La exposición que conmemora cinco décadas de democracia… (y hace un llamado a protegerla)


La Casa Encendida de Madrid recibe hasta marzo la destacada exposición ‘Inquietud. Libertad y democracia’. Una reflexión sobre los 50 años de transición democrática en España y Portugal, organizada por la Fundación Montemadrid y el Comisionado para la Celebración de los 50 años de España en libertad, en cooperación con la CACE –Colección Portuguesa de Arte Contemporáneo– y BRAGA 25-Capital Portuguesa de la Cultura. A través de casi un centenar de obras de arte, el proyecto subraya que no todo está logrado, que los derechos democráticos requieren un esfuerzo constante, especialmente en estos tiempos de resurgimiento del populismo de ultraderecha, y que es crucial mantenerse alerta.

La muestra (de acceso gratuito) incluye trabajos de más de 50 artistas de las colecciones de arte de la Fundación Montemadrid y de la CACE; su comisariado está a cargo de Paulo Mendes y Sandra Vieira Jürgens. Como ellos mismos explican, “convoca la memoria histórica colectiva de España, Portugal y Europa e invita a un diálogo que abarca los aspectos sociales, políticos y culturales del período desde los años 70 hasta la actualidad, un tiempo caracterizado por la transición y la confrontación entre las dictaduras ibéricas y los regímenes democráticos contemporáneos”.

Carmina Gustrán, comisionada para la celebración de España en Libertad. 50 años, dice: “la exposición surge desde la inquietud como concepto central: como conmoción ante la pérdida de derechos, pero también como motor hacia el compromiso, la creación y la esperanza compartida”. “Hoy, en un contexto de miedo e incertidumbre, esta muestra nos recuerda que la democracia no es un estado permanente, sino un proceso que construimos día a día. Además, es una invitación a reivindicar la memoria como fundamento de un futuro común y más justo”.

Con un total de 86 obras, la muestra presenta piezas clave de artistas como Eduardo Arroyo (sin duda, el más representado), Manolo Millares, Maria Helena Vieira da Silva, Bárbara Fonte, Antonio Saura, Rafael Canogar, Joan Miró, Antoni Tàpies, Paula Rego, Cristina García Rodero, Nuno Nunes-Ferreira, Filipa César, Santiago Cirugeda, Hugo Canoilas y colectivos como Equipo Crónica y Equipo Realidad, en interacción con obras de Fernando Sánchez Castillo (su Memorial ampliado a Celeste es una de las más destacadas) o la instalación St Frigo, de Jimmie Durham.

De acuerdo con las notas del comisariado, “estas creaciones trazan un relato visual donde memoria, crítica política y compromiso social se entrelazan para conectar disidencia, resistencia y libertad con los desafíos actuales de nuestras democracias”.

Exposición 'Inquietud. Libertad y democracia' en La Casa Encendida de Madrid.

Obras de José Luís Neto (izquierda) y Antonio Saura en la exposición.

Además, el pasillo de entrada (que simboliza la transición de la oscuridad de las dictaduras a un periodo de libertad y democracia) es otro de los espacios más destacados de la extensa exposición: las paredes están cubiertas con numerosos carteles de las primeras convocatorias electorales, incluido el referéndum de la OTAN. Desde el ‘Landelino Lavilla responde. Vota UCD’ hasta ‘Vota PSOE. Por el cambio’ con el primer plano de Felipe González, mientras suena la emblemática canción Libertad sin ira, del grupo Jarcha, que animaba a participar en las elecciones, “guárdate tu miedo y tu ira”. En el centro, brillando con más luz, el icónico cartel que se convirtió en símbolo de nuestra Transición: el célebre Abrazo de Juan Genovés. 

Aunque no hay cartelas explicativas, sino un plano impreso en rojo para seguir la ruta de la exposición, y la iluminación es bastante tenue, puede resultar algo complicado orientarse y saber qué se está observando; es necesario buscar los focos que iluminen las indicaciones del plano rojo. 

Como explican en La Casa Encendida: “La muestra ofrece un recorrido libre, sin un orden cronológico o temático, invitando al visitante a ser impactado por la fuerza de las obras y por la intensidad del contexto histórico que evocan. Cada sala se transforma en un espacio de reflexión abierta, donde pasado y presente se encuentran sin jerarquías establecidas”. “La exposición se idea como un mosaico de voces, generaciones y estéticas que dialogan en torno a la memoria del autoritarismo y la conquista de la libertad. Según Paulo Mendes y Sandra Vieira Jürgens, comisarios de la exposición, ‘el proyecto articula una cartografía cultural, política y afectiva que advierte contra la amnesia colectiva que, en muchos contextos, ha legitimado dictaduras pasadas y sigue alimentando discursos autoritarios en el presente’. Este proyecto defiende la importancia de transmitir la memoria del pasado a las nuevas generaciones en España, Portugal y Europa, para pensar colectivamente el futuro”.

