Israel impide que la máxima figura del catolicismo celebre la misa de Domingo de Ramos en el Santo Sepulcro | Internacional
Israel ha restringido el acceso a uno de los sitios más emblemáticos del cristianismo, el Santo Sepulcro de Jerusalén, donde la tradición indica que ocurrió la muerte y resurrección de Jesús, a la principal autoridad católica en Tierra Santa, Pierbattista Pizzaballa, y otros tres altos cargos, para que pudieran rezar en el contexto del Domingo de Ramos. Esta decisión ha generado una controversia a nivel internacional, recibiendo críticas del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez; de los líderes de Francia e Italia, Emmanuel Macron y Giorgia Meloni; e incluso del embajador de EE.UU. y defensor de Israel, Mike Huckabee. En un primer momento, el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, defendió la intervención policial. Sin embargo, poco después, el mandatario comunicó en un mensaje en X que había instruido para permitir el “acceso pleno e inmediato” de Pizzaballa al templo para “celebrar los servicios religiosos” deseados.
I have instructed the relevant authorities that Cardinal Pierbattista Pizzaballa, the Latin Patriarch, be granted full and immediate access to the Church of the Holy Sepulchre in Jerusalem.
Over the past several days, Iran has repeatedly targeted the holy sites of all three…
— Benjamin Netanyahu – בנימין נתניהו (@netanyahu) March 29, 2026
Las celebraciones de Semana Santa habían sido canceladas días antes, una situación que solo se puede comparar con el año 2020, durante la pandemia de covid. La tradicional procesión del Domingo de Ramos, donde miles de personas descienden desde el Monte de los Olivos con ramos y cánticos, ya había sido suspendida, siendo sustituida por una misa que se celebró finalmente en la Iglesia del Getsemaní con apenas treinta asistentes.
Sin embargo, de acuerdo a la tradición que se ha mantenido durante siglos, cuatro altos cargos católicos (entre ellos Pizzaballa) planeaban rezar en el Santo Sepulcro, el cual permanece cerrado desde que Israel y Estados Unidos iniciaron la ofensiva contra Irán hace un mes. Esto afecta también a la Explanada de las Mezquitas (en pleno mes de Ramadán) y el Muro de las Lamentaciones, los sitios de culto más significativos de las otras dos principales religiones monoteístas, el islam y el judaísmo. Los tres lugares se encuentran dentro de la antigua ciudadela amurallada, donde las autoridades israelíes implementan normas más rigurosas, debido a la falta de refugios antiaéreos y la dificultad para atender posibles heridos en sus angostas calles peatonales.
Los cuatro dirigentes (incluyendo a Pizzaballa, Patriarca Latino en Jerusalén, y Francesco Ielpo, Custodio de Tierra Santa) se dirigían por la mañana al Santo Sepulcro “de manera privada y sin ninguna clase de procesión o acto ceremonial”, cuando la policía los “detuvo en el camino”, obligándolos a regresar, según informó el Patriarcado en un comunicado. Esta es, destaca, “la primera vez en siglos” que “los jefes de la Iglesia no pudieron celebrar la Misa del Domingo de Ramos en el Santo Sepulcro”, lo cual “constituyen una medida manifiestamente irrazonable y desproporcionada”, estableciendo “un grave precedente y atentando contra la sensibilidad de miles de millones de personas en todo el mundo que, durante esta semana, tienen la vista puesta en Jerusalén”.
Miles de fieles
El Patriarcado recuerda que los líderes de las iglesias “han actuado con plena responsabilidad desde el inicio del conflicto”, respetando las restricciones y cancelando las reuniones públicas, en un momento que no solo impacta a los miles de católicos en la ciudad (principalmente palestinos), sino también a quienes residen en Cisjordania y no cuentan con permiso para atravesar los puntos de control militar, además de todos los peregrinos que no han podido llegar debido a la escasa disponibilidad de vuelos comerciales al aeropuerto de Tel Aviv por la guerra. La ciudad vieja se encuentra en la parte de la ciudad que Israel ocupa militarmente desde la Guerra de los Seis Días en 1967, con una anexión en 1980 que es rechazada por la comunidad internacional.
