversación.

Invisibles de Tetuán, el colectivo anfitrión, es un grupo vecinal que surgió del entorno de las asambleas del 15M en Tetuán y ha estado trabajando en torno a la desigualdad en el barrio desde diciembre de 2013. Su creación se dio tras el intento del Ayuntamiento de Madrid de precintar el local del Banco de Alimentos de la Asamblea Popular de Tetuán del 15M. En ese entonces, los alimentos se almacenaban en un espacio prestado por la Asociación Vecinal Cuatro Caminos-Tetuán, que se situaba junto al Mercado de San Enrique. Aprovechando las habilidades desarrolladas por los activistas en grupos de vivienda, se organizó un Stop Precinto.

Poco después, el colectivo Invisibles fue presentado públicamente a través de una impactante acción destinada a visibilizar en el espacio público lo que la sociedad a menudo ignora. Las calles de Tetuán se llenaron de carteles donde vecinos vulnerables miraban desde los muros hacia los transeúntes. Acompañando estas impresionantes fotografías, se incluían datos duros sobre la situación social de las personas retratadas. “Como yo, en Tetuán somos 8400 personas paradas, sin prestación ni renta básica”, se podía leer, por ejemplo.

Desde entonces, Invisibles ha continuado su trabajo sobre la desigualdad, siguiendo el mismo enfoque con el que comenzaron: tratándose mutuamente como compañeros. Esto se traduce en un apoyo práctico para ayudar a las personas a enfrentar la burorepresión relacionada con la Renta Mínima de Inserción o el Ingreso Mínimo Vital, así como una labor teórica mediante la realización de informes independientes, como sus radiografías de Tetuán, cuya quinta versión fue presentada recientemente en Espacio Bellas Vistas.

La radiografía del distrito se centra en la desigualdad y el estado de los servicios sociales en Tetuán, analizando de manera rigurosa cada sección abordada en el documento: rentas, pobreza, prestaciones públicas, desempleo, vivienda y salud, entre otros aspectos que ilustran, de manera clara, la calidad de vida del vecindario.

El documento refuerza la idea de que Tetuán es un distrito con una rica diversidad de acentos y colores, pero también uno donde la desigualdad social está presente y la crisis de la vivienda es un factor significativo que contribuye a la expulsión de parte de la población. “Una línea directa es que hay una gran desigualdad social”, afirmó Carlos Pereda, sociólogo de Invisibles de Tetuán, durante el encuentro.

En las últimas dos décadas, el distrito ha crecido un 10%, a pesar de algunas caídas demográficas, como las que siguieron a la crisis de 2008. Actualmente, Tetuán se clasifica como el sexto distrito de la ciudad con más personas nacidas fuera de España (58.936, 35,4%), y es el único del norte que presenta esta característica. Las cifras son aún más elevadas en los cuatro barrios al oeste de Bravo Murillo, y hay hasta ocho secciones censales donde el 50% de los vecinos nacieron en el extranjero. Muchos migrantes han conseguido la nacionalidad española (un 38%), y un cuarto de las unidades familiares en Tetuán son familias mixtas, en las que al menos un miembro tiene nacionalidad extranjera.

La desigualdad afecta especialmente a muchos de los vecinos nacidos en otros países; de este modo, las personas extranjeras con rentas muy bajas (menos de 5000 euros por persona) son significativamente más que las españolas. Si la renta se distribuyera equitativamente entre las familias, estas tendrían ingresos promedios de 42.500 euros.

“La renta de los hogares se reparte a lo largo de las 117 secciones electorales con una marcada desigualdad: mientras los dos barrios entre Bravo Murillo y la Castellana concentran el 100% de las secciones de renta alta y el 85% de renta media-alta, los cuatro barrios a la izquierda (Almenara, Valdeacederas, Berruguete y Bellas Vistas) contienen el 100% de las secciones de renta baja”, se detalla en el informe.

Este escenario se produce en un contexto donde la vida en Tetuán se está volviendo insostenible. En los últimos tres años, los alquileres han registrado un aumento del 40% y los precios de compra un 36%. “Según el Catastro de 2024, Tetuán cuenta con 80.733 inmuebles de uso residencial, lo que podría cubrir las 71.701 viviendas reconocidas por el Padrón municipal en ese mismo año”, se menciona en el documento. Sin embargo, esta no es la realidad y el problema parece estar empeorando con el aumento de apartamentos turísticos en el distrito.

La desigualdad en el distrito de Tetuán se presenta como un rompecabezas social lleno de matices que trasciende la noción convencional de las famosas dos aceras. La realidad es compleja y, en ocasiones, sus sombras quedan ocultas detrás de los datos estadísticos, distorsionados por el perfil socioeconómico de los habitantes de la Castellana y por la falta de atención al territorio en cuestión. En este contexto, el laborioso y constante trabajo de Invisibles de Tetuán cobra una gran relevancia. Este trabajo diario implica tratar con personas que tienen nombres y rostros; enfrentarse a las instancias más resistentes de la administración y colaborar con los movimientos sociales de Tetuán. Es esta dedicación la que explica por qué decenas de personas de diversas generaciones se reúnen para abordar el tema de la exclusión social.

CONSULTAR LA QUINTA EDICIÓN DE LA RADIOGRAFÍA SOCIAL DE TETUÁN:

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