Pablo Berástegui, director de centros y programas culturales y medioambientales de la Fundación Montemadrid, destacó durante la presentación a la prensa: “La democracia es un proceso en constante construcción; no debemos considerarlo como algo finalizado”. Y añade: “Esta exposición refleja el compromiso de la Fundación con el arte como herramienta de transformación social. Al reunir obras que abarcan cinco décadas, provenientes tanto de nuestras colecciones como de instituciones portuguesas, deseamos abrir un espacio de encuentro donde la creación artística dialogue con la memoria y el pensamiento crítico. Inquietud. Libertad y democracia no es solo un recorrido histórico, sino también una invitación a reflexionar sobre el presente a través de la cultura, reafirmando los valores de libertad y construyendo, entre España y Portugal, un relato compartido de futuro”. Y concluye: La muestra es, además, una oportunidad única para descubrir parte de la colección de la Fundación Montemadrid y disfrutar de obras que en muchos casos se presentan por primera vez. Obras que han estado guardadas durante años y que ahora emergen a la luz”. 

Los visitantes también encontrarán una publicación en formato periódico con el mismo título, Inquietud, Libertad y Democracia, que contiene varios artículos de reflexión sobre el tema. Se citan unos párrafos de uno de ellos, escrito por la politóloga Cristina Monge: “Los años 70 brindaron color a España y Portugal. Fueron impulsados por miles de personas que, en momentos de oscuridad, comprendieron que era hora de cambiar las cosas, de dejar de vivir en blanco y negro. Con el color surgió algo aún más vital: la idea de un futuro al que aspirar y el espíritu de igualdad. La sensación de que todo comenzaba y que aún había mucho por hacer llenó universidades, calles, talleres de artistas y creadores, editoriales y escuelas. La democracia tenía un propósito: el progreso. La promesa de que la vida mejoraría, construida sobre derechos y libertades. Durante años, este propósito se llevó a cabo. Hoy, algo se ha interrumpido. Se acumulan informes que atestiguan cómo la democracia está retrocediendo en el mundo”.

Y más adelante: “Es urgente entender lo que sucede en estas sociedades para que las democracias hayan dejado de ser algo a defender para una parte creciente de la ciudadanía, especialmente para los jóvenes. […] En este contexto se manifiesta el principal factor corrosivo de la democracia hoy en día: la desconfianza en las instituciones y en todos los agentes de intermediación, hasta el punto de poner en duda su capacidad para afrontar los retos diarios y cumplir con sus funciones”. “Esta profunda desconfianza hacia todo lo que huela a sistema, a poder establecido, abre la puerta a una ultraderecha particularmente hábil en detectar las fisuras de las estructuras institucionales y en contaminar el discurso público, una parte esencial de la convivencia en democracia”.

Exposición 'Inquietud. Libertad y democracia' en La Casa Encendida de Madrid.

Desde el poder absoluto. ‘Inquietud. Libertad y democracia’, en La Casa Encendida de Madrid.

Concluye Monge: “La crisis ambiental, la revolución digital, la reacción ante el avance del feminismo o los movimientos de personas se presentan como enormes desafíos. La incertidumbre ha invadido el siglo XXI (…) Si estos desafíos se convierten en oportunidades, favorecerán nuestra convivencia y recuperarán la confianza. De lo contrario, pueden convertirse en factores de erosión y corrosión de las democracias. Estamos presenciando un descrédito de la democracia ante nuestros ojos mientras tratamos de entender cómo es posible que Trump pueda volver a ganar unas elecciones, que Putin pueda invadir Ucrania o que Israel pueda cometer un genocidio ante un Occidente paralizado”. Y concluye: “Más allá de observar cómo la democracia pierde su valor y atribuirlo a las fuerzas más reaccionarias, es esencial preguntarse qué se ha hecho mal y qué pasos deben tomarse para transformar en esperanza y futuro lo que hoy es malestar y descontento”.

Paralelamente a la exposición, La Casa Encendida, en colaboración con España en Libertad. 50 años, presenta un programa público para reflexionar sobre la democracia en la actualidad. Incluye espacios de pensamiento crítico con las jornadas Lapsus Linguae, que contará con la participación de profesionales como Sara Torres, Amador Fernández-Savater y Pablo Simón; el programa escolar Imagina, debate y crea un país, junto a Los Bárbaros; visitas guiadas para adolescentes con Mireya Larriba, y La Asamblea de Juveniles, un laboratorio de creación escénica para repensar el presente.

Carteles políticos en la exposición 'Inquietud. Libertad y democracia' en La Casa Encendida de Madrid.

Carteles políticos en la exposición ‘Inquietud. Libertad y democracia’ en La Casa Encendida de Madrid.

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