impedir que triunfe en la enseñanza en línea
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Detrás de esta ofensiva regulatoria se encuentra un factor que motiva el accionar del Gobierno: el incremento de la educación online, que avanza en un entorno donde la educación pública ha quedado rezagada.
Mientras el Ejecutivo de Pedro Sánchez refuerza los controles sobre las universidades privadas y elabora una norma específica para la Formación Profesional, el modelo digital se está afirmando como uno de los principales impulsores del sistema educativo superior.
Y en este ámbito, actualmente, está mayormente controlado por entidades privadas.
Las cifras lo corroboran. De acuerdo con datos recabados por la nueva plataforma Universidades Virtuales, el sistema universitario español ha experimentado en la última década una transformación estructural.
En el curso 2019-2020, las universidades a distancia alcanzaron los 264.857 alumnos matriculados, el 16,2% del total.
En el curso 2024-2025, esa proporción ha ascendido hasta el 18,5%, con 338.193 estudiantes sobre un total de más de 1,8 millones.
En la actualidad, España cuenta con seis universidades digitales oficialmente reconocidas. Solo una de ellas es pública (la UNED), que ha estado sumida en un rescate financiero anunciado hace meses por el mismo Pedro Sánchez.
Por otro lado, hay cinco centros privados. Para comparación, Italia tiene once.
El crecimiento no es solo académico, sino también económico. En 2024, la educación a distancia alcanzó en España un valor de 2.935 millones de euros, con una expansión interanual del 8,5%, tras el 9,5% registrado en 2023. El sector no solo está en expansión: se está consolidando.
El reto es que esos alumnos no se matriculan en la UNED y en las universidades públicas de España: aunque ofrecen formaciones online para grados específicos, no tienen la capacidad de oferta que poseen las privadas.
Una tendencia similar se manifiesta en la Formación Profesional.
Según datos recientes del Gobierno de España, la FP cuenta ya con 1.085.259 estudiantes en el curso 2022-2023, un 32,6% más que hace cinco años, conforme al informe de Estadísticas de Formación Profesional del Sistema Educativo (2024) del Ministerio de Educación, FP y Deportes.
Sin embargo, lo más notable es el crecimiento de la modalidad online: representa el 19% de todas las matriculaciones y ha aumentado un 171% en cinco años.
En los ciclos formativos de grado superior, la FP a distancia ya supone el 25,6% de la matrícula; en grado medio, el 13,5%. Solo el Grado Básico sigue siendo completamente presencial.
En el último curso evaluado (2022-2023), la enseñanza online de FP creció un 15,3% en grado superior y un 11,3% en grado medio.
Adicionalmente, es pertinente señalar el informe de CCOO, recientemente publicado por EL ESPAÑOL, que ya avisó que la educación privada estaba acaparando la oferta digital porque la pública no se ha adaptado con suficiente celeridad ni ha desarrollado una red online competitiva.
El Rol de la UNED
En el ámbito universitario, la UNED es la única universidad pública nacional especializada en la enseñanza a distancia.
El Gobierno ha comenzado acciones para reforzar su financiación y ampliar su oferta, especialmente en másteres habilitantes, que son uno de los sectores más lucrativos en la educación privada. La expansión de estos programas es clave.
De acuerdo con la Conferencia de Decanos y Decanas de Psicología de las Universidades Españolas, el 85% de las plazas ofertadas en el curso 2024-2025 para el máster habilitante en Psicología General Sanitaria —indispensable para ejercer en consulta— pertenecen a instituciones privadas.
De las 9.945 plazas disponibles, 8.393 son privadas y 1.532 son públicas. La misma situación se presenta en los másteres habilitantes para el profesorado, donde la oferta online con un día de clase virtual, generalmente los sábados, domina el mercado.
El costo de estas formaciones supera los 6.000 euros por un año. Proporcionan a los alumnos, en su mayoría profesionales que ya están en el mercado laboral, la flexibilidad que requieren.
Si el Ejecutivo logra potenciar la oferta habilitante de la UNED y, al mismo tiempo, restringe la creación de nuevas universidades virtuales privadas mediante requisitos más severos, la educación a distancia pública podría recuperar parte de su influencia.
Lo mismo ocurre con la Formación Profesional. Según el mencionado informe de CCOO, el problema radica en que hay muy poca oferta de FP online en la educación superior pública.
De hecho, el organismo paralelo a la UNED para la FP es el Centro para la Innovación y Desarrollo de la Educación a Distancia (CIDEAD). Aunque en la web oficial del Ministerio de Educación no se muestran los número exactos de plazas disponibles, se trata de un programa bastante reciente.
Según el Boletín Oficial del Estado (BOE), hasta 2021, este centro no contaba con autorización para ofrecer la modalidad de enseñanzas de FP online.
Curiosamente, el sistema público tuvo una oportunidad histórica para establecer el modelo online durante la pandemia. La covid-19 forzó a universidades y centros públicos a digitalizarse rápidamente.
No obstante, tras superar la emergencia sanitaria, el modelo híbrido no se consolidó como una estrategia estructural de enseñanza pública. En contraste, la formación privada transformó esa transición forzada en un modelo de negocio permanente.
Hoy en día, casi uno de cada cinco estudiantes universitarios está cursando sus estudios a distancia, y una cuarta parte de los alumnos de FP superior lo hace online.
En este contexto, los dos reales decretos que regularán la formación superior privada no solo pueden interpretarse como un respaldo a la «calidad,» como insiste el presidente del Gobierno, sino que también se pueden ver como una reacción a un mercado educativo que crece al margen del ámbito tradicional del Estado.



