La guerra en Irán intensifica la división interna en la UE tras los comentarios de Von der Leyen sobre el orden global | Internacional


No fue tanto la oratoria como el tono derrotista y la carencia de propuestas. Y el desliz jerárquico. Las declaraciones de Ursula von der Leyen, presidenta de la Comisión Europea, que daban por finalizado el orden mundial fundado en reglas, al mismo tiempo que justificaban la guerra emprendida por EE UU e Israel contra Irán, han generado inquietud en la Unión Europea. Su intervención ha intensificado las críticas que ha recabado la conservadora alemana en los últimos meses, acusada por muchos de estar demasiado alineada con Washington y Tel Aviv, así como de no censurar adecuadamente los excesos del estadounidense Donald Trump.

De nuevo, gobiernos, europarlamentarios y analistas acusan a la líder del Ejecutivo comunitario de exceder sus atribuciones en política exterior y de pretender ser la voz de Europa. A su manera. O, al menos, desde la perspectiva de Alemania.

“Europa ya no puede ser la guardiana del antiguo orden mundial, de un mundo que se ha desvanecido y no regresará”, afirmó Von der Leyen en un discurso en el que, a pesar de asegurar que la UE siempre defenderá el sistema basado en reglas, declaró que ya no puede confiar en él para proteger sus intereses. El presidente del Consejo, el socialista António Costa, y la alta representante para Política Exterior y Seguridad, la liberal Kaja Kallas, han expresado sus discrepancias.

“Los europeos debemos defender el orden internacional basado en normas. Debemos abogar por los principios consagrados en la Carta de las Naciones Unidas”, afirmó el martes el portugués ante decenas de embajadores europeos en todo el mundo en un discurso en el que, en contraposición a Von der Leyen, identificó y culpó a EE UU (y a Rusia) como responsables del nuevo desorden internacional. “Este mundo multipolar exige soluciones multilaterales. No puede haber esferas de influencia donde la política de poder sustituya al derecho internacional”, resaltó Costa. “No se deben aceptar las violaciones del derecho internacional, ni en Ucrania, Groenlandia, América Latina, África, Gaza ni en Oriente Próximo. No se deben tolerar las violaciones de los derechos humanos, ni en Irán, Sudán ni Afganistán”, concluyó el presidente del Consejo.

La vicepresidenta comunitaria Teresa Ribera, un importante contrapeso socialista en una Comisión Europea muy inclinada a la derecha, también se mostró en desacuerdo con el argumento de la alemana. “Es esencial que hoy Europa defienda con firmeza el valor del derecho internacional”, declaró la comisaria para una Transición Limpia, Justa y Competitiva, quien en una entrevista con Onda Cero comentó que Von der Leyen había sido desafortunada en sus afirmaciones.

Las palabras de Von der Leyen —que también afirmó que “no debería doler el régimen iraní que ha causado muerte y represión a su propio pueblo”— han creado malestar en varias capitales, entre algunos comisarios y en determinados grupos del Parlamento Europeo, que el lunes solicitaron aclaraciones al Ejecutivo comunitario e incluso comenzaron a considerar (los socialistas) la posibilidad de presentar una moción de censura. El revuelo ha sido tal que desde la Comisión se han apresurado a aclarar las afirmaciones de Von der Leyen para tratar de dejar claro que la política conservadora no renuncia al respeto del sistema basado en reglas y aseguran que su discurso fue malinterpretado.

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Costa: «La libertad y los derechos humanos no pueden lograrse con bombas»

El presidente del Consejo Europeo, António Costa.
Foto: CONTACTO vía Europa Press (CONTACTO vía Europa Press) | Vídeo: epv

En España, el Gobierno de Pedro Sánchez ha discrepado abiertamente de la visión disruptiva de la alemana. “Europa debe defender el orden internacional porque la alternativa a este es el desorden”, dijo de manera contundente el ministro de Exteriores español, José Manuel Albares, el martes. “No hay una oposición entre un orden antiguo y un nuevo orden. Existe una oposición entre un orden internacional y el desorden, y si seguimos apostando por el desorden, llegaremos al caos. Y donde no hay derecho, reina la fuerza, la ley de la selva”, afirmó el jefe de la diplomacia española.

“El problema no es un orden mundial ‘viejo’ ni uno ‘nuevo’”, afirmó Iratxe García, presidenta de los Socialistas y Demócratas en la Eurocámara. “El problema son quienes, con su complacencia, permiten que los autócratas violen las normas. La UE debe exigir el cumplimiento de las reglas, enfrentar a los autócratas y defender la paz. No hay más excusas”, añadió.

Bajo esta nueva polémica subyace otra que se ha gestado durante un tiempo: la ambición de Von der Leyen, quien mediante diversas acciones está acaparando competencias en política exterior. Una controversia que comenzó en la legislatura anterior, cuando ya recibió críticas de sus comisarios, el de Mercado Interior, el francés Thierry Breton, y el alto representante para Política Exterior y Seguridad, Josep Borrell. Este martes, Breton criticó las acciones de la jefa del Ejecutivo comunitario. “Cuando la Comisión actúa como un actor diplomático autónomo, duplicando o contradiciendo el mensaje de los jefes de Estado y de gobierno, diluye la voz europea”, sostuvo en un extenso artículo publicado en redes sociales.

El Gobierno francés le ha lanzado directamente una advertencia a través del ministro de Exteriores, Jean-Noël Barrot, quien ha apelado a los tratados europeos. “La alta representante dirige la política exterior y de seguridad común de la Unión. Contribuye al desarrollo de esta política mediante sus propuestas y la implementa como agente del Consejo”, afirmó. “La Comisión debe cumplir con la más estricta observancia de la subsidiaridad”, añadió.

El descontento con Von der Leyen se acumula en países como Francia y España. Y no solo allí, precisan fuentes diplomáticas. “El problema es que no habla para defender una postura común, sino su propia postura. No representa el sentir general”, comenta también una alta fuente comunitaria. Hace un par de semanas, la alemana ya provocó la ira de varios países al enviar a la comisaria europea para el Mediterráneo, Duvravka Suica, a la ceremonia de inauguración de la controvertida Junta por la Paz de Donald Trump, un organismo que alega buscar la paz en Gaza, pero que no cuenta con la representación de los gazatíes y sí invita a regímenes, como el bielorruso o el saudí, con historiales al menos problemáticos en materia de derechos humanos. Von der Leyen no solicitó permiso ni consensuó con las capitales el gesto y la Comisión se justificó argumentando que Suica participaba como “observadora”.

En este aspecto, Costa también difirió de Von der Leyen. El presidente del Consejo Europeo, la figura encargada de guiar a los jefes de Estado y de Gobierno para establecer las prioridades de la UE y la representación de la Unión en el exterior, subrayó ante los diplomáticos europeos que, cuando alguien intenta suplantar a la ONU con otra institución, la Unión no puede participar en sus reuniones. “Ni siquiera como observadora”, enfatizó.

Así como ocurrió con la guerra de Israel en Gaza, tras los atentados del 7 de octubre de 2023, cuando Von der Leyen enfrentó críticas por viajar a Tel Aviv y respaldar al Gobierno de Benjamín Netanyahu el mismo día en que el ejército israelí comenzaba el asedio sobre Gaza; el ataque lanzado por Trump y Netanyahu contra Irán ha puesto de manifiesto las debilidades de una Unión Europea que necesita reformas y poder para enfrentarse al desorden global avivado por Trump.

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