La DGT inaugura cuatro nuevos radares en Madrid: conoce dónde se encuentran.


Desde este viernes, han comenzado a operar cuatro nuevos radares en las carreteras de la Comunidad de Madrid. Esta instalación se enmarca dentro del plan de refuerzo de la vigilancia impulsado por la Dirección General de Tráfico (DGT), que tiene como objetivo habilitar 122 nuevos puntos de control de velocidad en todo el país entre este año y 2027.

Según el organismo, estos dispositivos se han instalado con el propósito de «garantizar la seguridad de los ciudadanos al volante«, en un contexto donde la velocidad es uno de los factores más comunes en los accidentes de tráfico.

Dos radares fijos en la M-601 y la M-100

De los cuatro nuevos dispositivos, dos son radares fijos situados en vías convencionales. El primero se ha instalado en la carretera M-601, a la altura del kilómetro 0,930 en sentido creciente, dentro del término municipal de Collado Villalba. Este tramo tiene un tráfico constante y conecta la sierra con el área metropolitana.

El segundo radar fijo está localizado en la M-100, en el kilómetro 22,940 en sentido decreciente, cerca de San Sebastián de los Reyes. Esta vía sirve de enlace entre diferentes municipios del norte madrileño y soporta un alto volumen de desplazamientos diarios. Ambos puntos ya están señalizados de acuerdo a la normativa vigente, lo que permite a los conductores ser advertidos con antelación sobre la presencia de los dispositivos.

Hacia el pantano de San Juan

Los otros dos radares son de tramo y se encuentran en la M-501, entre los kilómetros 46,422 y 42,375, en ambos sentidos de la circulación. Este segmento corresponde a la carretera que conecta Pelayos de la Presa, el área del pantano de San Juan y Navas del Rey.

La M-501 es especialmente transitada durante los fines de semana y en épocas de buen clima, cuando muchos conductores se dirigen hacia la zona para actividades recreativas cerca del embalse. El sistema de control de tramo mide la velocidad media del vehículo entre dos puntos, lo que permite monitorear el cumplimiento de los límites a lo largo de varios kilómetros y no solo en un único punto.

La DGT ha establecido un periodo inicial de 30 días desde el inicio de funcionamiento de estos radares en el que no se aplicarán sanciones económicas. Durante este periodo, los conductores que excedan la velocidad permitida recibirán solo una carta informativa en su domicilio, notificándoles que han sido detectados cometiendo una infracción.

Una vez transcurrido este mes de adaptación, el sistema comenzará a funcionar con normalidad y las detecciones darán lugar a las denuncias y multas correspondientes, conforme a lo establecido en la normativa de tráfico.

Este periodo de advertencia ya se ha implementado en anteriores despliegues de nuevos puntos de control y, según el organismo, busca facilitar que los conductores se familiaricen con la ubicación de los dispositivos y ajusten su comportamiento antes de que inicie la fase sancionadora.

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