La historia real detrás de “la primera terapia efectiva para el cáncer de páncreas” de Mariano Barbacid | Ciencia


Más de un centenar de personas afectadas por cáncer de páncreas han contactado al Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas (CNIO) en busca de apoyo del científico Mariano Barbacid, quien el 27 de enero reunió a los medios para compartir resultados prometedores de un experimento con 45 ratones curados. Cuatro empleados del centro confirmaron esta avalancha de mensajes desesperados, e incluso algunos pacientes se han presentado en la puerta de la institución en Madrid para intentar hablar con Barbacid. El bioquímico reveló sus hallazgos el 2 de febrero en el programa más visto de la televisión española, El Hormiguero. El presentador, Pablo Motos, declaró: “Es un milagro”.

Compañeros de Barbacid critican que no aclare adecuadamente su conflicto de interés. Él y sus colaboradoras Carmen Guerra y Vasiliki Liaki han solicitado una patente para la explotación comercial de su terapia experimental, en caso de que algún día se materialice. Los tres y otros socios formaron en abril de 2024 una empresa, Vega Oncotargets, con el objetivo de desarrollar el tratamiento en animales. La compañía proclamaba en su página web —hasta este viernes— que había logrado “la primera terapia efectiva contra el cáncer de páncreas”, un eslogan que dista mucho de ser cierto.

El grupo, después de ser rechazado por la prestigiosa revista Nature, publicó su estudio el 2 de diciembre en PNAS, de la Academia Nacional de Ciencias de Estados Unidos. Como Barbacid es académico, tiene el derecho a publicar sus trabajos a través de un proceso acelerado, con una revisión algo más laxa. Aquella investigación con 45 ratones curados pasó desapercibida durante casi dos meses, hasta que el científico organizó una multitudinaria rueda de prensa el 27 de enero en colaboración con la fundación privada CRIS contra el cáncer. Entonces, se convirtió en noticia mundial. Uno de los periódicos más leídos del mundo, The Times of India, tituló: “Un científico español descubre la cura del cáncer de páncreas”.

Barbacid ya había anunciado en 2011, cuando era director del CNIO, que su equipo había descubierto un mecanismo “que impide la aparición y el desarrollo del cáncer de pulmón”, según se destacó en un comunicado de prensa. En el mismo documento, acusaba al Ministerio de Ciencia de obstaculizar su investigación al frenar la llegada de financiación privada. En una respuesta contundente, el ministerio de la entonces ministra, Cristina Garmendia, lamentó “las falsas expectativas” generadas por Barbacid, “que juegan con el dolor y el miedo que produce esta enfermedad en la población”. El ministerio, en una reacción sin precedentes, advirtió: “No se deben anunciar hallazgos básicos realizados en ratones como si el paso hacia la curación en humanos fuese inmediato”.

El nuevo estudio del grupo de Barbacid presenta los resultados de una “triple terapia” que ataca en tres frentes distintos a la proteína KRAS, un interruptor que activa la división celular. Alteraciones en esta molécula —debido al tabaquismo, por ejemplo— provocan que las células se multipliquen descontroladamente y generen tumores. La “triple terapia” incluye tres fármacos experimentales: el daraxonrasib, de la estadounidense Revolution Medicines; el afatinib, de la alemana Boehringer Ingelheim; y el SD-36, desarrollado por el químico Shaomeng Wang en la Universidad de Míchigan (EE. UU.).

Los tres fármacos utilizados pertenecen a otros laboratorios, pero el equipo de Barbacid ha fundado la empresa Vega Oncotargets, con sede en Salamanca, para intentar desarrollar y patentar alternativas similares al SD-36 y al afatinib, muy tóxico para la piel. La “triple terapia” aplicada ha logrado la regresión completa y duradera del cáncer en 45 ratones, tanto en aquellos con tumores inducidos por ingeniería genética como en los que tienen células tumorales humanas injertadas, aunque no se ha probado en casos de metástasis. Este periódico ha intentado contactar a Barbacid desde el jueves, sin éxito.

