Israel impide que el líder católico celebre la misa del Domingo de Ramos en el Santo Sepulcro | Internacional
Israel ha bloqueado el acceso a uno de los sitios más significativos del cristianismo, el Santo Sepulcro en Jerusalén, donde la tradición establece que ocurrió la muerte y resurrección de Jesús, impidiendo la entrada a la máxima autoridad católica en Tierra Santa, Pierbattista Pizzaballa, junto a otros tres funcionarios, para rezar en el contexto del Domingo de Ramos. Esta medida ha generado una controversia de escala internacional, recibiendo condenas del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez; los líderes de Francia e Italia, Emmanuel Macron y Giorgia Meloni; e incluso el embajador de EE.UU., Mike Huckabee, conocido defensor de Israel. El primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, ha justificado la intervención policial.
Las celebraciones de Semana Santa ya habían sido canceladas varios días antes, una situación similar a la de 2020, durante la pandemia de covid. La tradicional y festiva procesión del Domingo de Ramos, donde miles de personas descienden desde el Monte de los Olivos entre ramos y cánticos, había sido suspendida y sustituida por una misa, que se llevó a cabo en la Iglesia del Getsemaní con solo treinta asistentes.
Sin embargo, siguiendo una tradición de siglos, cuatro altos dignatarios católicos (incluyendo a Pizzaballa) tenían la intención de rezar en el Santo Sepulcro, que ha permanecido cerrado desde que Israel y EE.UU. iniciaron acciones bélicas contra Irán hace un mes, afectando también la Explanada de las Mezquitas (en pleno mes de Ramadán) y el Muro de las Lamentaciones, lugares de culto primordiales para las otras dos grandes religiones monoteístas, el islam y el judaísmo. Todos estos espacios se encuentran dentro de la antigua ciudadela amurallada, donde las autoridades israelíes imponen regulaciones más severas, debido a la falta de refugios antiaéreos y la dificultad para atender posibles heridos en sus angostas calles peatonales.
Los cuatro dirigentes (entre ellos Pizzaballa, Patriarca Latino en Jerusalén, y Francesco Ielpo, Custodio de Tierra Santa) se dirigían por la mañana al Santo Sepulcro “de forma privada y sin ningún tipo de procesión o acto ceremonial”, cuando la policía los “interceptó en el camino”, obligándolos a regresar, según un comunicado del Patriarcado. Se subraya que es “la primera vez en siglos” que “los jefes de la Iglesia no pudieron celebrar la Misa del Domingo de Ramos en el Santo Sepulcro”, lo que “constituye una medida manifiestamente irrazonable y desproporcionada”, estableciendo “un grave precedente y atacando la sensibilidad de miles de millones de personas en todo el mundo que, durante esta semana, fijan su atención en Jerusalén”.
Miles de fieles
El Patriarcado recuerda que los responsables de las iglesias “han actuado con plena responsabilidad desde el inicio de la guerra”, respetando las restricciones y cancelando las reuniones públicas, en un momento que afecta no solo a los miles de católicos en la ciudad (particularmente aquellos palestinos), sino también a quienes residen en Cisjordania y carecen de permiso para cruzar los controles militares, junto a todos los peregrinos que no han podido asistir debido a que los vuelos comerciales hacia el aeropuerto de Tel Aviv siguen siendo limitados por el conflicto. La ciudad vieja se encuentra en una zona que Israel ocupa militarmente desde la Guerra de Seis Días en 1967, con una anexión en 1980 que la comunidad internacional no reconoce.
Netanyahu ha defendido la actuación policial, que se lleva a cabo bajo el auspicio de uno de sus socios de coalición más ultranacionalistas, el ministro de Seguridad Nacional, Itamar Ben Gvir. El primer ministro ha señalado que se impidió el acceso “sin mala intención”, y que solo estaban “preocupados, especialmente, por su seguridad”. En contraste, el presidente, Isaac Herzog, ha adoptado un tono más conciliador, contactando a Pizzaballa para expresarle su “profundo pesar por el incidente”.
La policía emitió un comunicado donde no menciona el caso específico (de los cuatro participantes), enfatizando que se prohíben las “reuniones masivas” para “proteger las vidas de los fieles cristianos” y de los demás practicantes de diferentes religiones. Además, insiste en que la ciudad antigua —ahora con la mayoría de los comercios y accesos cerrados— es una “zona compleja” debido a la imposibilidad de introducir vehículos de rescate grandes si un misil causa un número elevado de víctimas.

Con el transcurrir de las horas, las reacciones comenzaron a llegar desde diversas capitales, convirtiendo la situación en algo que probablemente no anticiparon los efectivos policiales que interrumpieron la misa.
La primera respuesta, desde Roma, provino de Meloni, quien lo considera “una ofensa no solo para los creyentes, sino para toda comunidad que aboga por la libertad de religión”. Sánchez utilizó un tono similar, citando a Netanyahu: “Este ha impedido a los católicos celebrar el Domingo de Ramos en los Lugares Santos de Jerusalén”. “Sin explicación alguna. Sin razones ni motivos. Desde el Gobierno de España condenamos este ataque injustificado a la libertad religiosa y exigimos a Israel que respete la diversidad de credos y el derecho internacional. Porque sin tolerancia es imposible convivir”, agregó.
Macron, por su parte, no apuntó a Netanyahu, sino que condenó “la decisión de la policía”. “Se suma”, continuó, “al alarmante incremento de las violaciones al estatus de los Lugares Santos en Jerusalén”. El presidente francés también solicitó garantías para “la libertad de culto en Jerusalén para todas las religiones”.
Incluso Huckabee, el embajador en Jerusalén que nombró Donald Trump y conocido por sus inclinaciones hacia la derecha más radical israelí, lamentó el “exceso desafortunado”, con “importantes repercusiones a nivel mundial”. “Es difícil comprender o justificar que se le impida al Patriarca entrar a la iglesia el Domingo de Ramos para una ceremonia privada”, añadió en un mensaje en la red social X.
El ministro de Exteriores de Israel, Gideon Saar, solo respondió a la reacción de Sánchez. En un mensaje en la red social X, que enlaza a la cuenta oficial del presidente del Gobierno, asegura que “nunca pierde la oportunidad de incitar al odio contra Israel”. “Israel está comprometido con la libertad de religión y de culto, y seguirá defendiéndola, a diferencia del régimen iraní, que apoya abiertamente a Sánchez”, agregó en referencia a una polémica anterior, por un vídeo en el que un miembro de la Guardia Revolucionaria colocaba una pegatina con el rostro del presidente en un misil dirigido contra Israel.
Este incidente se suma a un sentimiento de agravio que se ha intensificado en los últimos años, con profanaciones, ataques a iglesias y agresiones a curas y peregrinos.
Por otro lado, profundiza en el doble rasero en la aplicación de normativas por parte de las autoridades israelíes. La misma policía que ha impedido esta misa este domingo, en una fecha significativa y en un lugar clave, es la misma que, al inicio del conflicto, pasó por alto varias festividades multitudinarias (que excedían con creces el máximo permitido de 50 personas) en diferentes partes del país durante la celebración de Purim, una especie de carnaval judío. Existen vídeos que documentan la celebración de hasta cientos de personas al aire libre. En los barrios judíos de Jerusalén, además, se pueden observar estas concentraciones que sobrepasan el límite establecido por las Fuerzas Armadas.



