La nueva propuesta extrema del Gobierno sobre vivienda que preocupa a Ayuso: podría llevar a «hundir el mercado del alquiler».
La presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, ha criticado con firmeza este miércoles la intención del Gobierno de España de establecer nuevos límites a los precios del alquiler y extender la prohibición de desahucios. Durante la rueda de prensa posterior al Consejo de Gobierno realizado en Tres Cantos, la líder autonómica ha calificado de «intervención intolerable» la estrategia de un Ejecutivo que ha descrito como «comunista» y cuyas soluciones, sostiene, «siempre atentan contra la propiedad y la voluntad de los ciudadanos».
Presión de Sumar y deriva «bolivariana»
La respuesta de Ayuso se produce tras el aumento de presión de Sumar sobre el ala socialista del gabinete para incluir en el próximo decreto anticrisis —generado por el conflicto en Irán— la prohibición de desahucios a la población vulnerable y la prórroga forzada de contratos que vencen en 2026 y 2027. Para la presidenta madrileña, estas iniciativas provienen directamente de ideologías radicales: «Beben de donde beben, de dictaduras bolivarianas y del señor Zapatero«, ha dictaminado.
La jefa del Ejecutivo regional ha expresado su preocupación porque, en lugar de centrarse en la reducción del IVA y otros impuestos que «están arruinando a los españoles», el Gabinete de Pedro Sánchez decida «meter la mano en los pisos de todos los ciudadanos». A su juicio, estas «ocurrencias» no son novedosas y sus consecuencias son predecibles: el colapso de la oferta inmobiliaria.
El impacto en los jóvenes y el mercado
«Ahora solo tenemos ultraizquierda en el Gobierno y ocurrencias ultras», ha denunciado Ayuso, enfatizando que estas políticas «liberticidas» no solo fallan en resolver el problema habitacional, sino que lo agravan. Según su análisis, el intervencionismo acaba por «hundir el mercado del alquiler», afectando gravemente a los jóvenes y a quienes buscan realmente una vivienda.
Díaz Ayuso ha concluido su intervención advirtiendo que el modelo del Gobierno central no pretende la prosperidad, sino una «pobreza repartida» entre todos los españoles. La líder madrileña ha insistido en que estas medidas no solucionarán «absolutamente nada» y ha reafirmado su compromiso con la libertad de mercado frente a lo que considera un ataque directo al derecho a la propiedad privada.



