La enorme bandera que marcó el apogeo del nacionalismo de Almeida se descompone en trozos en Plaza de España.


El pasado domingo, alrededor de 2.500 personas de 23 países hispanohablantes marcharon por el centro de Madrid en la cabalgata de la Hispanidad, un evento que inauguró las celebraciones que culminarán este domingo 12 de octubre. Todos pasaron por la Plaza de España, un lugar que los Gobiernos del PP han decorado con los colores rojo y amarillo, aprovechando su toponimia. Esto incluye tanto el logo de las entradas del Metro como una gran bandera nacional que fue colocada hace casi tres años por el alcalde de la ciudad.

La bandera que dio la bienvenida a la comitiva de la cabalgata tenía originalmente 37,5 metros cuadrados (5 de alto por 7,5 de ancho). Decimos «tenía» porque desde su primer izado ha perdido algunos metros cuadrados de su franja roja inferior, donde ahora falta un trozo visible en la esquina más alejada del mástil. El resto de la tela está desgastada y ha perdido el vibrante color que exhibía en su inauguración, debido a la negligencia del Ayuntamiento de Madrid en su mantenimiento.

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