La histórica prisión de Carabanchel en Madrid es reconocida como Espacio de Memoria Democrática.
MADRID 24 Oct. (EUROPA PRESS) –
El Gobierno ha designado la antigua prisión provincial de hombres de Madrid, conocida comúnmente como la Cárcel de Carabanchel, como Lugar de Memoria Democrática. Esta prisión fue erigida utilizando el trabajo forzado de aproximadamente mil presos republicanos, y se convirtió en un «símbolo del terror de Estado» durante la dictadura de Francisco Franco.
Esta decisión fue publicada en el Boletín Oficial del Estado (BOE) este viernes. Se suma a la reciente declaración como Lugar de Memoria Democrática de la Real Casa de Correos, que fue sede de la Dirección General de Seguridad (DGS), así como la tapia de fusilamiento del cementerio del este de Madrid, donde la dictadura asesinó a cerca de 3.000 personas después del final de la Guerra Civil en 1939.
Según detalla la declaración, la prisión provincial de hombres de Madrid fue edificada por el régimen franquista para reemplazar a la antigua Cárcel Modelo de Madrid, que fue destruida durante la Guerra Civil. Esta nueva prisión fue construida entre 1940 y 1944 con el trabajo forzado de un millar de presos republicanos, convirtiéndose en un símbolo del «sistema represivo» de la dictadura.
Su diseño era panóptico, compuesto por seis galerías radiales bajo una amplia cúpula de hormigón de 32 metros de diámetro, lo que permitía «la vigilancia total» y ejemplificaba «la lógica del control absoluto sobre los cuerpos y las conciencias», reflejando «la mentalidad autoritaria del régimen». El complejo incluía la Escuela de Estudios Penitenciarios, el Hospital General Penitenciario, un Reformatorio de Jóvenes, un Hospital Psiquiátrico y un departamento femenino.
A pesar de estar concebido para albergar mil internos, desde su apertura el 22 de junio de 1944, la prisión sufrió una masificación crónica, llegando a albergar miles de presos en condiciones infrahumanas: celdas pequeñas, sin calefacción ni higiene, escasez de agua, duchas semanales, alimentación deficiente y frecuentes abusos por parte del personal penitenciario.
MÁS DE 200 EJECUCIONES EN LA PRISIÓN
La cárcel de Carabanchel también fue un centro de aplicación de la pena de muerte y un símbolo del terror estatal. Entre 1944 y 1975 se registraron más de doscientas ejecuciones. Entre las víctimas se encuentran Francisco Granado y Joaquín Delgado (1963), anarquistas ejecutados por garrote vil; Julián Grimau, líder comunista; y los militantes del FRAP José Humberto Baena, José Luis Sánchez-Bravo y Ramón García Sanz, fusilados el 27 de septiembre de 1975, en las últimas ejecuciones del franquismo.
Además, la prisión albergó a numerosas personalidades de la resistencia, el sindicalismo y la cultura española, como Marcelino Camacho, Nicolás Sartorius, Miguel Boyer, Enrique Múgica, Fernando Savater, Marcos Ana, Ramón Tamames, Miguel Gila, Nicolás Redondo, Fernando Arrabal o Eduardo Saborido, entre otros, según se detalla en el BOE.
Durante la Transición democrática, Carabanchel se convirtió en el epicentro de las revueltas de la Coordinadora de Presos en Lucha (COPEL), que demandaban amnistía, derechos básicos y reformas en el sistema penitenciario. Estos movimientos evidenciaron «la continuidad del autoritarismo» en las cárceles españolas y culminaron en tragedias como el asesinato del joven anarquista Agustín Rueda Sierra, quien fue torturado hasta la muerte por funcionarios en 1978.
A lo largo de su historia, miles de hombres y mujeres «perseguidos por su ideología, actividad sindical, orientación sexual o pobreza» pasaron por estas celdas, convirtiendo la cárcel en «un microcosmos de la sociedad española bajo la dictadura», donde coexistían «represión, adoctrinamiento y resistencia».
«El valor simbólico de Carabanchel radica en esa diversidad de experiencias: republicanos, comunistas, socialistas, anarquistas, nacionalistas, intelectuales, artistas y personas homosexuales perseguidas por la Ley de Peligrosidad Social, todos ellos víctimas del mismo aparato de control político y moral», se indica en la norma aprobada por el Ministerio de Política Territorial y Memoria Democrática.
UN ESPACIO DE MEMORIA EN LA ANTIGUA PRISIÓN
Hoy, apenas subsisten algunos vestigios materiales del antiguo complejo: el pórtico de entrada, un tramo de muro exterior, el antiguo hospital penitenciario –actual Centro de Internamiento de Extranjeros (CIE)– y restos subterráneos de celdas y galerías, por lo que las acciones que se lleven a cabo en virtud de esta declaración no se orientan a su uso original.
En su lugar, se garantizará la preservación y promoción de la memoria del lugar, en reconocimiento a su relevancia en la historia reciente de Madrid y España, que se evidenciará en los vestigios que subsisten, todos localizados en la avenida de los Poblados en el barrio de Carabanchel, como el pórtico de acceso, un tramo de muro exterior y el antiguo hospital penitenciario.
Además, con fines conmemorativos, de homenaje, didácticos y reparadores, el Estado impulsará la creación de recursos audiovisuales y digitales explicativos, así como promoverá la instalación de placas, paneles o distintivos memoriales interpretativos, y la señalización de puntos para el reconocimiento de las víctimas de violaciones de los Derechos Humanos cometidas en ese lugar.
El Ministerio de Memoria Democrática, liderado por el socialista Ángel Víctor Torres, también fomentará en el espacio físico de la antigua cárcel un centro memorial dedicado al conocimiento y difusión, desde una perspectiva de memoria democrática, sobre la represión franquista y los derechos humanos, preservando la memoria de las condiciones y circunstancias sufridas por las personas allí represaliadas.
También se fomentará la creación de recursos audiovisuales y digitales explicativos en el portal web de la Secretaría de Estado de Memoria Democrática, que contendrá una ficha con fotografías y videos, y se procurará la creación de un archivo digital que recoja toda clase de documentos o testimonios relacionados con la cárcel.



