La escuela desatendida de Vallecas: casi 100 años de neglecto entre promesas incumplidas y usos peculiares.


En los alrededores del número 38 de la calle Francisco Laguna, en Vallecas, coexisten un parque infantil, canchas de fútbol, un centro educativo, una guardería… y un edificio en ruinas. Se trata del antiguo colegio Fernán Caballero, una pequeña construcción en medio de una zona residencial modesta, que se encuentra en un estado lamentable: ventanas dañadas —algunas cubiertas con colchones, sábanas o tablones de madera—, una fachada deteriorada y un patio convertido en un vertedero de muebles inservibles, ropa usada y desechos. Una patrulla de la Policía Municipal vigila la zona con regularidad. Según los vecinos, su presencia está relacionada con un incidente violento ocurrido en el interior del edificio en mayo, lo que llevó a cercar y tapiar el acceso. Desde su inauguración en 1929 hasta el presente, las paredes del Fernán Caballero tienen muchas historias que contar.

El Fernán Caballero no siempre tuvo esa denominación. En sus inicios se llamaba Grupo Escolar Primo de Rivera, y fue el mismo dictador quien asistió a su apertura. El 19 de abril de 1929, el periódico El Imparcial le dedicó un artículo en el que se transcribía el discurso que pronunció ese día: “No es verdad que, como creen algunos retrógrados, la instrucción perturbe la paz de los pueblos. La instrucción—dijo—es inevitable, y si no se da la buena, vendrá la mala, la del arroyo, sin fe, sin patria y sin moral”. Una declaración de intenciones.

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