EL PAÍS ha solicitado la opinión sobre el estudio a tres expertos independientes de EE. UU. El biólogo Pawel Mazur, del Centro Oncológico MD Anderson de la Universidad de Texas, señala que “Barbacid es un líder indiscutible en la investigación del cáncer de páncreas” y califica su último artículo como “uno de los avances preclínicos [en animales] más convincentes y alentadores” en este ámbito. Sin embargo, Mazur critica la forma en que se ha comunicado públicamente el trabajo. “La manera en que se han presentado estos hallazgos —con alusiones a una ‘cura’ y a una ‘primera terapia efectiva’— va mucho más allá de lo que respaldan las pruebas actuales y existe el riesgo de generar expectativas poco realistas en pacientes desesperados”, lamenta el biólogo. “Sería más responsable presentar este trabajo como un paso inicial muy prometedor, que podría contribuir a diseñar futuros ensayos clínicos [en humanos], en lugar de como una solución a corto plazo para quienes viven actualmente con cáncer de páncreas”.

La bioquímica Laura Attardi, de la Universidad Stanford, considera que la investigación del equipo de Barbacid es “revolucionaria”. Las alteraciones en la proteína KRAS son la causa de casi el 90% de los casos de cáncer de páncreas. Durante décadas, esta compleja molécula fue vista como un objetivo imposible de tratar con medicamentos. Sin embargo, en 2021, la farmacéutica estadounidense Amgen obtuvo la autorización del sotorasib, un fármaco efectivo contra el cáncer de pulmón en personas con una mutación específica. El problema radica en que los tumores desarrollan resistencia a estos inhibidores iniciales de KRAS. “El estudio de Barbacid, utilizando una triple terapia, sortea este problema y presenta un nuevo enfoque clínico muy emocionante”, opina Attardi. “Parece bastante prometedor. Estoy segura de que aún queda camino por recorrer para optimizarlo, pero creo que este es un hito histórico”, concluye la investigadora de Stanford.

La biomédica Luisa Escobar-Hoyos, de la Universidad Yale, también elogia “los resultados prometedores” de Barbacid, pero mantiene los pies en la tierra. “Es fundamental señalar que solo el 10% de los ensayos clínicos en pacientes con cáncer de páncreas ha resultado en un cambio de la práctica médica, a pesar de las pruebas exitosas en ratones”, destaca. “Desde el punto de vista científico, estos resultados son excelentes noticias. Desde la perspectiva clínica y para los pacientes, es importante tener un optimismo cauteloso”, concluye Escobar-Hoyos.

En la web de la empresa Vega Oncotargets aparecen como cofundadores Mariano Barbacid y Carmen Guerra. También figuraba una tercera cofundadora, la astronauta y biotecnóloga Sara García, pero su nombre fue retirado el 5 de febrero. García, quien trabaja en el mismo grupo en el CNIO, asegura por teléfono que fue un error y no está vinculada a la empresa. El administrador único es Gerardo Gutiérrez, un exitoso químico que fundó en 1991 Gadea Grupo Farmacéutico, un emporio de fabricación de corticosteroides con sede en Valladolid, y lo vendió por 174 millones de dólares en 2015 a una multinacional estadounidense.

Gutiérrez detalla el accionariado a petición de EL PAÍS. Él y sus dos hijos, a través de la empresa 3-Gutinver, poseen un 25%. La sociedad de inversiones de la Junta de Castilla y León, Sodical, tiene otro 25%. Un abogado de Salamanca, un 10%. La Fundación Hermanos Álvarez Quirós, un 7,5%. La fundación CRIS contra el cáncer, un 5,2%. El CNIO, un 5%. Y casi una cuarta parte pertenece a los científicos implicados.

Vega Oncotargets todavía no cuenta con empleados, reconoce Gutiérrez. “Todo lo tenemos subcontratado”, explica. El empresario destaca la colaboración con FTherapeutics, una consultora creada por el químico Rafael Ferritto para ayudar a convertir ideas en fármacos reales. El grupo de Barbacid en el CNIO está dividido en dos equipos: uno, liderado por la astronauta Sara García, busca una molécula propia para la triple terapia; el otro, dirigido por Carmen Guerra, investiga otro fármaco para un segundo flanco. El tercer medicamento sería el daraxonrasib, de Revolution Medicines.

