La explicación detrás de la adquisición de 640.000 dosis de vacunas contra el herpes zóster por parte de Madrid.
La Comunidad de Madrid destinará más de 80 millones de euros para adquirir 640.000 dosis de vacunas contra el herpes zóster, que estará disponible en el calendario de vacunación para personas de 65 a 80 años y para grupos en riesgo.
Específicamente, el Consejo de Gobierno de esta semana ha aprobado el suministro de estas dosis y se establece un gasto plurianual de 80.038.400 euros (IVA incluido) para los años 2025, 2026 y 2027.
El Gobierno regional incluyó la vacunación contra esta enfermedad vírica en 2022 con el objetivo de prevenir su aparición y las complicaciones asociadas. Cada año se van añadiendo nuevos grupos a vacunar. Así, en 2023 y 2024 se ampliaron las coberturas a las personas de 75 a 80 años, y en 2025 se vacunará a quienes tengan 72, 73 y 74 años.
En 2025, se recomienda vacunar a los ciudadanos de 65 a 68 años (nacidos entre 1957 y 1960) con una pauta de dos dosis, separadas por al menos dos meses, así como a quienes tengan entre 72 y 80 años (nacidos entre 1945 y 1953) y a las personas de 81 a 83 años (nacidas entre 1942-1944) que no hayan sido vacunadas previamente.
Asimismo, se recomienda para adultos que presenten ciertos factores de riesgo como trasplantes de progenitores hematopoyéticos (TPH) o de órgano sólido (TOS); tratamientos con fármacos anti-JAK y VIH; hemopatías malignas; o tumores sólidos en tratamiento con quimioterapia.
También se sugiere para aquellos que hayan experimentado dos o más episodios de esta enfermedad y para quienes, a partir de los 50 años (edad a partir de la cual aumenta la incidencia), reciban tratamiento con inmunomoduladores o inmunosupresores.
Vacunas hasta septiembre
Hasta el 30 de septiembre de 2025, se han administrado un total de 963.093 dosis de vacuna contra el herpes zóster. Se ha vacunado a un total de 506.697 personas, de las cuales el 84,3% se ha inmunizado en Atención Primaria, según el último informe de seguimiento sobre la vacunación contra el herpes zóster en la Comunidad de Madrid, consultado por Europa Press.
La cobertura global de vacunación por edad, con al menos una dosis, ha sido del 46,2%, alcanzando el 60,4% en la cohorte de 1942 y el 58,2% en la cohorte de 1957, las primeras que iniciaron la vacunación en 2022. En las cohortes incluidas en 2023, la cobertura varía entre el 53,0% y el 57,7%, en las incluidas en 2024 entre el 44,7% y el 50,6%, y en las recientemente añadidas a principios de 2025, entre el 23,3% y el 32,5%.
El 90,1% de las personas vacunadas con criterio de edad ha recibido la pauta completa (dos dosis). Este porcentaje asciende globalmente al 93,5% en las cohortes que comenzaron la vacunación en 2022, al 93,2% en las que iniciaron en 2023, y al 91,4% en las cohortes de 2024. Este dato desciende a un 82,1% en las cohortes incluidas a inicios de 2025.
En relación a las dosis administradas en la población con riesgo conocido, la mayoría corresponde a personas con VIH (26%), seguidas por aquellas en tratamiento con fármacos anti-JAK (21%), personas a partir de 50 años bajo otros tratamientos inmunosupresores (16%), personas con hemopatías malignas (11,7%) y personas con tumores sólidos en quimioterapia (11,5%). Del total de personas vacunadas con condición de riesgo conocida, el 77,8% cuenta con la pauta completa de vacunación.
Herpes zóster
El herpes zóster es provocado por el virus de la varicela-zoster y tiene mayor prevalencia en mujeres. Generalmente adquirido en la infancia, permanece latente en el organismo, y la probabilidad de que surja incrementa con la edad, especialmente en individuos con inmunosupresión u otras condiciones de riesgo.
Las tasas de incidencia son más altas a partir de los 50 años, especialmente en mujeres, aumentando significativamente con la edad y la presencia de inmunodepresión y ciertas condiciones de riesgo.
Se manifiesta como una erupción en la piel con características similares a las de la varicela, que puede resultar muy dolorosa. Aunque presenta baja mortalidad, sus complicaciones, como la neuralgia postherpética, pueden afectar la calidad de vida de los pacientes y ocasionar discapacidad, aumentando la necesidad de asistencia sanitaria y farmacológica.


