Irán desafía a Trump al nombrar a Mojtaba Jameneí como sucesor de su padre en la dirección de la República Islámica | Internacional
Irán ha designado al clérigo Mojtaba Jameneí como sucesor de su padre, el fallecido Ali Jameneí, en una decisión anunciada este domingo por varios medios oficiales iraníes. Esta designación, siendo la tercera en 47 años de historia de la República Islámica, representa un desafío directo al presidente de Estados Unidos, Donald Trump, quien días atrás catalogó su posible elección como “inaceptable”. Horas antes de la confirmación del nombramiento, Trump había alertado que el nuevo líder iraní “no duraría mucho” sin su aprobación. Israel también ha amenazado con eliminar “cualquier sucesor” de Ali Jameneí, quien tenía 86 años y fue asesinado en un bombardeo en Teherán el 28 de febrero, coincidiendo con el inicio de la guerra.
La designación del segundo hijo del fallecido líder supremo es, ante todo, “un gesto provocador” hacia Trump y Estados Unidos, había anticipado el investigador iraní Ali Alfoneh del Instituto de Estudios Árabes del Golfo (AGSI, por sus siglas en inglés). Según este experto, en un correo desde Washington, su elección representa un “desafío claro a Estados Unidos e Israel”. Con esa decisión, el régimen islámico le envía a Trump un mensaje: “Si elimináis a un Jameneí, elegiremos a otro”, resumió. Jameneí además es un clérigo que se cree mantiene fuertes vínculos con el aparato militar iraní y su principal componente, la Guardia Revolucionaria.
Seyed Mojtaba Jameneí —Seyed es el título que se otorga a los descendientes directos del profeta Mahoma— nació en Mashhad, en el este de Irán, hace 56 años. Se conoce poco de él, señala Alfoneh, pues “nunca ha concedido entrevistas y solo se presenta en público dos veces al año: en los desfiles del día de la Revolución, el 11 de febrero, y del día de Al Quds (Jerusalén), el último viernes del mes de Ramadán”.
Entre lo que sí se sabe, se registra su breve participación en la guerra entre Irán e Irak en 1986, cuando con 17 años se unió al batallón Habib ibn Mazaher de la 27.ª División Mohammad Rasulollah, vinculada a la Guardia Revolucionaria. También que, tras el nombramiento de su padre como líder supremo en 1989, comenzó a involucrarse en el sistema de poder hasta convertirse en un vínculo entre la oficina del líder supremo, la milicia Basij, que también depende de la Guardia Revolucionaria, y el aparato de seguridad. Lo hizo sin ganar notoriedad en la opinión pública iraní, permaneciendo en la sombra.
Esta imagen opaca se complicó aún más a finales de enero, cuando una investigación de Bloomberg lo relacionó con una compleja red millonaria de inversiones y propiedades en Europa y Oriente Próximo, atribuyendo dicho entramado financiero a la venta de petróleo iraní eludiendo sanciones internacionales. Las autoridades iraníes lo han negado rotundamente.
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La elección de este clérigo repite, en un aspecto, el proceso que llevó al nombramiento de su padre en 1989. Cuando Ali Jameneí fue escogido como el sucesor del fundador de la República Islámica, Ruholá Jomeini, no contaba con las credenciales religiosas necesarias. No solo no era un marjá (una fuente de emulación para los chiíes), sino que ni siquiera ostentaba el rango de ayatolá, siendo un hojatoleslam, un grado clerical inferior. Con el tiempo, fue elevado al estatus de ayatolá.
Con su hijo parece haber sucedido algo similar. Hasta ahora, se creía que su rango era el de hojatoleslam. Sin embargo, la Asamblea de Expertos que lo ha elegido y los medios iraníes ya lo mencionan como ayatolá, sugiriendo que ha alcanzado esa jerarquía superior.
Una diferencia notable con su padre es que Mojtaba Jameneí no cuenta con una trayectoria política conocida ni ha ocupado puestos relevantes en las instituciones iraníes, más allá de su actuación en las sombras. Antes de ser nombrado líder supremo, Ali Jameneí fue presidente de Irán entre 1981 y 1989.
“Es posible que no cumpla a cabalidad con los requisitos constitucionales para el liderazgo, tal como se detallan en el artículo 109 de la Constitución”, recalca Alfoneh, que también apunta al principal impedimento que se consideraba para la ascensión del hijo del fallecido líder. Esa barrera era “el hecho de que un régimen que se opone a la monarquía”, como es la República Islámica —establecida tras la revolución que derrocó la dinastía Pahleví en 1979—, “generalmente rechaza un liderazgo hereditario”. Según varias fuentes del régimen iraní, el propio Ali Jameneí, siendo vivo, desestimó a su hijo como sucesor por esa razón. La guerra podría haber contribuido a eliminar ese obstáculo.
Otras circunstancias trabajan a favor de Mojtaba Jameneí. La primera es que el pasado jueves Trump calificó su elección de “inaceptable” y se atribuyó un supuesto derecho a intervenir en la elección del nuevo líder iraní. Esas declaraciones probablemente le otorgaron un apoyo adicional al convertir su designación en un desafío a Trump, uno de los dos países a los que se ha declarado la guerra contra Irán.
Un “mártir viviente”
Otro punto a su favor, señala Alfoneh, es que Israel intentó asesinarlo recientemente en un bombardeo. Mojtaba Jameneí sobrevivió, aunque resultó herido. Ese intento fallido de asesinato y el “martirio” de su padre, madre, esposa, hijo y hermana —todos fallecidos en el bombardeo del complejo del líder supremo dirigido a eliminar a Ali Jameneí— le han conferido un aura especial: la de ser un “mártir viviente”, enfatiza el experto. Este concepto chií se refiere a alguien que ha sido herido, física o moralmente, en un intento de asesinato o en una guerra sagrada, mostrando así su devoción a Dios y su disposición al sacrificio.
Ese “capital simbólico”, recalca Alfoneh, “podría ser suficiente para movilizar aproximadamente al 10% de la población iraní que demostró su apoyo al régimen en las elecciones presidenciales de 2023″.
Luciano Zaccara, profesor en la Universidad de Georgetown en Qatar, sintetiza la elección del tercer líder supremo de la República Islámica con una palabra: “continuidad». Según él, con Mojtaba Jameneí, “nada va a cambiar” en la República Islámica.
Horas antes de la confirmación de que Jameneí hijo sería el nuevo líder supremo, varios de los 88 clérigos que se sientan en la Asamblea de Expertos, el organismo encargado formalmente de elegir al sucesor del líder supremo a su muerte, habían indicado que existía un consenso sobre el elegido, aunque no revelaron su nombre.
“La elección del liderazgo ya se ha realizado y el líder ha sido designado”, afirmó el ayatolá Ahmad Alamolhoda, un clérigo ultraconservador considerado cercano al ala dura de la República Islámica, a la agencia Tasnim.
Otro miembro de este organismo clerical, Mohsen Heidari, había ofrecido pistas que sugerían a Jameneí hijo, quien ya se contemplaba como el favorito para suceder a su padre. En un vídeo difundido por los medios oficiales iraníes, Heidari reveló que la selección del candidato se basó en una instrucción del ayatolá Jameneí: la que decía que el máximo líder de Irán debía ser alguien “odiado por el enemigo”.


