La estación de Madrid Río de la línea 11 incluirá un área museológica con restos recuperados del Real Canal del Manzanares.
MADRID 14 Oct. (EUROPA PRESS) –
La nueva estación en Madrid Río que se está llevando a cabo en Arganzuela, como parte de la ampliación de la Línea 11 de Metro entre Conde de Casal y Plaza Elíptica, incorporará en su acceso principal un espacio musealizado que exhibirá los restos del Real Canal del Manzanares. Este canal es parte del ambicioso proyecto histórico de los Borbones para conectar Madrid con el mar mediante una vía fluvial hacia Lisboa, y los restos han sido recuperados durante las obras.
El Canal buscaba unir Madrid con Aranjuez a través de un canal fluvial que desembocara en el río Tajo, permitiendo así una salida al mar. A lo largo del recorrido de las obras de ampliación de la L11 se han hallado varios restos del mismo.
La Comunidad de Madrid tiene como objetivo exhibir en la entrada principal de la estación, en un espacio de aproximadamente 12 metros, diseñado específicamente para ello, una vitrina de cristal que contendrá parte de los restos recuperados, que suman unos 136 metros cuadrados.
En esta zona de excavaciones, paralela al actual paseo de Yeserías, el canal alcanzaba casi 9 metros de ancho y estaba construido con tablones de madera y un entramado de estacas para la sujeción del terreno. Por el canal circulaban barcazas arrastradas por mulas y bueyes.
Iván Manzano, técnico de la Dirección General de Patrimonio Cultural, ha señalado que «se ha localizado principalmente el vaso del canal», de 9 metros de ancho y 8 de profundidad. «Se ha encontrado toda la estructura, las tablas y las estacas que conforman el vaso del canal», ha detallado, así como «los muros de la tapia que protegían una serie de instalaciones alrededor del embarcadero en esta área».
El Real Canal del Manzanares contaba con un Real Embarcadero, diseñado por Lope de Iguña en 1766, que funcionó hasta su incendio en 1782, además de edificios que albergaban los animales de tiro de las barcazas. En la actualidad, solo se conservan trazas de él en planos y dibujos, que muestran su fachada principal orientada hacia el Paseo de Yeserías y su ubicación cerca del Depósito de Caballos del Estado.
«En su mayoría son materiales de arrastre, restos de fauna de los caballos utilizados para tirar de las embarcaciones y fragmentos de cerámica», ha comentado. También ha enfatizado que se han realizado dataciones y una fotogrametría georreferenciada del canal para crear un modelo tridimensional que permita su posible reconstrucción futura.
Mientras que 12 metros se expondrán en el espacio musealizado, el resto se destinará al Museo Arqueológico Nacional y se prevé que se muestren en la Escuela de Caminos y Puertos.
Durante las obras, también se encontraron tortugas fosilizadas de gran tamaño del Mioceno. «Los materiales extraídos son bastante frágiles y se desgastan rápidamente al contacto con el aire, por lo que se han creado cofres para mantenerlos intactos y proceder a su restauración y microexcavación en laboratorio», ha indicado el técnico.
EL REAL CANAL DEL MANZANARES
El Canal del Manzanares fue concebido desde la época de Felipe II, aunque el proyecto se materializó con la Ilustración, durante las obras públicas de Carlos III, extendiéndose hasta el reinado de Fernando VII.
Se trataba de una infraestructura construida a finales del siglo XVIII, con 22 kilómetros de longitud, 14 metros de ancho y 3 de profundidad, que incluía 10 esclusas, una cabecera, un embarcadero en Madrid y viviendas para el personal y el mantenimiento, aprovechando la energía hidráulica para los molinos.
El canal discurría paralelo al río Manzanares por la ribera izquierda, facilitando el embarque de materiales mediante 10 esclusas. La cabecera, situada cerca del Puente de Toledo, contaba con una noria destinada al riego de jardines, que eventualmente se convertirían en el Parque de la Arganzuela y el actual parque de Madrid Río.
Su uso principal era el transporte de materiales de construcción procedentes de las fábricas del sur de Madrid y operó hasta finales del siglo XIX. Como curiosidad, en la primera esclusa había un molino que molía mármol para las porcelanas del Buen Retiro.
El Canal, que se prolongaba desde Madrid hasta Rivas-Vaciamadrid, fue utilizado durante un periodo de 30 años en la época de Isabel II. Sin embargo, con la llegada del ferrocarril, el proyecto se volvió obsoleto, dado que ofrecía un transporte más rápido y eficiente, sumado a la expansión de la red de carreteras y el transporte automovilístico.
La sección inicial del canal, cercana al Puente de Toledo y que pasaba junto al actual Parque de la Arganzuela y el Matadero, ha desaparecido por completo. No obstante, quedan restos importantes del proyecto, aunque algunas partes han sido destruidas.
Así, el Canal aún conserva parte de su cauce (unos 12 kilómetros), y múltiples esclusas. En 2011, las obras del AVE hacia Valencia descubrieron la quinta esclusa del antiguo trazado Madrid-Aranjuez, junto con puentes y edificios auxiliares como casas para peones o hornos. Hoy en día, el Real Canal del Manzanares forma parte del patrimonio histórico y natural del Parque Lineal del Manzanares.


