Guardiola considera que, a pesar de un cierre de campaña errático del PP, la mayoría absoluta sigue siendo una opción: “Nuevamente cometimos un error en la última semana” | Elecciones Extremadura 21-D


Algunos líderes populares bromean al decir que al PP le persigue “el fantasma de 2023”. Todo marcha bien durante la campaña, pero al final, en el último momento, algo se complica. “Una vez más, como le sucedió a Feijóo en las generales de hace dos años, acumulamos errores en la última semana”, se queja un dirigente sobre la recta final de María Guardiola, que ha estado marcada por tropiezos.

Según dirigentes de diferentes sectores y barones populares, la presidenta de Extremadura y candidata del PP a la reelección cometió un error al dejar la silla vacía en el debate electoral de TVE y “exagerar” el robo de 124 votos guardados en la caja fuerte de una oficina de Correos en un municipio de 4.500 habitantes en Badajoz, que la Guardia Civil ha atribuido a delincuencia común.

El final errático y agitado también ha influido en el equipo de la presidenta, que confiesa en privado que las últimas 48 horas les han sobrado. A pesar de eso, Guardiola tiene confianza en obtener un gran resultado este domingo e incluso en conseguir la mayoría absoluta, lo cual ninguna encuesta ha anticipado, según fuentes de su entorno.

La candidata del PP cerró la campaña este viernes de manera atípica, sin mítines, paseando desde primera hora por una decena de pueblos, atravesando las dos provincias, Cáceres y Badajoz. En Almendralejo (Badajoz, 34.000 habitantes), Guardiola llegó a las seis de la tarde y caminó bajo la lluvia a lo largo de la Calle Real saludando a los comerciantes.

Rodeada por un grupo de militantes del PP, la presidenta extremeña repartió besos y selfies, recibiendo en su mayoría palabras de aliento, aunque también se encontró con algunas críticas. Una mujer de mediana edad, bajo un paraguas, se acercó y le dijo: “Al campo nos tenéis abandonados”. Guardiola se detuvo, le explicó sus inversiones y al final se disculpó: “40 años [por los años de Gobiernos del PSOE, aunque fueron 36] no se cambian en solo dos”.

Después de dos años en el Gobierno y unas elecciones anticipadas debido al fracaso del pacto con Vox, el PP espera un resultado positivo este domingo. Los populares extremeños creen que están en condiciones de luchar por la mayoría absoluta, fijada en 33 escaños (ahora tienen 28), aunque ninguna encuesta señala esa posibilidad. Desde Génova se rebajan las expectativas, pero en el entorno de Guardiola piensan que está al alcance y que el riesgo es “quedarse a las puertas”. Sostienen que, aunque Vox -su principal rival en estas elecciones, con un PSOE a la baja- crezca mucho e incluso duplique sus resultados (de los 5 diputados actuales a nueve o diez), la desmovilización de la izquierda podría ser tan alta que permitiría al PP alcanzar un hito inédito en este feudo socialista. Los socialistas, que empataron en escaños con el PP en 2023, estarían ahora, según los datos de los populares, en su “suelo histórico”, pero nadie se atreve a predecir hasta dónde llegará ese suelo.

La incógnita que atraviesa al PP es si los errores de la última semana de campaña han podido truncar la posibilidad de alcanzar la mayoría absoluta. “No ir a un debate es un error, punto, no hay que darle más vueltas. No sé si provocará un vuelco, porque la ventaja de Guardiola es la distancia que tiene con el PSOE, pero desde luego no le favorece. Tampoco la exageración del robo de votos”, analiza un dirigente nacional. La controversia sobre el hurto en la oficina de Correos, que la presidenta calificó de “robo de la democracia”, permitió al PP desviar la atención de la polémica en torno al chófer de Guardiola, que el Gobierno extremeño se vio obligado a cesar tras conocerse que fue condenado “por coacciones leves” en relación con un delito de violencia de género. Además, el chófer era cercano a la familia de la presidenta.

“Lo de que es un error no ir al debate ya lo aprendimos con Feijóo, en campaña hay que darlo todo”, señala un barón del PP, quien también opina que “lo del vídeo de los votos fue una equivocación”. “Parece que se ha puesto nerviosa al final, está pidiendo la hora”, se escucha en el PP.

Guardiola se juega todo este domingo tras una campaña muy personalista, con un enfoque regional, con escasa presencia de Alberto Núñez Feijóo y sin barones populares, a diferencia de las campañas que hacía el líder del PP cuando era presidenta de la Xunta de Galicia. La candidata ha optado por un “perfil bajo y plano”, según algunos en el PP, con pocas entrevistas y escasos mítines para no movilizar a la izquierda y tratar de evitar errores.

Apenas ha buscado confrontación, salvo con Santiago Abascal, el líder de Vox, a pesar de que si no logra la mayoría absoluta estará obligada a pactar con él. El enfrentamiento con Abascal ha resultado controvertido dentro del PP. El líder de Vox sugirió que pediría su cabeza si tuviera la llave del Gobierno, y ella le contestó tildándolo de “machista”, en una tensión personal que podría dificultar un acuerdo entre ambos si es necesario. Sin embargo, desde el equipo de campaña del PP extremeño explican que esos mensajes estaban planificados y que Guardiola se dirigía intencionadamente a las mujeres, que pueden inclinar la balanza hacia la mayoría absoluta, ya que el voto femenino es clave para impactar al PSOE.

Todas estas decisiones—no acudir al debate, confrontar con Abascal o pedir una presencia limitada de Feijóo—han sido tomadas por Guardiola junto a su equipo, y en ocasiones han sido malinterpretadas por la dirección del PP, lo que ha generado una tensión subyacente. La candidata popular ha cultivado un perfil propio, ha llevado a cabo la campaña que ha querido y, si fracasa, es consciente de que la esperarán.

“Que nadie se quede en casa este domingo porque vamos a seguir transformando Extremadura”, instó Guardiola a sus seguidores este viernes durante el cierre de campaña en Badajoz, en una zambomba flamenca, en la que tampoco estuvo acompañada por la cúpula nacional. “Yo confío en que el trabajo siempre, siempre, da resultados. Y aquí lo único que hemos hecho es trabajar”, reflexionó. Finalizando con un tono optimista a pesar de las dificultades, pidió a los suyos que ignoraran el “ruido” y se entregaran al espíritu navideño para lograr la victoria electoral. “Hemos hablado mucho, hay mucho ruido ahí fuera. Que se enfaden otros, es Navidad, que nos inunde la paz y el amor”, concluyó Guardiola, entre gritos de “¡presidenta, presidenta!”.

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