Gutiérrez expone de manera realista la situación actual: no han demostrado que sus propios productos funcionen en ratones, pero son optimistas. “Tenemos un par de moléculas que se ven prometedoras, pero hay que seguir refinándolas y medir su toxicidad. La probabilidad de que esto tenga éxito no es alta, por ser optimistas, pero, si todo va bien, estimamos que en dos o tres años podríamos comenzar a ensayar en voluntarios humanos”, sostiene. Gutiérrez admite que fue un error que la web de Vega Oncotargets anunciara “la primera terapia efectiva contra el cáncer de páncreas”, sin garantías de que tal tratamiento llegue a existir. “Tenemos resultados iniciales muy prometedores, pero es fundamental no dar falsas esperanzas”, reconoce. La empresa ha actualizado su eslogan este viernes. Ahora es: “Investigamos para curar el cáncer de páncreas”.

La farmacóloga Carmen Guerra señala que ha recibido alrededor de 40 mensajes de pacientes en su buzón. El de Barbacid está “totalmente colapsado”, confirma. “No esperábamos esta repercusión, hemos intentado dejar claro que esto se ha realizado en ratones”, lamenta. En la plataforma PubPeer, donde los científicos comentan estudios de sus colegas, el biólogo molecular Sholto David ha señalado que en el artículo publicado en PNAS hay una misma imagen repetida, que se usó para ilustrar dos experimentos diferentes. David, un conocido detective en el ámbito científico, también ha indicado que parecen haber dos imágenes de un mismo tumor, presentadas como si fueran dos tumores distintos. Guerra reconoce los errores, pero enfatiza que son mínimos y no afectan a las conclusiones del estudio.

La presidenta de la fundación CRIS contra el cáncer, Lola Manterola, opina que la campaña de comunicación realizada por su entidad ha sido “impecable”, dejando claro en todo momento que el estudio se ha hecho en ratones. Manterola ha participado en algunas entrevistas junto a Barbacid, como las realizadas en Y ahora Sonsoles y en El Hormiguero, ambos programas de Antena 3. Después de que Pablo Motos dijera “es un milagro” y tras recibir dos ovaciones, el bioquímico aclaró: “Por lo menos en tumores experimentales. Es importante dejar claro que para llegar a los pacientes todavía nos quedan al menos dos o tres años”. En el canal de YouTube del programa, que tiene 750.000 seguidores, el vídeo de la entrevista se presenta con un rótulo añadido posteriormente: “La cura contra el cáncer de páncreas. ¡Descubrimiento histórico!”.

La fundación CRIS contra el cáncer, creada por Manterola tras superar un mieloma múltiple, ha recaudado 64 millones de euros en sus 15 años de vida para invertir en investigación oncológica en instituciones públicas, según sus propios datos. La organización, sin ánimo de lucro, tiene un compromiso de invertir otros 150 millones de euros en los próximos cinco años. El grupo de Barbacid ha contado con casi 11 millones de euros de financiación pública, tanto nacional como europea, desde 2018, según el CNIO. Aproximadamente el 66% de su financiación es pública. La fundación CRIS contra el cáncer le ha donado alrededor de dos millones de euros desde 2020.

“Por supuesto, todos los gobiernos deben invertir más, pero la sociedad civil, si quiere que las cosas cambien, necesita involucrarse”, enfatiza Manterola en una conversación telefónica. La presidenta comparte que, al ver diversas iniciativas en internet buscando recaudar fondos para Barbacid, su fundación decidió iniciar una campaña de recaudación el 31 de enero. En solo seis días, han recaudado 2,3 millones de euros, con un objetivo de 3,5 millones. En su primera rueda de prensa, el bioquímico estimó que se requieren 30 millones para llegar a las primeras pruebas en humanos y determinar si vale la pena continuar.

El mensaje de la campaña se centra en Barbacid: “Ha logrado curar el cáncer de páncreas en ratones y ahora necesita nuestro apoyo para curarlo en humanos”. El vídeo es más ambiguo. El bioquímico, vestido con bata blanca, declara: “Soy Mariano Barbacid y, como habéis podido ver en las noticias, mi equipo y yo hemos conseguido la regresión completa y duradera de cánceres de páncreas experimentales; pero este no es nuestro objetivo final, nuestro objetivo es poder curar el cáncer de páncreas en pacientes. Y, cuanto antes, mejor. Por eso necesito tu ayuda”.

Start typing and press Enter to search