Netanyahu ha justificado la actuación de la policía, la cual se encuentra bajo el mando de uno de sus socios de coalición más ultranacionalistas, el ministro de Seguridad Nacional, Itamar Ben Gvir. Según él, los agentes impidieron el acceso “sin mala intención”, solo “por preocupación, especialmente, por la seguridad” del Patriarca. El presidente, Isaac Herzog, ha adoptado un tono más conciliador, al contactar telefónicamente a Pizzaballa para expresar su “profundo pesar por el incidente”.
La policía ha emitido un comunicado que elude el caso específico (con cuatro participantes) para enfatizar que prohíbe las “reuniones masivas” para “proteger las vidas de los fieles cristianos” y de los adherentes de otras religiones. En él se insiste que la ciudad antigua —actualmente con casi todos los negocios y accesos cerrados— es una “zona compleja” debido a la incapacidad de introducir grandes vehículos de rescate si un misil causa un alto número de víctimas.

A medida que transcurrieron las horas, las reacciones han ido llegando desde varias capitales, convirtiendo el incidente en algo que probablemente no anticiparon los policías que impidieron la misa.
La primera reacción provino de Roma, de Meloni, quien lo considera “una ofensa no solo para los creyentes, sino para toda comunidad que respeta la libertad religiosa”. Sánchez utilizó un tono similar, pero mencionando a Netanyahu: “G4 Netanyahu ha impedido a los católicos celebrar el Domingo de Ramos en los Lugares Santos de Jerusalén”. “Sin explicación alguna. Sin razones ni fundamentos. Desde el Gobierno de España condenamos este ataque injustificado a la libertad religiosa y exigimos a Israel que respete la diversidad de credos y el derecho internacional. Porque sin tolerancia es imposible convivir”, añadió.
Macron no apuntó a Netanyahu, sino que condenó “la decisión de la policía”. “Se suma”, continuó, “al preocupante aumento de las violaciones al estatus de los Lugares Santos en Jerusalén”. El presidente francés también solicitó garantías para “la libertad de culto en Jerusalén para todas las religiones”.
Incluso Huckabee, el embajador considerado estrechamente alineado con la derecha israelí más radical, lamentó el “desafortunado exceso”, que tiene “importantes repercusiones a nivel mundial”. “Es difícil comprender o justificar que se impida al Patriarca entrar a la iglesia el Domingo de Ramos para una ceremonia privada”, añadió en un mensaje en la red social X.
El ministro de Exteriores de Israel, Gideon Saar, únicamente respondió a la reacción de Sánchez. En un mensaje en la red social X que dirigió al presidente del Gobierno, afirmó que “nunca pierde la oportunidad de incitar al odio contra Israel”. “Israel está comprometido con la libertad de religión y de culto, y seguirá defendiéndola, a diferencia del régimen iraní, que apoya públicamente a Sánchez”, añadió en relación a una anterior controversia por un vídeo en el que un miembro de la Guardia Revolucionaria adhería una pegatina con la cara del presidente a un misil dirigido contra Israel.
El incidente se suma al sentimiento de agravio que se ha intensificado con los años, marcado por profanaciones, ataques a iglesias y escupitajos a sacerdotes y peregrinos.
Por otro lado, resalta el doble rasero en la aplicación de las normas por parte de las autoridades israelíes. La misma policía que hoy impidió una misa, en una fecha crucial y un lugar significativo, es la misma que, al inicio de la guerra, ignoró diversas celebraciones masivas (que sobrepasaban con creces el límite de 50 personas) en múltiples lugares del país durante la festividad de Purim, un carnaval judío. Existen vídeos que muestran a cientos de personas festejando al aire libre. Así mismo, en los barrios judíos de Jerusalén se pueden observar concentraciones que sobrepasan el límite establecido por las Fuerzas Armadas.



