La ministra Mónica García establece nuevos niveles de ineptitud en Salud.
El año que termina no será recordado como un hito en la política sanitaria. Más de siete años después de que Pedro Sánchez asumiera el poder y dos desde que Mónica García fuera nombrada ministra del área por ser cuota de Sumar, la sanidad pública en España se encuentra en una crisis sin precedentes, con graves suspensos en sus principales indicadores. Esta crisis del modelo se ha gestado durante años, pero la inestabilidad en el cargo de ministros, una crónica insuficiencia financiera que el actual Gobierno no ha sabido ni querido solucionar, a pesar de la elevada carga impositiva que soportan los ciudadanos, un modelo de gestión obsoleto y las desastrosas decisiones de la actual titular de la cartera han dejado a la sanidad muy debilitada y al borde del colapso.
¿Qué está fallando? Prácticamente todo. A finales de junio, 832.728 pacientes estaban en lista de espera para una intervención quirúrgica, con una media de 118 días desde que su especialista lo prescribió, según los datos oficiales del Ministerio de Sanidad. A pesar de esta situación alarmante, ninguno de los altos funcionarios parece preocuparse, a pesar de que el PSOE y la ultraizquierda acordaron como compromiso legislativo la aprobación de una ley para limitar los plazos de espera. Esta norma, al igual que tantas otras, permanece inactiva por el momento. Los datos son aún más desgarradores si se considera que no incluyen ni el tiempo requerido para acceder al médico de atención primaria, ni el que se tarda en llegar a la consulta de un especialista cuando el primer nivel asistencial así lo exige. Un drama que evidencia cómo se desgastan las costuras de la sanidad pública.
Tampoco han mejorado las cosas en el ámbito de los medicamentos este año. Aunque el Ministerio ha intentado suavizarlo con un informe sesgado, la realidad es que el acceso a nuevos medicamentos aprobados en Europa, que salvan vidas o mejoran la calidad de vida en enfermedades graves, supera los 600 días de media, siendo la demora media en el ámbito oncológico ya de 883 días. Estas medicinas están avaladas por el regulador europeo y ya se están administrando a pacientes en otros países. ¿Son nuestros pacientes de segunda? Parece que sí.
Además, la disensión ha permeado el órgano que debería coordinar a las comunidades autónomas, con el fin de asegurar la anhelada equidad, que brilla por su ausencia en el sistema sanitario en España. En lugar de actuar para conseguirlo, la ministra ha optado por instrumentalizar el Consejo Interterritorial para atacar a sus rivales políticos y ganar votos ante su inminente salto a la política madrileña, demostrando una vez más su manifiesta incompetencia para desempeñar su cargo.
Un mal año para la sanidad que se ve agravado por el justificado enfado de los profesionales, que son otros de los grandes perjudicados por la gestión estatal. El proyecto de Estatuto Marco diseñado por García y sus secuaces en este viaje a ninguna parte no acompaña las reclasificaciones con remuneraciones adecuadas y menoscaba al médico, manteniéndolo como mano de obra barata al servicio del sistema.
Si 2025 ha sido un año perdido para la sanidad española, no se puede decir lo mismo del suplemento que lo ha denunciado, A TU SALUD. Este cierra con 64 galardones en su haber a lo largo de sus 23 años de trayectoria, y con dos eventos masivos donde estuvo respaldado por el sector en su conjunto: los tradicionales premios, que este año celebraron su edición número 14 y a los que asistieron 800 profesionales, y el homenaje a la enfermería, un evento histórico que reunió a todas las fuerzas vivas de la profesión y al que también asistieron 800 personas.



