La falta de respuesta de Macron impulsa la danza de aspirantes a Matignon.
París (EuroEFE).- Desde que el Elíseo anunciara el miércoles su intención de designar un nuevo primer ministro antes de este viernes por la noche, el presidente Emmanuel Macron ha mantenido un estricto silencio, lo que ha intensificado las especulaciones sobre los posibles candidatos al cargo.
Hasta ahora, no se ha confirmado que el jefe del Estado esté en conversaciones con las diversas fuerzas políticas, cuyos líderes comienzan a pronunciarse ante el nuevo panorama, una vez que se ha dado a conocer que no habrá un adelanto de las elecciones legislativas.
El tiempo es limitado, ya que el nuevo primer ministro deberá presentar el lunes próximo el proyecto de presupuesto para 2026, si se quiere que sea aprobado por las cámaras antes del 31 de diciembre.
Una Asamblea Nacional dividida
Macron continúa con su agenda, que incluye este jueves una extensa ceremonia en homenaje al jurista Robert Badinter, quien fue ministro de Justicia bajo François Mitterrand y es conocido por su papel en la abolición de la pena de muerte.
El presidente tiene la facultad de elegir al primer ministro, pero, dada la fractura en la Asamblea Nacional, necesita encontrar un nombre que logre el apoyo suficiente para perdurar más que sus predecesores recientes.
Este será el cuarto primer ministro en poco más de un año y el octavo desde que Macron asumió la presidencia en 2017.
En 14 años, Mitterrand nombró a siete, Jacques Chirac a tres en doce, Nicolas Sarkozy tuvo uno durante sus cinco años en el Elíseo, y François Hollande también nombró a tres en el mismo período.
Esta situación evidencia la inestabilidad que enfrenta el país, que ha visto cómo el conservador Michel Barnier se convierte en la segunda víctima de una moción de censura en la historia, y al centrista François Bayrou en el primero en perder su confianza.

Oportunidad para la izquierda
Macron debe encontrar la fórmula que le permita conseguir cierta estabilidad política y unir una mayoría suficiente para poder adoptar un presupuesto para 2026 antes de fin de año, con el desafío adicional de reducir el déficit público.
Después de haber considerado opciones de la derecha, del centro y su propia formación, cada vez más voces dentro de su círculo están instando a que se dé una oportunidad de gobernar a la izquierda, como piden los socialistas, comunistas y ecologistas.
Así se manifestaron la ministra en funciones de Ecología, Agnès Pannier-Runacher; la ministra en funciones de Educación, Élisabeth Borne; y el exministro de Justicia, Éric Dupond-Moretti.
Sin embargo, otros miembros del partido de Macron parecen reacios a aceptar las condiciones que plantea la izquierda, que incluyen en primer lugar la derogación de la reforma de las pensiones que se adoptó en 2023, sin votación parlamentaria y en medio de masivas protestas sindicales que se oponían al aumento de la edad mínima de jubilación a 64 años.
Este es el caso del ex primer ministro Edouard Philippe, quien ha dejado claro su desacuerdo con renunciar a la reforma más significativa del mandato de Macron, al tiempo que alerta sobre el alto costo que esto tendría para las finanzas públicas en un momento que requiere recortes.
Aceptar esta demanda de los socialistas también podría hacer que la derecha moderada se aleje, ya que su presidente, Bruno Retailleau, afirmó que no participará en un Gobierno dirigido por la izquierda o por otro macronista si se revoca la reforma de las pensiones.

La quiniela de candidatos
Los medios franceses especulan sobre varios candidatos a la jefatura del Gobierno, aunque aún no hay indicios claros sobre las intenciones del presidente.
Jean-Louis Borloo, exministro del conservador Nicolas Sarkozy, se ha autodescartado al mencionar que no ha tenido ningún contacto con el Elíseo.
Entre las posibles figuras se mencionan al ex primer ministro socialista Bernard Cazeneuve, quien actualmente se encuentra alejado de su partido, así como al exministro de Economía Pierre Moscovici.
Estos nombres podrían ser considerados por ciertos sectores del macronismo e incluso por algunos conservadores moderados, y la izquierda, representada por La Francia Insumisa de Jean-Luc Mélenchon, ha expresado que también podrían dar su aprobación.
La elección de un candidato así podría abrir la puerta a un consenso que evite las elecciones anticipadas que con fuerza demanda la ultraderechista Marine Le Pen, lista para utilizar sus 146 diputados, que constituyen la mayoría absoluta en la cámara, para presentar una moción de censura contra cualquier Gobierno que se forme con el fin de forzar nuevas legislativas.



