Iker Jiménez relata por primera vez su llegada a Madrid en los años 80 para transformar su vida.
Iker Jiménez ha compartido, por primera vez, un episodio clave de su vida: su llegada a Madrid a finales de los años 80. Este viaje familiar se ha vuelto fundamental para comprender no solo su carrera mediática, sino también su perspectiva sobre la vida, el trabajo y el éxito. El periodista y comunicador, líder de Cuarto Milenio desde 2005 y de Horizonte desde 2020 en Cuatro, recordó esta experiencia en una entrevista con el periodista Rafael Alejandro Escalona, donde revivió aquel cambio vital con una mezcla de emoción, memoria detallada y reflexión profunda.
La historia de Iker Jiménez no puede concebirse sin Madrid, ni sin un viaje que, a pesar de la falta de grandes recursos materiales, estaba lleno de expectativas e idealismos. «Para mí, no es ningún sumidero», comenta al inicio de su relato, situando al oyente en el verano de 1987. «Yo llegué a Madrid un día del verano de 1987. Vine con mis padres en un Renault 18», recuerda.
Aquel vehículo transportaba todas las pertenencias de la familia, que aunque no eran muchas, eran suficientes para comenzar una nueva etapa. «Básicamente, era una furgoneta donde llevábamos todas nuestras cosas, que eran pocas», añade, enfatizando la modestia material con la que enfrentaron el cambio.
¿Cómo fue su primera vez en Madrid?
La primera noche en la capital permanece grabada en su mente con una claridad casi cinematográfica. Jiménez recuerda con detalle el trayecto inicial por el Paseo de la Castellana, una avenida que, para alguien que nunca había estado en Madrid, encapsulaba la magnitud y la promesa de la ciudad. «Lo recuerdo como si fuera ayer. Las palabras de mi padre mientras avanzábamos por la Castellana me impresionaron, porque nunca había estado en la ciudad», relata. Ese viaje fue una excelente oportunidad para la familia. «Mi padre me dijo: venimos a esta ciudad a triunfar, en el mejor sentido de la palabra. A ser buenas personas, a triunfar y cumplir nuestros sueños», recuerda Iker.
El impacto visual también jugó un papel crucial en esa primera impresión. El entonces edificio de Caja Madrid, imponente y simbólico, pasó a convertirse para el joven Iker en una imagen asociada al vértigo del cambio. «Me dejó sin palabras», confiesa. Era el reconocimiento de que dejaba atrás Vitoria, su entorno conocido, sus amigos y una vida que él mismo define como “bastante apacible”. La mudanza significaba una ruptura clara con la seguridad de lo familiar para abrirse a una incertidumbre llena de oportunidades. «Dejaba a mis amigos atrás, dejaba mi mundo atrás», admite.
Este concepto del «sueño madrileño» ocupa un lugar central en su reflexión. En su familia, explica, se vivía con una intensidad análoga al célebre sueño americano. «Si el sueño americano existe, el madrileño también, al menos para nosotros lo era», asegura. Madrid representaba un espacio de oportunidades, esfuerzo y ascenso, basado más en el trabajo y la constancia que en el origen. Una percepción que, según Jiménez, se vio confirmada por la ciudad que encontró al llegar.
El nuevo proyecto de Iker Jiménez
Iker Jiménez en su programa. (Foto: Cuatro)
Casi cuatro décadas después de aquel viaje en un Renault 18, la figura de Iker Jiménez vuelve a ocupar un lugar de especial relevancia en el panorama televisivo. Mediaset ha optado por realizar cambios en uno de los tramos más estratégicos de la parrilla, el access prime time, con una estrategia que involucra tanto a Telecinco como a Cuatro. A partir del lunes 26 de enero y, al menos durante un mes, el grupo pretende estabilizar los resultados de Telecinco y, al mismo tiempo, aprovechar el buen momento de Horizonte, el programa que Jiménez conduce desde 2020.
La estrategia combina una apuesta conservadora con otra de mayor riesgo. Por un lado, el regreso de First Dates al access de Telecinco, donde se emitirá de lunes a miércoles, recuperando una fórmula que ya había demostrado resultados progresivamente positivos el pasado verano. Por otro lado, una presencia reforzada de Iker Jiménez en una franja de alto valor publicitario, lo que muestra una clara confianza en su capacidad para atraer y fidelizar audiencia.
Tras cerrar 2025 con mínimos históricos, Telecinco necesita formatos reconocibles y sólidos que puedan competir en un horario especialmente disputado frente a El hormiguero y La Revuelta, dos programas que han complicado el access para cualquier alternativa.
En este contexto, la trayectoria de Jiménez, que desde el principio ha estado marcada por la decisión de considerar a Madrid como un escenario de oportunidades, adquiere una lectura casi circular. Aquella llegada en 1987, llena de incertidumbre y de ambiciones familiares, no solo formó su carácter y visión profesional, sino que continúa resonando hoy en un momento en que su figura juega un papel clave en la estrategia de uno de los grandes grupos audiovisuales del país. La ciudad que lo impresionó desde la ventanilla de un coche sigue siendo, décadas después, el escenario donde se define gran parte de su presente y futuro.



