La pulsera resultaba un tormento, presentaba fallas constantes.


«La pulsera era un tormento, había errores constantes»: así describe una víctima de violencia de género a OKDIARIO el infierno que atravesó con estos dispositivos defectuosos proporcionados por el Ministerio de Igualdad.

«Soy una sobreviviente de violencia de género y mi experiencia con las pulseras telemáticas —en este caso, la llevaba mi ex pareja— no fue en absoluto positiva, al contrario», relata la víctima entrevistada por OKDIARIO, quien asegura que a su agresor se le impuso esta medida que presentó fallos de manera constante.

«Me llamaban para informarme o alertarme sobre la cercanía de esta persona, cuando en realidad no estaba cerca debido a un error del sistema, lo que me generaba mucho miedo y angustia. En lugar de ser útil, en mi caso, fue un verdadero tormento», explica la mujer maltratada.

Por todos estos motivos, la joven solicitó a su abogada que explorara otras medidas, calificando su experiencia con la pulsera como una «agonía constante».

Recluidas en casa

La anterior víctima se une al testimonio de más mujeres que han sobrevivido a la violencia de género y que han tenido experiencias muy desagradables con las pulseras, que las dejaban desprotegidas por su mal funcionamiento.

«Estuve dos semanas encerrada en casa porque mi agresor se había quitado la pulsera. Recibí una llamada pidiendo que no saliera de casa porque este agresor había estado desaparecido durante dos semanas y no sabían nada de su paradero», cuenta una mujer contactada por este medio. Estuvo confinada en su hogar, sin poder llevar a su hija al colegio, alterando su vida diaria y generando mucha ansiedad.

No es la única que tuvo que ocultarse; otra víctima en una situación extrema también tuvo que permanecer recluida cuando su maltratador salió de vacaciones de la prisión: «Me informaron que tuviera mucho cuidado porque él había salido sin pulsera debido a que el personal estaba de vacaciones. Estuve encerrada en casa durante los días que este hombre estuvo de permiso».

«No sonaban»

Otra mujer relata que su pulsera «no sonaba» cuando el agresor violaba el perímetro de acercamiento. Tuvo que contactar a la Policía, ya que los técnicos de Cometa no pudieron alertarla debido a fallos en el dispositivo.

Según la experta en violencia de género Aurah Portillo, de la Fundación Ana Bella, los agresores a veces rompían las pulseras o dejaban que se descargaran para evitar el control.

«Crean una sensación de miedo y desprotección en las mujeres. Los agresores utilizan las pulseras como un método de hostigamiento, tenemos el caso de una mujer cuyo maltratador se acercó a su hogar cada noche durante un año y la Policía solo acudió una vez», explica Portillo.

Problemas en los tribunales

Como informó la Fiscalía Provincial de Madrid en su Memoria Anual, los errores en la migración de datos tras el cambio de proveedor de las pulseras resultaron en una gran cantidad de absoluciones. El CGPJ también alertó en repetidas ocasiones al Ministerio de Igualdad sobre los problemas causados.

Un testimonio recopilado por OKDIARIO confirma esto, afirmando que desestimaron su denuncia porque no se pudo comprobar que su agresor había incumplido la orden de alejamiento, a pesar de llevar pulsera. «Quedé como una mentirosa, como una embustera; eso nos revictimiza», explica, mostrando una eventual pérdida de confianza en las instituciones.

Los fallos de las pulseras antimaltrato también han sido notados por los abogados especializados en luchar contra la violencia machista desde hace años.

Si esta pulsera telemática falla, la víctima se ve afectada en doble sentido; por un lado, ante la posibilidad de que su agresor esté cerca y pueda hacerle daño, y por otro lado, esta mujer vive en un estado de alerta y nerviosismo constante, con mucho miedo porque la pulsera constantemente suena y realmente no sabe si su agresor está cerca o si se trata de un fallo», comenta la abogada Sandra Burgos.

Sandra Burgos también reconoce que en su despacho, SBD Abogados, algunas clientas han solicitado la eliminación de la pulsera telemática porque no les resulta de ayuda.

«Realmente lo que se requiere es más presupuesto, porque me sorprende que en pleno siglo XXI la tecnología no pueda ofrecer una solución eficaz y efectiva a las víctimas de violencia de género y que, debido a la falta de recursos y medios, están muy lejos de sentirse protegidas», concluye Burgos.

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